Lucas Dapena: “La paritaria debería acompañar a la inflación, pero con un techo atado a la coparticipación”

Luego de que el 2020 finalizara con una inflación del 36% a nivel nacional, el sector económico empieza a evaluar las perspectivas para este año y, en ese escenario, una evolución de precios del 29% como calcula el Gobierno nacional en su Presupuesto para este año aparece como un objetivo difícil de alcanzar. 
En diálogo con El Tribuno, el Dr. en Ciencias Económicas y decano de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica de Salta, Lucas Dapena, explicó que la inflación del año pasado no es un reflejo real de lo que fue la economía del país y que la cifra estuvo condicionada por una situación atípica, en la que la pandemia por COVID-19 influyó en una ralentización de la circulación monetaria a partir del aislamiento social.
Dapena, quien también es titular del Consejo Económico Social y sonó en varias oportunidades para ocupar una cartera ministerial en el esquema del Gobierno provincial, consideró que este año las paritarias deberían estar atadas a la evolución trimestral de la inflación, pero con un techo impuesto por la coparticipación que Salta recibe de Nación.

Finalmente, el año cerró con una inflación del 36% y, como es costumbre, el NOA un poco por encima de la media nacional...
Así es, pero no solo eso, sino que además de inflación más alta, en el NOA tenemos salarios más bajos que la media. O sea: somos un poco más pobres que la media del país y nos suben más los precios. Se da un mix que nos complica frente al resto del país.

¿Qué podemos sacar en limpio de la cifra final de inflación del año pasado?
Dejando de lado las cuestiones políticas, debemos decir que nosotros venimos del último año de (Mauricio) Macri que fue del 53% y que se aceleró sobre el final, más precisamente en septiembre, cuando la inflación marcó un 5,9% después de que el entonces presidente perdiera las PASO (primarias abiertas simultáneas y obligatorias). En la comparativa, puede parecer que la inflación pos-Macri fue sensiblemente menor, pero técnicamente estamos igual de mal. 
Lo que sucedió es que el 2020 no tuvo una mayor inflación por cuatro razones: la primera es que hubo un reacomodamiento de precios apenas fueron las PASO; hubo una suba de precios especulativa porque no se sabía qué iba a hacer el nuevo gobierno. El segundo punto es que hubo un fuerte control de precios a través de Precios Cuidados y tarifas pisadas de los servicios públicos. En tercer lugar, la pandemia, es decir, el hecho de que haya habido una restricción a la circulación hace que también haya caído la circulación de dinero y ese es un componente muy importante para calcular la inflación. A estos tres puntos se suma un cuarto, que es fundamental, que es la emisión de dinero que hubo en 2020. Todo eso lleva a que nadie crea en el 29 o 30 por ciento que dice el Presupuesto para este año.

¿O sea que se queda corto?
Se queda muy corto, porque la estimación que hace el mercado es 50%, porque hay todo un volumen de dinero que se emitió dando vueltas y no debería haber una pandemia restringiendo la velocidad de circulación del dinero. 

¿Entonces cuál será la estrategia económica del Gobierno nacional?
Teniendo en cuenta que es un año eleccionario, el Gobierno nacional buscará pisar el dólar porque ningún gobierno ganó una elección con el dólar disparándose. Entonces, la política económica respecto de los precios será pisar el dólar y mantener todo lo más estable posible hasta las elecciones.
Ellos podrían haber hecho un reacomodamiento, es decir dejar que el dólar suba un poco a valores reales, antes de las vacaciones y hubiesen tenido dos o tres meses complicados y después les hubiese empezado a mejorar la situación hasta acomodarse antes de las elecciones. Lo cierto es que hoy estamos aislados del mundo con este dólar prohibido, por llamarlo de alguna manera.
Pero como no lo hicieron ya se puede prever que se mantendrá todo contenido hasta las elecciones. Van a tratar de mantener este equilibrio forzado y precario, hasta entonces.
La gente no está tan pendiente de la inflación como para darse cuenta de que cada mes que pasa el billete de 100 pesos vale menos, pero sí se dan cuenta de que si el dólar sube es porque algo no va bien.
Todo eso lleva a que este año se espere una inflación mayor al 29 o 30 por ciento que estimó el Gobierno en el Presupuesto.

¿Si la economía no cree que esa vaya a ser la inflación, qué paritaria van a reclamar los gremios? Sobre todo a nivel provincial...
El año pasado el Gobierno, supongo que para resolver rápidamente ese tema, les otorgó un 30% en una sola cuota a principios de año. De esta manera, se fijó una pauta muy difícil de igualar para el sector privado con el año que hubo. En este punto, vale la pena remarcar que para el sector privado es muy difícil seguirle el ritmo a la administración pública en cuanto a actualizaciones salariales por la sencilla razón de que los gobiernos no se funden nunca. En términos generales, a nivel nacional, la mayoría de los salarios perdió contra la inflación, es decir, somos un poco más pobres que a principios del año pasado.

¿Cómo se debería manejar este año la propuesta para que los empleados no pierdan ni el Estado se desfinancie?
Lo que se debería hacer es otorgar un incremento salarial que acompañe la inflación, pero teniendo como techo la coparticipación. Esto es, si hay inflación el Gobierno la va acompañando, pero se pone como techo la coparticipación que se recibe de Nación porque, de lo contrario, se va el Presupuesto en sueldos. 
Por ejemplo, si en un trimestre la inflación fue del 9%, pero al Gobierno le incrementaron la coparticipación en un 8%, el aumento sería del 8%. En cambio, si la inflación del trimestre es 9% pero de coparticipación se recibe un aumento del 12%, el incremento salarial sigue siendo del 9% para poder reinvertir el resto en otras necesidades. Esto no es nada novedoso, se hace en otros lugares.
A nivel nacional estamos en un equilibrio precario y forzado, en el que cualquier arreglo por el año entero puede quedar desfasado porque no se puede saber qué va a pasar. 

En este escenario aparece además un tema que no es menor para los gobiernos provinciales, que es que Nación ya dijo que este año no habrá ATP (asistencia de emergencia al trabajo y la producción) ni IFE (ingreso familiar de emergencia), con lo cual deberán ser más cuidadosos para administrar los recursos propios...
Exactamente. Y ahí viene otro punto importante, que es que están dando varias señales, aunque tampoco queda claro porque este Gobierno también ha tenido marchas y contramarchas permanentemente.
Es decir, hoy anunciaron eso, pero si después la presión social es muy fuerte, y más aun siendo un año eleccionario, lo más probable es que terminen brindando nuevamente esa ayuda. 
Tal vez plantearon el tema para empezar a marcar la cancha frente a futuras negociaciones. Arrancan con que no te dan nada, entonces las provincias piden y les terminan dando, pero en vez de 12 meses, solo en seis.
 
¿Qué perspectivas hay respecto de la evolución económica para el 2021?
Hay un consenso en que se espera que haya un pequeño rebote. Esto es, la economía cayó en 2020 entre un 10 y un 12 por ciento. Ahora se espera un rebote de entre el 4 y el 5 por ciento. Esto quiere decir que nosotros, a fin de año, vamos a estar la mitad de mal que estábamos a principios. Pero seguiremos por debajo de como estábamos a principios de 2020. Sin embargo, a eso hay que aprovecharlo. Y para la provincia será muy importante cómo evoluciona el tema de la pandemia, porque uno de los sectores económicos fundamentales para Salta es el turismo y todas las actividades que tienen que ver con este sector.
 

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