Julia, madre que superó COVID-19, dengue y cáncer por amor a sus hijos

Con 54 años, Julia es una empleada municipal de General Güemes, madre de tres hijos. En 2015 su vida comenzó a cambiar. Ese año aparecieron los primeros dolores intensos en su columna vertebral, a los que trató con calmantes comunes. Pero como la intensidad se incrementaba recurrió a un médico y se hizo una resonancia magnética, estudio con el que se le diagnosticó un tumor en el cono medular.

El tumor era benigno pero estaba muy pegado a las vértebras y las estaban dañando. La única solución era someterse a una operación. Seis meses después la intervención se concretó y luego de varias horas en el quirófano le fue extraído parte del tumor.

"No lo extrajeron por completo porque era muy riesgoso; estaba muy pegado a la columna y podía quedar en silla de ruedas", comentó Julia. Con dos meses de terapia y un año para aprender a manejar nuevamente sus piernas, pudo continuar con una vida relativamente normal.

"Tuve que volver a aprender a caminar; quedé bien, sin dolores, pero muy limitada en mis actividades, no puedo hacer nada que implique el uso de la fuerza", explicó.

Tras unos meses de estar nuevamente en casa, los dolores regresaron. Esta vez en todo el cuerpo le diagnosticaron dengue, una enfermedad provocada por la picadura del mosquito Aedes aegyptis. "Fueron dolores muy intensos en todo el cuerpo, en principio no sabíamos de qué se trataba hasta que me dieron los resultados, era dengue realmente, sus dolores son insoportables", dijo al respecto.

En septiembre del 2020 fue víctima de COVID-19. En plena pandemia le diagnostican esta enfermedad, que la mantuvo en casa por tres semanas usando oxígeno. "No me interné y permanecí en casa; también tuve todos los síntomas: dolores corporales, fiebre, tos, desgano, fueron 25 días de sufrimiento, me agarró con todo. Suerte que no se fue hacia los pulmones, pude sobrevivir al virus, pero sé que lamentablemente muchos otras personas no pudieron hacerlo". Superado el coronavirus, Julia permaneció con tratamiento psicológico porque le quedó como secuela un síndrome vertiginoso y un ataque de pánico.

"Posterior al COVID-19 me realicé controles porque me dijeron que el virus dejaba otras secuelas, en ninguno salió nada malo, todo estaba bien", recordó.

Pero fue durante un estudio ginecológico donde el doctor Fernández Molina le aconsejó otros, simplemente para descartar otras afecciones a los órganos internos, para suerte o desgracia uno de esos estudios arrojó un tumor maligno en el páncreas. "Me pareció imposible, no tenía ningún síntoma, me sentía bien, pero después de esta noticia volví a tener esa sensación de ya no querer pasar por todo eso de nuevo, era como decir basta", dijo Silvia.

Pero la situación empeoró para la familia Escudero López, dado que el marido de Julia fue diagnosticado con un cáncer muy avanzado y solo cinco días después falleció. "Quedé sola con mis hijos y decidí luchar. La operación era con urgencia, por lo que en febrero de este 2021 me operaron", relató a El Tribuno. En esta nueva operación le quitaron más del 50% del páncreas y el bazo. Cuatro días después de la operación tuvo un sangrado interno que obligó a ser sometida a una nueva operación. "Estuve 10 días en terapia intensiva, inconsciente, hasta que pude despertar", dijo sobre esta ocasión. "Después de la operación volví con las quimios, muy dolorosas porque eran muy fuertes. Según el médico, el páncreas es un órgano muy delicado y necesitábamos eliminar el tumor en forma rápida, tuve que asistir a una sesión de quimio cada 14 días, cada una me tiraba en cama por 10 días, fue un gran padecimiento", dijo.

El pasado 5 de octubre tuvo su última quimio y los estudios habían arrojado que estaba todo limpio. Cuando Silvia dejó el sanatorio después de la última sesión, sus hijos la esperaban para festejar ese gran momento. "Me sorprendieron con ese recibimiento, me subieron al auto con globos y carteles para recorrer las calles de Salta por un buen rato, después regresamos a Güemes donde a pesar de algunos pequeños dolores estoy llena de felicidad", reconoció.

Una nueva batalla ganada; todos esperan que sea la última.

El día a día en su casa 

Ya amigada con su ambiente, para Julia Escudero, esta verdadera gladiadora de la vida, serán fundamentales los controles periódicos que debe realizarse.

Su cuerpo se encuentra actualmente en un proceso de desintoxicación de tantas drogas.

Además, debe continuar con terapia psicológica para superar su ataque de pánico. A pesar de todas estas secuelas y el presupuesto que debe afrontar, que incluye el gasto de 15 mil pesos mensuales en medicamentos, se siente bendecida de poder estar cerca de sus hijos.

Un historia de vida conmovedora de una mujer a la que el destino golpeó sin piedad y se repuso.

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