Carlos Escobar Saravia: Pastor, maestro y patriota

Ayer domingo falleció en nuestra ciudad el padre Carlos Escobar Saravia. Con sus noventa y seis años cumplidos, con una lucidez que no lo abandonaba y rodeado del afecto y el reconocimiento que cosechó en su larga y fecunda vida.

Con la misma intensidad militaba sus tres grandes facetas: de sacerdote, de educador y de enamorado de su condición de argentino criollo. En todas ellas ponía su don de gente, su sencillez y su capacidad de liderazgo, que lograba atraer y suscitar colaboradores en sus diversos empeños.

Ordenado sacerdote por monseñor Tavella el 2 de diciembre de 1951, ejerció su ministerio hasta los últimos tiempos.

Fue primer cura de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, se prodigó en los barrios de la zona norte, fundó también las vicarías de Ntra. Sra. de Luján y de Guadalupe.

Desde allí sirvió también a los feligreses de El Tipal; su último desvelo y motivo de atención fue la iglesia de la Virgen de las Lágrimas.

El Piquete de Anta lo conocía también en sus celebraciones anuales. Un distintivo de su actitud pastoral era la cercanía, la empatía y la búsqueda de la inclusión de todos.

Dotado de gran inteligencia, cultivó la filosofía, la literatura y la historia.

Convencido del valor de la educación fundó escuelas, entre ellas la Parroquial Martín Fierro, fue presidente del Consejo General de Educación de la Provincia, docente del Bachillerato Humanista Moderno, del Colegio Nacional turno mañana y turno noche, de la Universidad Católica de Salta y de varias otras instituciones. Cuando se anunciaba una conferencia suya era seguro el público por el atractivo de su versación y su claridad expositiva. Orador y didacta nato. Formó generaciones en la claridad del pensamiento, en las virtudes cristianas y en el amor a la patria. Muchos discípulos suyos encontraron en sus clases la vocación cultural y la política.

El padre Escobar era un convencido de la identidad nacional y se identificaba con el ideario del Martín Fierro. Como él pensaba que "debe el gaucho tener casa, / escuela, iglesia y derechos".

Por ello, a la par que fundó iglesias y escuelas, también desarrolló su compromiso de promoción social en la construcción viviendas para los que no podían hacerlo por su cuenta.

Cultivó las tradiciones en el centro El Criollo y como presidente del Instituto de Cultura Hispánica. Su encendido patriotismo lo hacía un permanente analista de la actualidad y un protagonista con el pensamiento y la palabra en los ambientes socialmente activos. Cuando asomó la posibilidad real del conflicto bélico por el Beagle en 1978 se presentó de voluntario para acompañar como capellán a las tropas movilizadas a la cordillera. Luego fue oficializada su incorporación al clero castrense auxiliar. Compartir la vida militar de los argentinos de uniforme completaba sus anhelos y sus satisfacciones.

Gran anfitrión y de amena conversación, un salteño notable, poco a poco se fue retirando del centro de la escena, lo extrañaremos. Padre Escobar, descanse en paz, sus obras lo acompañan.

 

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