Aventura, paisajes y amigos del camino: cómo es la vida en una casilla rodante

Hay personas que viajan en avión, en ómnibus o en moto. Otras lo hacen a dedo o en bicicleta, pero otras eligen un tipo de viaje diferente, que combina la posibilidad de recorrer muchos kilómetros con la flexibilidad de parar donde se quiere y compartir los momentos libres con otros que hacen lo mismo.
Este es el tipo de viaje que eligieron Ana Mingo y Alfredo Leitao hace 25 años, cuando comenzaron a salir en motorhome o casilla de tiro. De esta manera, y a lo largo de los años, fueron a Machu Picchu, en Perú, luego de recorrer el norte argentino y Bolivia; a Garopaba, en Brasil, y hasta a Ushuaia.
 El punto de partida siempre es Olavarría, en la provincia de Buenos Aires, donde viven en una quinta, en la que su casilla descansa de los kilómetros recorridos.
Esta vez hicieron más de 1.750 kilómetros desde sus casas. Es la quinta vez que vienen a Salta en casilla o motorhome, y la quinta que se alojan en el camping Carlos Xamena, al sur del centro salteño.
En esta oportunidad viajaron con su prima Cecilia Fal, quien tuvo su primera experiencia de viaje en casilla rodante y quedó encantada.
Después de pasar por Tucumán, donde tenían el casamiento de un familiar, los viajeros estuvieron nueve días en Salta, aunque una noche durmieron en Cachi y otra en Perico, Jujuy, adonde fueron a visitar a un familiar y aprovecharon para conocer el Hornocal. Mientras tanto, dejaron la casilla en el Xamena, junto a otras 20 que reposan en el predio de la zona sur.
En Salta los bonaerenses compartieron su tiempo con una amiga y compañera de la escuela primaria que vive acá. Aprovecharon para ir a peñas y comieron empanadas y locro, que disfrutaron muchísimo.
En los momentos libres aprovecharon para estar en el camping y compartieron asados con viajeros de otros lugares del país: Chaco, Córdoba, Tandil y Neuquén, entre otros.

Primer viaje en pandemia

Ana y Alfredo estaban deseosos de salir a la ruta, luego de más de un año y medio sin viajar a raíz de la pandemia de coronavirus. Antes estaban acostumbrados a hacerlo seguido. Ahora que la situación epidemiológica está más tranquila y ya están vacunados con las dos dosis aprovecharon para darse el gusto y salir de viaje.
Según contaron, el viaje con la casilla rodante es tranquilo, ya que, por ley, no pueden andar a más de 80 kilómetros por hora. Aprovechan el tiempo en la ruta para disfrutar los paisajes y tomar mate.
Si bien tuvieron un motorhome en otro momento, con el cual se puede viajar a 110 kilómetros por hora, les gusta más la casilla, ya que les que permite desengancharla y viajar de manera más ágil solo con la camioneta.

Alfredo contó que hay casillas más costosas que otras y aseguró que con una mucho más simple se puede andar igual. “Si sacás la inversión, el costo puede ser el mismo que el de estar en tu casa. Tenés que tener dinero para el combustible; después, si querés, te podés cocinar todos los días”, expresó.

 


Contaron que lo que más disfrutan de este tipo de viaje es parar en los lugares que les llaman la atención y que más les gustan, como la montaña y el mar. Dijeron que en Salta y Jujuy hay lugares muy lindos para recorrer y que el tener la camioneta les resulta muy práctico para hacer los trayectos cortos.
“A mí siempre me gustó esto: el desenganchar e irme, como a mucha gente”, confesó Alfredo.

Aseguró que es fundamental que esto lo elija también su esposa: “Esto le tiene que gustar a la pareja porque, si le gusta solo a uno, no sirve”.
En este tipo de viajes, a lo largo de 25 años, conocieron a muchas personas en los campings, con las que siguen en contacto. “Uno habla con la gente porque estamos todos en la misma”, comentó Alfredo, y agregó: “Eso es lo que tiene el ir a los campings, que es algo más comunitario”. 

 Viajes por frecuencias

Otra pasión de Alfredo es ser radioaficionado, como lo son muchos de los viajeros de motorhome o casilla. Comparten grupos y suelen organizar viajes para hacer juntos, de acuerdo con las posibilidades y las coincidencias. Cuando no pueden encontrarse físicamente deciden hacerlo por alguna frecuencia.
Mientras viajan se comunican por la radio, lo que les hace más llevadero y seguro el camino, por si tienen alguna urgencia.
A la noche comparten asados o guisos, que son las comidas más prácticas para hacer en un camping y que siempre acompañan con un buen vino.
Con un grupo de seis amigos de Olavarría que tienen motorhome recorrieron varios lugares de la Argentina: “Salimos juntos y la pasamos bárbaro”.

 Como en tu casa”

Sobre la casilla, Alfredo contó que hay algunas más costosas que otras, pero aseguró: “El problema no es tanto el costo, sino que te tiene que gustar; con una casilla mucho más simple uno puede andar igual”.
Explicó que el alojarse en campings es mucho más económico que hacerlo en un hotel. “Si sacás la inversión, el costo puede ser el mismo que el de estar en tu casa. Tenés que tener dinero para el combustible; después, si querés, te podés cocinar todos los días, podés hacer fideos, arroz, guiso, lo que quieras”.
Su casilla es de 4,5 metros de largo por 2 de ancho. Tiene pantalla solar y calefacción. Hay otras que son de 6,5 metros de largo y vienen con doble eje y freno eléctrico. 

Una comunidad solidaria

Ana aseguró que la gente que se aloja en los campings es muy solidaria: “Cuidan mucho el agua, la tierra, la limpieza y las cosas del vecino. El otro día, que cayó piedra acá, nos corrieron las mesas. Se nos voló el toldo y lo arreglaron”. Como a este tipo de viajeros les gusta la aventura, les cuentan todo lo que conocen. “Es gente maravillosa”, expresó.
“Tenés el espíritu aventurero y la tranquilidad y el reposo de mucha gente que ya está jubilada. Una viene más relajada, ya que no tiene el apuro del trabajo de volver en una fecha”, señaló.
Ana consideró que es importante “tener buena onda” para viajar en casilla rodante: “No sabés qué te va a tocar, con quién te vas a encontrar”.     
“Hay que tener buena disposición para pasear y para disfrutar lo que te muestran los paisajes de este país que tenemos, que es tan maravilloso”, agregó.    

 Primera gran experiencia

Cecilia aseguró que fue muy lindo viajar y compartir con sus primos en la casilla rodante: “Estos días fueron muy placenteros, muy cómodos. Es la primera vez que viajo así, con todos los servicios y las comodidades”.    
“Es mi primera experiencia en familia y la pasé muy, muy bien. Era algo que me imaginaba porque compartí muchas conversaciones con ellos pero no lo había experimentado”, contó, y confesó que, además, se divirtieron mucho.    
Así como Alfredo y Ana, valoró la solidaridad de la gente que se aloja en el camping: “Una ve cómo se ayudan, cómo colaboran... Ante una emergencia todos están preocupados por lo que le pasa al otro. Cuidan el ambiente y se hacen amistades. Es muy lindo en ese aspecto también”.
 
    
 

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