Doña Felisa festejó sus 105 años, pero dice que tiene más

Doña Felisa Valeriana Barboza festejó el jueves pasado ciento cinco años de vida, aunque asegura que tiene varios años más, ya que fue anotada en el Registro Civil "cuando ya era una niña", dice.

Es oriunda de El Naranjo y vive en Rosario de la Frontera desde hace muchos años junto a uno su de sus hijos y nietos.

Increíblemente, la abuela logró atravesar la pandemia, gracias a los cuidados de su familia, sin contraer ninguna enfermedad. Ya tiene las dos dosis de la vacuna, tal como indican los protocolos sanitarios y goza de una salud estable.

"Nosotros éramos en total seis hermanos, pero ya fallecieron tres y solo quedamos mis dos hermanas y yo", señaló a El Tribuno don Gloriano Barboza, hijo de doña Felisa.

En el festejo, el hombre contó que la abuelita es conocida por todo el barrio San Antonio, lugar en el que vive, y que todos la adoptaron como una familiar más.

"A mi mamá la conocen todos los vecinos, y la verdad que le dan mucho cariño. Siempre que hay algún día festivo como ser el Día de la Madre, de la Mujer u otras fechas conmemorativas se acercan a saludarla y también a traerle algún presente".

Incluso recordó que para el Día de la Madre "la Banda de Música Municipal se acercó, bajó al barrio y le tocó una retreta para homenajearla. También vino una chica de la banda, Roxana Robles, y tocó una batucada especialmente para ella".

Atravesó "ilesa" la pandemia

Tras la dura pandemia que se cobró varias vidas en el medio y mientras los contagios crecían de manera exponencial, la abuelita logró salir ilesa de la misma.

En ese sentido, don Gloriano indicó que "la verdad, yo estuve mucho más asustado que mi madre. Tenía mucho miedo de sacarla siquiera afuera de la casa y que se contagiara de COVID-19".

"Por eso, apenas estuvieron habilitadas las vacunas, vinieron a casa a inocularla con la primera dosis y luego la segunda. Por suerte, ninguna de las vacunas le hizo mal ni le dio ningún tipo de reacción a pesar de su edad", señaló el hijo.

"Mientras duró la pandemia, lo único que me animaba a hacer era llevarla al campo, a El Naranjo para que se despejara un poco, allí nos quedábamos semanas enteras para que estuviera al margen de cualquier enfermedad".

"Afortunadamente en todo ese tiempo estuvo bien y no se enfermó de nada", dijo con satisfacción".

Por otro lado, otros de los secretos de la abuelita para traspasar la barrera de los cien años, según sus familiares, tuvo que ver con la alimentación. "Mi madre siempre nos contaba que para mantenerse fuerte y llena de vitalidad desde chica siempre comía mucha mazamorra, anchi, locro, sémola, frangollo y tostaos, todas comidas derivadas del maíz".

"Hasta el día de hoy sigue alimentándose de la misma manera, solamente que desde hace un tiempo atrás quedó delicada de su hígado, justo comió pollo frito y parece que eso fue lo que le hizo un poco mal, pero después, todo normal", aseguraron.

Cabe señalar que doña Felisa, a sus 105 años, ya tiene más de cuarenta nietos, más de veinte bisnietos y tres tataranietos.

"A nosotros nos pone muy contentos que ella todavía esté con nosotros", dijo su hijo.

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