Un matrimonio enfrenta sus secretos en "El monedero"

Durante este mes se presentará la comedia “El monedero”, escrita y dirigida por Luis Quiroz, quien también actúa junto a María Alonso y Guillermo Castro. Subirá a dos escenarios: el 5, 6, 19 y 20, a las 21, en la Sala Mitad del Pasillo (Alvarado 147), y el 13, a las 21.30, en la Casa de la Cultura (Caseros 460). 

En diálogo con El Tribuno el realizador Luis Quiroz contó que escribió el guion de “El monedero” en plena cuarentena. Además, durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio este mismo trío rodó un cortometraje “La suave brisa”, por convocatoria de la Secretaría de Cultura de la Provincia y el Instituto Nacional de Cine. 

“El monedero” trata sobre un matrimonio que ya viene en crisis, pero durante el encierro y debido al obligado encuentro cotidiano se intensifican de forma brusca los síntomas del desamor que no quieren reconocer. La llegada de un visitante que no era esperado detona un caer de velos y quedan al descubierto la verdad y la mentira de ese hogar. 

La historia está basada en una experiencia personal de un periodista. 

“En este tiempo del Covid-19 todos nos encerramos en nuestras casas y pudimos analizar nuestras vidas, hacia dónde íbamos, nos enfrentamos con los deseos reprimidos, con los silencios callados. A través del diálogo que propongo en la obra uno puede ver que es posible solucionar las cosas, vivir de acuerdo con el corazón y no con los mandatos externos, la sociedad y la religión”, definió Quiroz. Añadió que hay referencias a la violencia doméstica, sobre diversidad de género, sobre la convivencia con la persona que es diferente a lo aceptado por consenso social. 

“Los protagonistas son de una clase alta, formales y estructurados en mente y acción y han vivido fuera del contexto mundial y sus problemas hasta que estos los alcanzan. Se dan cuenta de que así como que se han caído el interés por las religiones, la política, que se ven como pasados de moda y decadentes, su modo de vida ya no sirve más”, expresó el director. 

La pandemia ha hecho zozobrar el engranaje político, social y económico mundial. Y se ha desperezado el ímpetu en descifrar las emociones humanas, la naturaleza de los miedos, el origen de las luchas de poder, de los sistemas de creencias y valores, de la identidad. Por ello la casa y el monedero son alegorías de este contexto. La vivienda de la pareja, aclaró Quiroz, está en construcción y remodelación por tiempo indefinido como la Argentina y el monedero es, en la obra, el objeto que detona los secretos de estas personas, pero encierra el interrogante de quién posee la supremacía económica para enfrentar de la manera más adecuada este evento disruptivo a escala planetaria, cuyas consecuencias futuras no es posible prever. 

“El mundo necesita hacer un cambio de raíz y evaluar las nuevas ideas. Hay que barajar y dar de nuevo”, sintetizó. 

Por su parte María Alonso relató que interpreta a una mujer mayor que se encuentra con que debe resolver viejos rencores, odios y postergaciones de su vida de casada, una vida en la que ha sido relegada a sus deberes domésticos y la crianza de los hijos. “Ella se encuentra en un mundo distinto y la pandemia le hace replantearse muchas cosas. Ella es rígida y está acostumbrada a dirigir, el choque con su marido hace que vuelvan a superficie antiguas rencillas”, dijo.

Su colega Guillermo Castro hizo hincapié en la intensidad tanto dramática como cómica que propone “El monedero”. 

“Para la realización de mi personaje hice una especie de descubrimiento. Empecé a ver tendencias y representaciones sociales diferentes. Este juego que a nosotros desde lejos nos parece jocoso y divertido (en referencia a las minorías con distintas identidades de género) cuando estamos insertos en él nos damos cuenta de que no es tan así. Es bueno visibilizar los nuevos géneros y cuál es la realidad que viven y qué les pasa por la cabeza”, apuntó. Durante la pandemia el elenco ensayó a través de Zoom y whatsapp, buscando en el entorno virtual un espacio de encuentro. “Se nos caía la señal, pero fue muy rico porque fue casi como un trabajo de mesa, cada uno buscándole matices al personaje, a partir de las dinámicas de dirección que Luis tenía pensadas”, señaló Castro. Por otra parte, sin embargo, el streaming está lejos de presentar las condiciones ideales para la praxis teatral. “A mí me resultó chato y llano en las obras que vi y eso que eran bastante buenas, porque son dos lenguajes distintos el teatral y el audiovisual. Tenemos que aprender mucho los teatreros de este último para poder generar un producto híbrido, que es muy difícil. No es lo mismo que el teatro vivencial, en el que estás frente a frente con el público”, opinó. Coincidió con él María: “El teatro me gusta muchísimo. Me da mucha pena ver las plateas vacías por la poca gente en cumplimiento del protocolo. No me gusta el streaming, las filmaciones no me convencen. El teatro es acción diaria, juego, arte”.

Por ello ahora que las condiciones sanitarias lo permiten invitó a la compra de entradas anticipadas. Hay que escribir a elmo nedero rojo@gmail.com.

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