Sebastián Miguel: “La arquitectura debe considerar al diseño bioclimático"

El arquitecto Sebastián Miguel está especializado en construcción bioclimática, es subdirector del Instituto de Sustentabilidad Energética y Diseño Bioambiental, que depende de las facultades de Arquitectura e Ingeniería, de la Universidad Católica de Salta (Ucasal).


También dirige el posgrado de la carrera de Especialización en Diseño Arquitectónico Bioambiental. Es investigador y profesor de grado.
“La Universidad Católica de Salta puede tener una visión global, pero siempre miramos primero nuestro alrededor, el escenario local para generar distintos enfoques. Debemos situarnos en el contexto en el que estamos proyectando, trabajando y tratando de resolver problemas”, remarcó Miguel.

“El trabajo que estamos haciendo desde la Universidad Católica y puntualmente desde el posgrado sobre Diseño Arquitectónico Bioambiental, es formar profesionales, que ya están ejerciendo y que están aprendiendo a utilizar herramientas para poder mejorar la forma de proyectar y diseñar”, expuso.
Dijo que es una cuestión de tecnología y conocimiento para ser aplicados al buen diseño.


“Pero hay al menos tres cuestiones a tener en cuenta en el diseño de edificios; las envolventes, es decir muros, paredes y techos. Trabajar las aislaciones adecuadas a los climas donde se proyectan los edificios y la iluminación y ventilación natural. Son estándares sencillos y simples desde siempre y a veces lo simple, es lo correcto. “Por último, en la medida en que se pueda, empezar a incorporar energías renovables para mitigar el consumo excesivo”, enfatizó.


¿Cuál es el aporte que está haciendo la Universidad Católica a través de las áreas en las que usted trabaja, para contribuir a mitigar los efectos del cambio climático?
La Universidad Católica de Salta puede tener una visión global, pero siempre miramos primero nuestro alrededor, el escenario local para generar distintos enfoques. Debemos situarnos en el contexto en el que estamos proyectando, trabajando y tratando de resolver problemas.
A partir de ahí incorporamos a nuestros proyectos las variables ambientales, climáticas, sociales y económicas de nuestro entorno. No podemos pensar ciudades a futuro si no resolvemos problemas estructurales de la gente.
Este planteo está orientado a pensar y definir qué tecnologías son las apropiadas para mitigar a los efectos del cambio climático y de qué herramientas disponemos.
Esas herramientas tienen en cuenta las condiciones térmicas, regímenes de lluvia, vientos, características del suelo y vegetación. Con esos elementos se puede trabajar en distintos estudios y enfoques. 
De hecho en el país y en particular en la provincia de Salta, se ha hecho un camino sobre el trabajo los aspectos bioclimáticos que lleva varias décadas. Parte de nuestro trabajo consiste en tomar esos referentes, otros de la arquitectura vernácula y reelaborarlos en el siglo XXI y afrontar las nuevas necesidades. 

¿Qué variantes o posibilidades de la construcción bioclimática se usan actualmente en la práctica cotidiana del diseño y construcción de edificios o casas?
Creo que nuestra matrícula profesional y sobre todo el mercado inmobiliario, están todavía bastante distantes de poner en práctica estas variables, que son desarrollos y tecnologías simples y que no implican un costo adicional, sino que la buena arquitectura tiene que estar asociada al diseño bioclimático. 
No se trata de arquitecturas distintas; la arquitectura ecológica y la buena arquitectura, son una sola . 
El trabajo que estamos haciendo desde la Universidad Católica y puntualmente desde el posgrado sobre Diseño Arquitectónico Bioambiental, es formar profesionales, que ya están ejerciendo y que están aprendiendo a utilizar herramientas para poder mejorar la forma de proyectar y diseñar.
Es una cuestión de tecnología y conocimiento para ser aplicados al buen diseño.
Pero hay al menos tres cuestiones a tener en cuenta en el diseño de edificios; las envolventes, es decir muros, paredes y techos. Trabajar las aislaciones adecuadas a los climas donde se proyectan los edificios y la iluminación y ventilación natural. Son estándares sencillos y simples desde siempre y a veces lo simple, es lo correcto.
Por último, en la medida en que se pueda, empezar a incorporar energías renovables para mitigar el consumo excesivo.
Salta tiene buena radiación, lo que permite incorporar sistemas de calentamiento de agua, de aire y producción de energía eléctrica a través de energía solar fotovoltaica.

¿Estas premisas son aplicable a los planes oficiales de vivienda?
Esa es una deuda pendiente que hay en el país. Si bien hay programas y proyectos y en algunos institutos de vivienda se trabaja en esa línea, no es una política oficial y creo que habría que trabajar ese primer escalón que es el de la vivienda social.
Una vivienda energéticamente eficiente tiene bajo consumo de servicios y qué mejor que tener la oportunidad habitar una vivienda no solo de bajo costo de producción, sino también en el uso y mantenimiento.
Estos edificios tienen un costo inicial sensiblemente mayor, porque requieren de tecnología, pero si uno los mide a 50 años, van a reducir los costos de mantenimiento y de operatividad frente a otros que no tenga conceptos bioclimáticos.
Es una deuda pendiente en la Argentina, porque pensamos los edificios cuando los construimos, pero no pensamos mucho en el uso y el mantenimiento. 

Los materiales genéricos, que se ocupan habitualmente en la construcción, no vienen pensados desde el punto de vista del diseño bioclimático. ¿La industria también debe hacer un cambio? 
Si bien hay empresas que certifican ciertas normas, también hay que tener en cuenta la trazabilidad, ecológica o huella de carbono de esos materiales.
También se pueden usar materiales que tengan bajo impacto sobre su producción.
Hay nuevas tecnologías, nuevos materiales, pero también parte del diseño bioclimático tiene que ver con lo que genera la propia obra, los desechos y hasta incluso el reciclaje de los edificios una vez que hayan cumplido su función 
Es habitual ver estructuras abandonadas o judicializadas, son “cicatrices” en la ciudades, lugares abandonados que podrían ser objeto de programas de vivienda, programas sociales, podrían reciclarse. Eso también tiene un enfoque sustentable y es hora de ponerlo en esos términos.

¿La arquitectura como disciplina, tiene hoy un compromiso renovado y decidido por la arquitectura bioclimática como parte del esquema que busca mitigar los efectos de cambio climático? 
Diría que está en vías de... porque hay una tendencia mundial sobre eso. Las escuelas de arquitectura y hasta los colegios profesionales están trabajando en esa línea, pero creo que debería haber una decisión más fuerte. 
Obviamente todo debe estar acompañado con políticas, leyes, reglamentaciones y sobre todo instrumentación. De nada sirve que se generen leyes, decretos, si no hay instrumentación. 
A eso pueden contribuir mucho los encuentros de profesionales, de investigadores, mesas de trabajo integradas interdisciplinariamente para que lo que se investiga y desarrolla tenga correlato con lo que se construye y con el día a día.
Muchos estamos trabajando en distintas áreas y con diferentes intereses, pero cada uno está trabajando en lo suyo; me parece que es momento de ponernos en común por el bien del hábitat y de la sociedad.
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