“El ballenero”, la canción que viajó 190 años gracias a Tik Tok

“Un barco una vez quiso navegar/ Y su nombre era la tetera del mar/ El viento sopló y su proa hundió/ Remad, muchachos, por Dios.

Pronto el ballenero vendrá/ Y azúcar, té y ron traerá/ Cuando cese nuestro cantar/ Será hora de zarpar.

Tras una quincena en alta mar/ Con una ballena se fue a topar/ El capitán se hizo jurar/ Que caza le iba a dar.

Pronto el ballenero vendrá/ Y azúcar, té y ron traerá/ Cuando cese nuestro cantar/ Será hora de zarpar.

Antes de golpear el mar/ La ballena emergió y la pudo atrapar/ Luchó con sus manos y un arpón/ Pero la ballena huyó.

Pronto el ballenero vendrá/ Y azúcar, té y ron traerá/ Cuando cese nuestro cantar/ Será hora de zarpar”.

Según el maestro y profesor, músico multinstrumentista, compositor y arreglista Pablo Abarca esta canción es anónima y está fechada en 1830. La entonaban las tripulaciones de barcos balleneros en Nueva Zelanda. Asimismo el divulgador musical en YouTube señala que una versión de “El ballenero”, primordial para nuestros días, data de 1965 y pertenece a Neil Colquhoun, quien la sacó al mercado casualmente el año en que se prohibió la caza de ballenas en Nueva Zelanda.

Sorprende a este youtuber la diversidad de versiones existentes en tonalidad mayor o menor y con cambios en la letra en adaptaciones como las de Irish Rovers, Whole Peeled, Mike Harding y The Longest Johns, todas anteriores a la viralización en Tik Tok, iniciada en mayo de este año, vigente hasta hoy y en franco crecimiento.

Abarca apunta también que las más populares para hacer fonomímica entre los tiktokers son la de The Longest Johns, un grupo a capela oriundo de Inglaterra, o la del cantante escocés Nathan Evans, que se convirtió en furor gracias a los dúos de Tik Tok y que debido a este éxito que tuvo pudo dejar su trabajo como cartero y dedicarse de lleno a la música.

Tal vez lo más llamativo sea, en la evaluación de Abarca y también la nuestra, el tema del ballenero, tan distante de las experiencias de vida de cualquier usuario. Basta con abrir el sitio www.histarmar.com.ar para leer un párrafo estremecedor: “Con el advenimiento del vapor y el cañón ballenero, se terminó la época de los botes a remo y el arpón lanzado a mano. La industria creó barcos rápidos especiales, los balleneros o ‘catchers’ que buscaban las ballenas lejos de los buques factoría y las bases en tierra, para traerlas a remolque una vez cazadas. Los catchers tenían el cañón en su proa y cuando los vigías avistaban una ballena soplando, el arponero corría desde el puente de mando hacia el cañón, por una pasarela directa que conectaba ambos sitios. Allí esperaba que el barco se acercase a la ballena para disparar”.

Así, la vida en estos barcos destinados a la captura de ballenas se traza en “El ballenero” con trazos gruesos, pero encubre un cruel oficio.

Por su parte Carlos Yudi Machur, docente de la Universidad Católica de Salta en la Licenciatura en Imagen y Sonido, en el Profesorado de Teatro del ISPA N° 6.004 y en la Escuela Superior de Música N° 6003, registra que “antaño existía una empresa de barcos balleneros llamada Weller Brothers, aunque no se tiene certeza de que haya existido este barco, Tetera del mar, que nombran en la canción”.

Luego se detiene en la extensa letra. “La Tetera del mar zarpó cuando los marineros esperaban su paga con azúcar, té y ron. De pronto se encontraron con una ballena que con su cola golpeó al barco y los marineros con arpones fueron en su caza, pero al sumergirse no supieron nada de la ballena hasta pasados cuarenta días, entonces las sogas que sostienen los arpones empezaron a tensarse y cuatro botes permanecieron en la lucha, mientras que otros se hundieron”, sintetiza. Justamente esto hace que varios usuarios hayan editado imágenes del filme británico “Moby Dick” (1956) -dirigido por John Huston, con guión de Ray Bradbury y basado en el clásico “Moby Dick”, de Herman Melville-, o de la película “En el corazón del mar” (2015) -dirigido por Ron Howard, basado en la novela homónima de Nathaniel Philbrick sobre el naufragio del ballenero Essex, que había inspirado también a Herman Melville para su inmortal obra- para ilustrar sus videos. Tampoco falta quien se atavíe como el Capitán Jack Sparrow de la franquicia cinematográfica de aventura fantástica “Piratas del Caribe”, producida por Jerry Bruckheimer.

 

 

Para Yudi Machur justamente lo que vuelve atractiva a “El ballenero” no es una propuesta de apropiación de la realidad, sino una chance de sumergirse en la ficción, de manera más o menos consciente. “Es curioso cómo se puede ver a personas de todas las edades grabando y cantando esta canción a una voz, dos voces y hasta con arreglos corales... Particularmente me parece que es una buena manera de explorar las capacidades personales y atreverse a usar la tecnología para verse a uno mismo en otra situación de la habitual y así descomprimir las tensiones y el estrés de la vida diaria”, define.

Añade que valora Tik Tok como un servicio que brinda al usuario la posibilidad de realizar videos y explorar sus cualidades artísticas en la música, la danza, la dramaturgia y el audiovisual. “Invito a quien tuvo experiencias lindas con esta aplicación a cursar una carrera para aprender, mejorar y explotar al máximo sus capacidades artísticas. Tal vez nos encontremos con fenomenales actores, cantantes, realizadores audiovisuales”, concluye.

 

 

También Michelo 2.0, el tiktoker salteño con más seguidores en el país, ofrece su perspectiva acerca de la viralización de “El ballenero”.

“Tanto personas como audios se pueden hacer virales porque el algoritmo funciona de esta manera: cualquier canción o persona que usa esa canción aparece en el Para Ti. Es como que Tik Tok experimenta. Se lo muestra a un grupo pequeño de personas y si esas personas retienen el video, es decir, que se enganchan, se lo muestra a muchas más personas y se va haciendo un efecto dominó pasivo”, define.

 

 

Luego señala que esa clase de desafío no discrimina el año de creación, la autoría o la circulación de una canción. “Si cumple el desafío y su propósito de retener a la gente, se va haciendo viral, porque gusta. Hay muchas canciones que son muy viejas o de personas desconocidas, pero mientras cumpla la función se van multiplicando”, dice el artista urbano, que tiene 10,9 millones de seguidores en la red social.

 

 

Añade que son muy buscados por los usuarios los desafíos retros, en los que varias generaciones muestran sus dotes para el baile o sus habilidades vocálicas. “Hay canciones viejas que se ponen de moda en Tik Tok porque están buenas, porque les gustan a los chicos y jóvenes. A mí esto me parece bueno porque si los niños se engancharon con esta canción es porque la letra les llega. En Tik Tok se rompen las barreras del tiempo. Por esto se empezó a hacer conocido y a popularizar, porque da la posibilidad de que a tu canción, a tu contenido o a vos como creador de videos te conozca más gente”, destaca.

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