Rolando Goldman: “En la música y en las orquestas se comparte, no se compite”

Desde hace unos 15 años, el Programa Social de Orquestas Infantiles y Juveniles (OIJ) es el espacio de formación y encuentro de miles de chicos de barriadas en todo el país. Este año, el programa -que depende de la Dirección Nacional de Diversidad y Cultura Comunitaria- celebra la implementación de las becas Martha Argerich, destinadas a jóvenes músicos de las orquestas para formarlos como maestros. Un jurado integrado por Eduardo Hubert, Lucía Zicos y Gustavo “Popi” Spatocco estuvo a cargo la selección de 35 jóvenes.
Rolando Goldman, músico y docente, es el impulsor y actual coordinador del programa. Le propuso a Argerich que se convierta en “madrina” de las becas y de las orquestas. En esta entrevista, explica cómo funcionan las becas.

¿Qué dijo Martha Argerich cuando le llevaron la propuesta de amadrinar el programa de becas?
A partir de la propia historia de Martha Argerich, en relación al apoyo que recibió del Estado para continuar con su formación en Europa, quisimos tomar aquel hito y recuperarlo como ejemplo para lo que queríamos llevar adelante. En ese sentido, es que le propuse poner su nombre a las becas que íbamos a implementar. Ella no solo estuvo de acuerdo, sino que dijo que “muy feliz” sería la madrina de las orquestas infantiles y juveniles de los Programas Andrés Chazarreta y Celia Torrá del Ministerio. Para nosotros, este hecho implica un orgullo y simultáneamente, un compromiso adicional en la tarea.

En el programa se destaca el aprendizaje colectivo...
Es la forma de trabajo que se lleva adelante en cada orquesta, donde no suele haber clases individuales de instrumento, sino que en general los espacios son siempre colectivos, tanto en la formación como en la práctica instrumental. La conformación de una orquesta plantea, por razones obvias, la búsqueda de resultados colectivos, en los cuales el sonido tiene sentido cuando surge del aporte de cada uno, pero no en forma individual, sino como masa sonora. Además, incorporamos en la tarea cotidiana, valores de solidaridad.

¿Por qué es importante que las y los chicos avancen en su formación y se conviertan en docentes?
En líneas generales, nuestra idea primaria es la de generar espacios lúdicos, educativos, formativos y artísticos en las chicas y los chicos de los barrios, donde muchas veces, les resulta vedada esa posibilidad. Incluso en muchos casos, ni siquiera tienen la oportunidad de elegir no estudiar música. No necesariamente pretendemos que todas y todos se conviertan en músicos o profesores de música. Menos aún, nos convoca la idea de que la creación de las orquestas está dada para alejar a los chicos de ciertos males que eventualmente los rodean en su contexto cotidiano. El formato de una orquesta, constituye sin dudas, un espacio de socialización en el que se comparte y donde el esfuerzo colectivo y la ayuda al compañero que camina a la par, mejoran notablemente el resultado buscado. Reitero, no hay competencia entre los integrantes, ya que no existe el objetivo de que alguien se destaque por sobre el resto. Al contrario, se procura que los resultados artísticos sean fruto del trabajo y el esfuerzo compartido. Pero, a la vez, nos ocupa el hecho de que aquellos que encuentren su vocación ligada a la música puedan contar con herramientas para seguir ese camino. Por un lado, para romper con esa idea de que el “saber” es una condición hegemónica que poseen quienes llegan de “afuera”, y por otro, porque estamos convencidos de que hay muchos aspectos, vinculados a la realidad cotidiana de los integrantes de estas orquestas, que los conocen mucho más cabalmente quienes viven en los barrios.

¿En qué consistirá el programa de formación de la beca?
En esta primera etapa, se está brindando capacitaciones de diversa índole. Profundización en la práctica instrumental, nociones de pedagogía y didáctica, técnica vocal, análisis de arreglos musicales, edición de partituras, y entre todas y todos, la conformación de una orquesta, por ahora virtual, pero imaginamos con encuentros presenciales, para generar vínculos sociales y artísticos entre las y los becarios. A todo esto, hay que agregar el hecho de que cada becaria y becario tiene un tutor que lo acompaña para ayudarlo en todo el trayecto.

¿Qué criterios utilizó el jurado para la selección?
Se abordaron diversos aspectos. Por un lado, la experiencia musical realizada en sus orquestas de origen. Para eso, cada aspirante debió presentar dos videos, con una obra a elección y otra obra impuesta, la cual fue propuesta por el jurado. Por otro lado, debieron presentar una clase sobre algún aspecto de la música que ellos eligieran. Y finalmente, otro video en el cual se presentaban, contando su propia historia, el contexto en el cual viven y se forman, y cuál es la motivación que tuvieron para inscribirse.

Con sonidos propios de nuestro continente

El músico Rolando Goldman, además, destacó “la mirada federal” en los concursos. “Intentamos incorporar jóvenes de distintos lugares del país. Han podido incorporarse jóvenes de Chubut, Tucumán, Mendoza, La Rioja, Buenos Aires, entre otros”, dijo.
En cuanto a cómo siguen las becas, señaló: “Está previsto que los becarios que han inaugurado las becas Martha Argerich, continúen su formación durante todo el año 2022”.
Una vez analizado el programa, verán qué cambios se adoptarán y qué se mantendrá para las convocatorias siguientes. “Por ejemplo, la conformación de la Orquesta de los becarios, no sabemos aún si cada dos años comenzará su tarea de cero, con los nuevos becarios, o irá creciendo artísticamente, incorporando a los nuevos, sumándolos a los ya existentes. Dependerá del análisis que hagamos en este lapso de 18 meses”, dijo.

Los objetivos

Goldman planteó como eje de la propuesta las identidades, por ello se pensó en la formación académica en términos de la música europea y, a la vez, tomando los registros de la música popular del continente. “En el origen nos planteamos algunas premisas novedosas en relación a las experiencias previas que hubo en nuestro país y en otro del continente. Me refiero al tema de la identidad. A la conformación de orquestas de corte académico, con orgánicos similares a las orquestas profesionales del modelo originado en Europa, propusimos una nueva experiencia, con instrumentos, con sonidos propios de nuestro continente”, señaló.
Luego habló del diseño de las orquestas. “Los instrumentos de vientos son quenas, sikus, y otros de origen americano, en lugar de fagotes, clarinetes, etc. Lo mismo con instrumentos de cuerda y percusión”.
Y destacó el sentido de pertenencia que el proyecto buscó cimentar y sobre el que se vertebra. “El entusiasmo por seguir creciendo por parte de todos los actores vinculados a las orquestas, el sentido de pertenencia que han logrado en los barrios, el interés de muchos jóvenes por estudiar música, el descubrimiento de vocaciones que los marcan de por vida, las acciones colectivas generadas en cada barrio alrededor de las orquestas ya sea para la realización de conciertos o para sumar diversas iniciativas sociales”, dijo. “Todo esto es motivo de orgullo y simultáneamente, de mayor compromiso para continuar trabajando”, cerró Goldman.
 

 

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