Producción de cannabis como un negocio: "Se están acelerando las cosas"

A principios del año pasado se conformó de manera institucional el Grupo de Estudio y Trabajo (GET) del Cannabis, dependiente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba). El ingeniero agrónomo Daniel Sorlino es el impulsor de ese espacio académico, que luego del proyecto de ley que la Nación envió, a principios de mes, al Congreso para el desarrollo industrial alrededor del cannabis adquiere especial relevancia por las posibilidades que se abren para el aprovechamiento de esa planta, tanto para uso medicinal como en la utilización de sus fibras.

Las expectativas oficiales marcan que la industrialización del cannabis puede generar para 2025 en el país 10.000 empleos, unos US$500 millones en ventas anuales al mercado interno y otros US$50 millones en exportaciones.

¿Cómo surgió su interés de estudiar el cannabis?

Tuve la posibilidad de viajar a Europa por congresos que tenían que ver con plantas que tienen fibra en el tallo. Iba con trabajos hechos en lino y había otros sobre cannabis. Este tipo de congreso junta a todos los cultivos de los que se saca fibra de los tallos y ahí surgió mi interés. Además, de ver las plantas en Europa que en esa época (en 2011) ya estaban como cultivo. Acá, en ese tiempo, no había ninguna alternativa, estaba absolutamente prohibido todo y realmente mi intención fue empezar a investigar lo que tiene que ver con fibra de tallos. Nada que ver con lo que es la utilización de las inflorescencias, que hoy sí es de interés. Estuve dos años tratando de realizar la importación de 300 gramos para poder realizar investigaciones y no hubo forma de poder conseguirlo en ese momento.

Ahora hay una mayor apertura, tenemos en Salta el ejemplo cercano de Jujuy, donde ya se produce aceite de cannabis estatal...

En Jujuy fueron pioneros, dieron el ejemplo a varias provincias y municipios. Todos interesados en la cosa bien comprobada de efectos indudablemente interesantes desde lo medicinal del cannabis sativa en un número bastante grande de problemas de salud.

Las posibilidades económicas de la producción de cannabis son importantes, al punto que grandes compañías globales ya están invirtiendo en ese negocio ¿Cómo ve que se avanza en ese sentido en el país?

Acá, básicamente, toda la gente que se está moviendo en provincias, también en municipios, están buscando el uso medicinal. Esto es aprovechar la inflorescencias de la planta femenina para poder extraer cannabinoides y particularmente no el THC sino el CBD. Son variedades que tienen más alta la cantidad de ese y otros cannabinoides y baja cantidad de THC, que es el psicoactivo. Eso tiene realmente a nivel mundial un requerimiento muy grande, porque son ampliamente constatados los beneficios para enfermedades. Lo que ha sido más claro en los últimos años en el país son los emprendimientos que hicieron madres de chicos con epilepsia, a quienes la ley no le permitía hacer cannabis y ellas lo hicieron igual. Un poco le debemos a ellas la posibilidad de avanzar en los usos beneficiosos que tiene el cannabis, controlando las partes que pudieran llegar a ser, si se quiere, negativas por el uso recreacional. Está el problema que el THC también tiene usos medicinales, entonces ahí hay de todos modos un pequeño conflicto. Desde la parte estatal se han lanzado con proyecto de cannabis en diferentes provincias como Jujuy, Corrientes, Buenos Aires, Neuquén, Chubut, La Rioja y San Juan. Lo que no está de alguna manera acompañando son proyectos que tengan que ver con la utilización de las fibras del tallo o proyectos con la utilización de las semillas para obtener aceites y proteínas, así como se pueden obtener de la soja, por ejemplo.

¿Qué potencialidades tiene la producción de las fibras del cannabis o el cáñamo en este caso?

Primero, hay que explicar algo. Cuando se hace mejoramiento genético para bajar el THC, lo que sube es el CBD, en consecuencia aquellas variedades que pueden denominarse textiles porque tienen fibras en el tallo y son plantas que llegan a los 4 metros de altura, que tienen en sus inflorescencias CBD. Con lo cuál sería factible producir fibras al mismo tiempo que se produce CBD, que es la sustancia de interés medicinal. Sería una producción de los dos productos, no es solamente fibra y eso evita que se hagan flores. Con la fibra hay un número descomunal de posibilidades de uso. La mayoría de ellas están asociadas a lo que se llama la "vuelta a lo natural' como moda, en relación a tratar de dejar de lado los plásticos que en todos sus usos terminan deteriorando la calidad del suelo y del agua. En países desarrollados la gente está dispuesta a pagar un poco más por cualquier cosa que se haga con respeto hacia el ambiente, tratando de descartar el uso de fibras sintéticas para innumerables uso y reemplazandolo por cosas que puedan ser biodegradables como lo es la fibra de cáñamo. Ahí entran desde sogas, ropa, papeles especiales, particularmente papel billete, también se pueden hacer geomallas, que son redes hechas con fibra utilizadas para poder fijar los suelos y lograr que un médano, por ejemplo, si uno lo quiere fijar vegetándolo es muy difícil porque el viento se lleva las semillas, en cambio cuando se lo protege con una red de cáñamo eso consolida el lugar e impide que haya tanta erosión eólica y las plantas tienen más posibilidades de establecerse. Lo mismo se puede utilizar para laderas de colinas o en canchas de golf, entre otros tantos usos que pueden tener estas geomallas. Y lo que es un boom en el mundo son los que se llaman materiales compuestos con fibras de cáñamo y eso se utiliza para infinidades de cosas, desde una maceta hasta autopartes, por ejemplo, que es lo que se ha empezado hacer en los autos de alta gama en Europa.

¿Y en cuanto al cultivo de la planta, es complicado producir a gran escala?

No es difícil. Hay mucha experiencia que proviene de Estados Unidos, Canadá, China y toda Europa. Todos esos datos están publicados y nos dan un conocimiento bastante grande. Los que hemos tenido la suerte de poder visitar cultivos en Europa pudimos ver que realmente eso no es complejo en relación a lo que son otros cultivos que se hacen en el país. Lo que sí resulta complejo es el hecho de que en la actualidad no hay variedades para la posibilidad de hacer grandes cultivos en el país. Todo lo que se hizo para autocultivo y demás se hizo en casas con iluminación artificial, buscando producir plantas que generen los cannabinoides en las flores femeninas, no se hizo nada para que el cultivo se pueda adaptar a nuestras condiciones. Todo lo que pudiera haber ahora para iniciar serían variedades traídas desde el exterior para hacer cultivos en campo, a gran escala, y esa alternativa hacen que no sean variedades adaptadas a nuestras condiciones y en consecuencias pueden llegar a tener problemas fitosanitarios o de algún otro tipo que hagan a la interacción entre lo que es la variedad y el ambiente que la rodea.

Justamente, de ese tema empezaron a hablar los productores tabacaleros de Salta el año pasado, que quieren ver qué tipo de variedades se adapta a nuestra región como una idea para empezar a reemplazar el cultivo de tabaco por cannabis ¿El clima de esta región sería apto para esa experiencia?

Habría que testearlo. Todas las pruebas que se están haciendo en Jujuy son para una localidad puntual con cultivares que hasta donde sé son todos medicinales, no son para la obtención de fibras o semillas. Entonces hay que estudiarlo bien, porque el cáñamo es una planta de primavera-verano, pero de climas templados, como los europeos o el verano de Canadá, que es algo así como nuestra primavera. Se deben hacer pruebas previamente para saber si sembrando más temprano existe la posibilidad de cultivar con éxito. Especialmente si hay humedad, porque hay una zona de régimen monzónico en Salta, que llueve en el verano y está seco en el invierno, y si uno tuviese que adelantar la fecha de siembra para que la planta crezca sin excesos térmicos por ahí nos encontramos que le falta agua. Entonces habría que ver en qué lugar de la provincia se puede producir, se deben testear las variedades y habría que hacer ensayos de fecha de siembra para poder establecer cuáles son los cuellos de botella que puede tener la producción en Salta.

Es decir que hay un largo camino por recorrer, ¿cómo considera que se irá avanzando en el país?

Se están acelerando las cosas. El principal impedimento hasta ahora ha sido el legal. En el norte falta más de lo que naturalmente podría ser el sur de Santa Fe o Córdoba y provincia de Buenos Aires, que sí tienen un clima más templado, más acorde a las condiciones que hay en Europa y para las cuales fueron mejoradas las variedades que son utilizadas y, en consecuencia, pueden haber menos tropiezos. La lógica agronómica para pensar el cultivo es más sencilla de extrapolar de las condiciones que utilizan en Europa a las condiciones de clima templado de acá, que implicaría la primavera y el verano de más al sur del país. En el norte lo que veo es esa dificultad. No sé si los excesos térmicos del verano en algunos lugares de Salta podrían constituir una dificultad, que obviamente se puede subsanar, pero requiere más tiempo de investigación para poder sacar los lineamientos generales que sean recomendados para la realización del cultivo sin mucho riesgo de tropiezos.

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