Un intelectual del derecho y los valores

El abogado salteño Ricardo Alfredo Reimundín falleció ayer, a los 85 años. De elevado perfil intelectual, fue reconocido por sus pares como un destacado jurista y, aunque su actuación política fue acotada, el suyo fue un pensamiento rector para la Unión Cívica Radical salteña.
Graduado en la Universidad de Tucumán, su carrera en la magistratura salteña comenzó a los 26 años, como defensor oficial, luego fiscal civil, juez de Primera Instancia en el fuero Civil y Comercial y, a los 34 años, miembro de la Corte de Justicia de Salta, durante el gobierno de facto de la Revolución Argentina.

Al asumir como gobernador de la democracia, el justicialista Miguel Ragone reemplazó a los otros miembros del máximo tribunal, pero mantuvo a Reimundín, en mérito al respeto que inspiraba y, además, porque la intención del nuevo mandatario fue la de contar con una Corte plural, independiente y calificada.

El 24 de marzo de 1976, al producirse el golpe de Estado que dio inicio a la dictadura más sanguinaria, Reimundín se presentó en su despacho desafiando a los militares que ocupaban la Corte, por lo cual fue detenido y luego sometido a un año y medio de prisión domiciliaria.

En 1983 declinó la candidatura a gobernador por la UCR, pero aceptó secundar en la fórmula a Bernardo Solá.

Entre 1980 y 1984 se convirtió en el primer presidente electo del Colegio de Abogados y Procuradores de Salta, luego de haber sido el artífice de la ley de colegiatura obligatoria, una de las primeras sancionadas en el país. Entre 1986 y 1990 volvió a presidir la entidad, que ayer lo recordó por su “profunda responsabilidad y compromiso enalteciendo la profesión de abogado y sirviendo de ejemplo a futuras generaciones”.

En 2013, la Corte de Justicia le rindió homenaje al imponer el nombre de “Dr. Ricardo Alfredo Reimundín” a la Biblioteca del Poder Judicial. El presidente del cuerpo, Guillermo Posadas, afirmó que “la calidad intelectual y el deber con la sociedad son valores resumidos en un jurista como el doctor Reimundín y designar con su nombre a la Biblioteca Judicial es un acto que revaloriza esas virtudes en el ejercicio de la magistratura”.

En la misma ceremonia, el entonces presidente del Consejo Académico de la Escuela de la Magistratura y juez de Corte, Abel Cornejo, describió a Reimundín como “un juez probo y ejemplar, un jurista de vasta cultura y un intelectual del Derecho”.

Ayer, sus colegas y amigos destacaron sus condiciones de “gran lector, un estudioso del derecho y un juez con capacidad intelectual y profesional”.
A su vez, radicales de todas las generaciones lo reconocieron como un demócrata, absolutamente identificado con los valores republicanos del radicalismo, y un intelectual de la política, que brindó generosamente sus conocimientos a la Unión Cívica Radical.
 

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