Lupita, la historia de la chanchita rescatada que se volvió la mascota de la granja

Si bien cuenta con un amplio campo donde correr o simplemente pasar las horas bajo el sol, Lupe tiene la suerte de tener un chiquero propio, con un arroyo que lo atraviesa. Allí ella tiene su momento de esparcimiento, y vive sus horas en paz. Quienes las rescataron, disfrutan más que ella de verla sana y salva, luego de los meses de sufrimiento que padeció a meses de haber nacido. 

Por cuestiones de liderazgo, o simplemente por un descuido, Lupe fue atacada por un cerdo adulto cuando apenas tenía 7 meses. En este ataque, Lupe estuvo a punto de morir. El ataque produjo una herida gravedad en una de sus patas traseras, y el proceso de recuperación fue largo. En ese momento, su salvadora fue Camila Patricio, que se encargó junto a un grupo de doctores veterinario de recuperarla. Bajo todos estos cuidados, Lupe se recuperó y no solo eso sino que creció hasta tener 100 kilos. 

En una casa de barrio Lupe ya no podía seguir viviendo. Si bien estaba educada para cuidar los espacios compartidos y disfrutaba de la compañía de los chicos de la casa, el ambiente ya no era el óptimo y más si se tenía en cuenta que Lupe iba a seguir creciendo. Esto fue hace 3 años y aquel momento con 7 meses ya pesaba 100 kilos. 

Fue en ese momento que Camila Patricio comenzó a buscar ayuda, pero ¿quién quería tener de mascota a un cerdo? Parecía imposible pero sin quererlo, Lupe encontró el paraíso para su vida. 

Con la ayuda de Lucas Iñigo, se publicó las fotos de Lupe y comenzó la campaña. 

 

 

Las publicaciones se compartieron y comenzó la tarea de buscar gente que respete la vida de Lupe y que además le pueda ofrecer el espacio necesario para que siga con su vida. Entonces apareció Carolina Audo. 

Esta joven fue, desde muy chica, "animalera". De hecho así se define.  "Siempre me gustaron los animales y a mi papá también. Entonces, cuando pasó de Lupe, lo llamé, le conté lo que pasaba y le dije: ´¿la podemos llevar?` Traela, me dijo y así llegó Lupe a nuestra vida", contó Carolina en su encuentro con El Tribuno. 

Caro tiene varias mascotas y cada una de ellas fue encontrado su lugar. Hace un par de años, Lucas había rescatado a una gata con dos crías. Fue Caro la que se hizo cargo de las dos gattitas, que hoy viven en el negocio, y recorren los pasillos cuando todos los clientes ya se fueron. 

En este amor que tiene Caro por los animales, fue que el traslado de Lupe fue todo un éxito, previamente se le preparó un corral , donde pudiera vivir tranquila y comenzara el proceso de adaptación con el resto de los animales de la granja, que tiene el papá de Caro y que va en camino a convertirse en refugio de estos animales de gran porte, que por cuestiones de la vida, terminaron en la ciudad. 

 

 

Durante estos tres años Lupe logró adaptarse a su nuevo espacio, y ahora, por el tamaño que tiene -ya pesa 300 kilos- se comenzó con la remodelación de su chiquero. La vida en familia, es sin duda lo que más le gusta, porque además de correr y jugar con el resto de los animales de la casa refugio de Caro, también espera los mimos que sus rescatistas le da dan todos los días. 

 

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