Devotos de la Puna caminan hacia Salta para participar del Perpetuo Socorro

Con temperaturas de hasta -7º, un grupo de aproximadamente 30 peregrinos de las localidad de Cobres, del departamento La Poma, camina hacia las ciudad de Salta para participar el próximo domingo, en la iglesia San Alfonso, de la fiesta en honor a la Virgen del Perpetuo Socorro
Esta mañana transitaban por la ruta nacional 51, a la altura del abra de Muñano a unos 4.180 msnm. De acuerdo a lo previsto harán noche en Santa Rosa de Tastil, para continuar viaje mañana a primera hora.
Cobres es una pequeño poblado que se halla en una zona muy aislada de la Puna, en el extremo norte del departamento, a casi 3.400 msnm. Se encuentra distante de Salta capital a 239 kiómetros de cuestas. Para llegar hasta allí hay que transitar por la ruta nacional 40 y luego por la ruta provincial 38. Es el mismo camino por el que se llega a la localidad jujeña de Susques.

 

Vale la pena recordar que la novena a la Virgen del Perpetuo Socorro comenzó el viernes 24 y se extenderá hasta el 2 de julio. La fiesta central será el próximo domingo. Este año se cumplen 130 años de actividad redentorista en la provincia.

 

Un dato curioso: la representación de la Virgen del Perpetuo socorro se caracteriza por ser una pintura, sin embargo los devotos de la Puna cuentan con una de las pocas esculturas que existen de la advocación.

Una historia de amor

El portal de San Alfonso explica: “Durante siglos, la imagen original del Perpetuo Socorro se veneró en Constantinopla (hoy Estambul, Turquía) como reliquia milagrosa, hasta que fue destruida por los musulmanes en 1453, cuando los turcos conquistaron la ciudad. Tiempo después, durante el siglo XV, la copia de la pintura perdida de Nuestra Señora se encontraba en manos de un comerciante, cristiano piadoso y devoto de la Virgen María, que quería evitar que el cuadro fuera destruido durante la expansión musulmana hacia occidente”.

Luego detalla: “Para escapar con ella se embarcó rumbo a Roma; pero ya en el mar se desató una violenta tormenta que puso en grave peligro al barco en que viajaba. Cuando ya todos a bordo se preparaban para lo peor, el mercader sostuvo en alto el icono de Nuestra Señora implorando socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro: la tormenta cesó de inmediato y las aguas se calmaron. Todos llegaron a Roma sanos y salvos. Luego, el comerciante profetizaría que llegaría el tiempo en que en todo el mundo se veneraría a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, tal como sucede hoy”.

La imagen permaneció 74 años olvidada en una pequeña capilla de los Agustinos hasta que el Papa Pío IX, se trasladó en procesión a la iglesia de San Alfonso, construida por los Padres Redentoristas sobre lo que había sido la iglesia de San Mateo, atendiéndose así el deseo de Nuestra Señora de que esta imagen suya del Perpetuo Socorro fuera venerada entre la Iglesia de Santa María la Mayor y la de San Juan de Letrán. Y allí se encuentra hasta la actualidad.

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