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"Los Niños del Llullaillaco se encuentran en perfecto estado de conservación"

Mario Bernaski, director del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM).
Sabado, 23 de marzo de 2024 16:58
Foto Javier Rueda

El director del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), Mario Bernaski, fue uno de los profesionales salteños que diseñaron el sistema de crioconservación de los Niños del Llullaillaco. El extraordinario estado de preservación en el que se los extrajo del volcán en 1999 impuso un enorme desafió científico y tecnológico. El ingeniero, que en noviembre de 2021 recibió un reconocimiento del Senado de la Nación al mérito científico, compartió con El Tribuno detalles de aquel esfuerzo interdisciplinario en el que su padre, Marcelo Bernaski, también tuvo un papel resaltante. La entrevista comenzó con una pregunta obligada:

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El director del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), Mario Bernaski, fue uno de los profesionales salteños que diseñaron el sistema de crioconservación de los Niños del Llullaillaco. El extraordinario estado de preservación en el que se los extrajo del volcán en 1999 impuso un enorme desafió científico y tecnológico. El ingeniero, que en noviembre de 2021 recibió un reconocimiento del Senado de la Nación al mérito científico, compartió con El Tribuno detalles de aquel esfuerzo interdisciplinario en el que su padre, Marcelo Bernaski, también tuvo un papel resaltante. La entrevista comenzó con una pregunta obligada:

- ¿En qué estado de conservación se encuentran los Niños del Llullaillaco a 25 años del hallazgo y a casi 20 de la inauguración del MAAM?

Los Niños del Llullaillaco se encuentran bien, por suerte y por el trabajo arduo de todo un equipo de trabajo, del que sería injusto mencionar a una persona en particular. Es un equipo muy amplio en el que supimos conjugar las cuestiones técnicas con las biológicas, por lo que puedo decirte, con total seguridad, que los Niños del Llullaillaco se encuentran bien en cuanto a lo que es su estado de conservación. Fuimos pioneros. El trabajo fue muy complejo en los inicios y hoy nos encuentra, después de 20 años, con más empuje y muchísima más seguridad. Incorporamos conceptos totalmente disruptivos en ese momento, en lo que tenía que ver con la arqueología de alta montaña. Son conceptos que tienen que ver con la física, con la transferencia de materia, y eso hizo que tengamos un equipo interdisciplinario. Yo siempre digo que la fortaleza y la solidez del equipo de trabajo del MAAM, pero de los salteños en particular, es haber podido tener al equipo de trabajo interdisciplinario que tuvimos. Hubo desde anatomopatólogos hasta físicos químicos especializados en crioconservación de alimentos. El entendimiento de la crioconservación tiene que ver con eso, con entender la dinámica interna, la dinámica química y la dinámica física dentro de los cuerpos; los crioprotectores, qué hacen, cómo actúan, el crecimiento del hielo, y ahí creo que estuvo nuestra fortaleza.

 

- Con las experiencias acumuladas desde la inauguración del MAAM, ¿cómo definirías a su sistema de crioconservación?

Hoy, 20 años después, te puedo decir que el sistema de criopreservación es la herramienta válida para que los Niños puedan estar de forma segura, contándonos en su silencio sus historias, sus vivencias, su vestimenta. Esa es una frase que se ocupó muchas veces, pero es realmente un viaje en el tiempo, porque los Niños están hoy, después de 500 años, y están en perfecto estado.

- Al momento de esta entrevista, el MAAM no está abierto al público. Su sistema de criopreservación, que se considera único en el mundo por su tecnología, ¿también tiene un descanso?

No, no tiene descanso y no tiene respiro. Trabaja las 24 horas, los 365 días del año. Hay un equipo. Nosotros al sistema de mantenimiento lo tenemos tercerizado. Es un costo bastante alto el del mantenimiento del sistema de criopreservación, de todo lo que tiene que ver con la maquinaria de frío. Cuando se diseñó el sistema en particular con la cápsula original ideada por mi padre, y luego tecnologizada con el concepto primario que tenía que ver con la física y la transmisión de calor, todo se potenció después con el equipo espectacular de trabajo de INVAP para poder llevar a la concreción ese sueño tan anhelado. Un sueño que tiene ver con la integración de datos, pero fundamentalmente con un sistema que debe trabajar en un ámbito seguro siempre.

- ¿Cómo operan los sistemas de seguridad del Museo?

El MAAM, a diferencia de otros espacios, cuenta con distintos estadíos de energía eléctrica. En tu casa se puede cortar la luz y cuanto mucho tendrás una luz de emergencia. Nosotros, ante un corte de luz, tenemos un grupo electrógeno a gas que nos da inmediatamente energía. Si llegara a fallar ese equipo a gas, tenemos un equipo diésel que también nos puede dar energía. Suponiendo que fallaran esos tres estadios primarios, está la posibilidad de girar a través de un movimiento que haría la gente de EDESA a otra subestación que tenemos a la vuelta. Y por si esto también fallare, tenemos un quinto estadío de energía con un UPS (sistema de alimentación eléctrica mediante baterías) que nos daría seis horas para pensar en cómo acomodarnos.

- ¿Y si se rompiera un sistema de frío?

Tenemos otro equipo que permanentemente está en backup (reserva), o sea que tenés siempre lo que se llama redundancia y falla simple, un concepto que se aplica en los sistemas aeronáuticos y de la aviónica. Todo está pensado para que los Niños puedan permanecer en el tiempo. Yo siempre digo que los actores principales son ellos. En mi caso en particular, ya llevo veinte y pico de años acá en el proyecto, son muchos años de continuidad, pero soy un actor de reparto. Tengo la temporalidad de la vida y es bueno que sea así. Los que tienen que permanecer en el tiempo para hacernos tomar dimensión de esa historia y esa parte de la cultura y de la historia prehispánica son los Niños. Nuestro rol es ese, como Estado, como MAAM.

- ¿Cuáles son los parámetros con los que se conservan los cuerpos en las cámaras especiales?

La temperatura con la que trabajamos es de menos veinte grados, más menos un grado centígrado. O sea, nos admitimos una variación muy pequeña para que el ciclaje de temperatura, lo que se llama inercia térmica, sea la menor posible. Entonces los cuerpos se encuentran en un estadío casi lineal. Nosotros realizamos una expedición en la que colocamos un data logger en el sitio del Llullaillaco. Ese equipo de trabajo estuvo a cargo de Christian Vitry. En el laboratorio en ese momento preparamos con Miguelito Xamena (recordado museólogo del MAAM) una jaula de Faraday para proteger de los rayos los dispositivos que, después de dos años de medición, nos dijeron que los cuerpos estuvieron siempre a trece grados bajo cero en forma constante. Entonces, ¿por qué tenemos menos veinte hoy? Porque la actividad bacteriológica se da hasta los menos dieciocho. Y en esto contamos con el aporte de gente del CIDCA (Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de La Plata), como Noemí Zaritzky y Rodolfo Mascheroni. Ellos nos dijeron, tienen que perforar -18º para que haya un umbral seguro. Por eso -20º, más o menos un grado, te da -19º a -21º. Entonces estás en un umbral seguro, una temperatura que se puede controlar, que te permite desde la física poder presentarlos. Es el lugar y el punto de equilibrio que hemos encontrado para ello.

- ¿Qué son para vos los Niños del Llullaillaco?

Los niños del Llullaillaco son parte de nuestro pasado prehispánico, que se encuentran hoy en el MAAM, después de 20 años, en forma impecable. Son mensajeros del pasado y técnicamente son cuerpos congelados detenidos en el tiempo.

- En tu forma de ver las cosas, ¿qué es el MAAM?

El MAAM es un lugar plural, de reflexión. Es un lugar donde las voces más diversas son escuchadas, un lugar que apunta mucho a encontrarnos en ellos. Tratamos de jugar con esa cuestión de espejo, de vernos en ellos, de reflejarnos en ellos, y que tiene que ver con muchas cosas y actitudes que siguen en nuestra vivencia, en el cómo comemos, en el cómo hablamos y hasta en el cómo pensamos en el Noreste argentino.

- ¿Qué sentís al ver el que el Laboratorio de Crioconservación tiene instituido el nombre de tu padre? No todos saben que el sistema fue diseñado básicamente por salteños y construido por una empresa argentina...

Tal cual, tal cual. El concepto físico básico es la cápsula, que es lo que hace distinto al a otros espacios de conservación y nos permite decir que tenemos los cuerpos mejor conservados del mundo en el tiempo, que el sistema de está funcionando y que está funcionado muy bien. Y la cápsula en sí fue el puntapié inicial. Mi padre, cuando la presenta, la presenta muy gráficamente... Usó un huevito de plástico para presentarla y decir: Bueno, con esto nosotros podemos modificar la atmósfera. El era un meteorólogo y con su formación sabía que la acción oxidativa del oxigeno iba a perjudicar en el tiempo fundamentalmente los componentes férricos de la sangre. Entonces había que sacar el oxígeno y colocar el gas más barato y más inerte que tenemos en la atmósfera: el nitrógeno. Ese no solo fue un acierto de la cápsula, sino que nos permitió tener una transferencia indirecta del frío, es decir no hidratar ni desecar el cuerpo. Por lo tanto, en el tiempo no tenemos hielo sobre el cuerpo. Es lo que nos hace distintos. Volviendo a tu pregunta: ¿qué siento?, un orgullo que redobla mi responsabilidad de mantener esto, porque fuimos parte de un equipo de trabajo. Muy pocas veces los chicos tienen la posibilidad de tener la suerte que tuve yo, de formar equipo con mi padre. Circunstancialmente, yo era ingeniero, él meteorólogo y pudimos combinar conceptos técnicos y tecnológicos junto con otros profesionales que, como los investigadores del CIDCA, nos orientaron desde las ciencias más duras sobre factores como la estabilidad y nos confirmaron la importancia de la ausencia de oxígeno para las cuestiones oxidativas de la sangre. también tuvimos la muy buena fortuna de tener en Argentina un equipo de trabajo tremendo como el de la empresa INVAP, con todo el concepto tecnológico y de desarrollo que tienen no solamente aplicado a medicina nuclear, sino también en el campo aeroespacial, la aviónica o sistemas de transferencia de materia como la liofilización de productos como la frutilla y la banana. Fue la concatenación de muchas acciones individuales que, trabajadas en equipo interdisciplinario, dio como producto final un excelente desarrollo tecnológico argentino que tiene trascendencia porque, después de 20 años, sigue trabajando de manera singular.

 

 

 

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