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"Voy a enseñar yoga hasta que me convierta en luz", dijo Luciana Bash emocionada hasta las lágrimas ante la pregunta final. Ella es profesora de Hatha y Ashtanga Yoga, además de terapeuta en medicina tradicional china.
Pero el camino es largo y es interesante su recorrido; sobre la continuidad: tendremos que ir hasta el final y veremos cómo se escribe.
Lo cierto es que Luciana nació en la Ciudad de Buenos Aires, hace casi 50 años, y desde hace 5 meses llegó a Salta para trabajar en lo que más le gusta: el yoga.
Artista como ella se define, siempre por el camino de la creatividad, fue actriz en el mundo teatral principalmente. A los 28 años comenzó a transitar un sendero de espritualidad y encontró en la actuación una forma de expresión.
"Yo voy a enseñar yoga hasta que me convierta en luz, hasta que mi cuerpo ya no tenga más fuerzas".
Siendo veinteañera integró una compañía teatral, un grupo de gente, con el cual descubrió la acupuntura y los masajes terapéuticos. Comenzó a desandar el camino de prevención en salud que la llevarían hasta Epuyen, paraíso de la comarca andina de Chubut, a un monasterios espiritual; se metía de lleno en el universo infinito del yoga. Su espíritu sintió otra significación del ser en medio de esos bosques de cipreses, maitenes y coihues.
A los 28 años comenzó un profesorado de yoga con 3 años de cursado. Fue como torcer el rumbo de su camino. Volvió a Buenos Aires donde practicó y enseñó yoga. Además comenzó a escribir en revistas sobre salud integral y siguió estudiando yoga por al menos 7 años más hasta que se le cruzó en la vida un jujeño. Por 2011 decidió salir definitivamente de ese microcosmo porteño y se fueron a la casa de verano del maimareño, en el centro de la Quebrada de Humahuaca.
Tanto el sur como el norte fueron reveladores.
Desde que llegó, Luciana sabía que pasaría mucho tiempo por esos cerros de colores donde el viento se complota con la meditación. El ambiente de la Quebrada la atrapó y le dio la tranquilidad que necesitaba.
Vida en Jujuy
En 2012 nació su hijo Félix y toda su cotidianidad se instaló en Maimará y Tilcara. Hubo una reconfiguración de su vida y también una resignificación del alcance y las incumbencias del yoga en una comunidad.
Comenzó a dar clases a jubilados, a adultos, a turistas; además de los tradicionales practicantes. Logró institucionalizar el yoga a través del trabajo con municipios y comunidades. Ese paso fue fundamental y quizás aún no lo dimensiona. Lo siguiente es una lectura del redactor: comenzar a incluir el yoga en el ámbito de la Salud Pública es darle valor institucional e integrarlo en las políticas sanitarias.
Luciana logró incluirse dentro del trabajo de los registros de APS (Atención Primaria de la Salud) y se complementaba con las buenas prácticas alimenticias, con hábitos saludables y hasta con un trabajo en violencia de género de manera multidisciplinaria. El yoga brinda un indicio de buen vivir y de prevención.
Inclusive en 2015 comienza a trabajar en la Sala de Situación de la Puna donde comienzan a desarrollar algo inédito en esa parte de Jujuy desarrollando una herramienta para obtener estadísticas sanitarias más amplias e integrales. "Para mí fue una etapa fructífera, altamente positiva, porque de pronto estábamos haciendo prevención en salud. Sabemos que las estadísticas son fundamentales a la hora de tomar decisiones políticas. Y eso me hacía sentir protagonista", declaró Luciana.
Las decisiones políticas luego cambiaron de color, especialmente en lo que hace a Salud Pública en la vecina provincia; una tendencia que se dio en el marco políticas nacionales. De pronto aparecieron otras prioridades. Sin embargo, el antecedente del trabajo realizado seguramente superará el tiempo de los sentidos de los vientos.
En todo ese período de vida en la Quebrada de Humahuaca siguió como redactora de una revista porteña, pero además fue invitada a escribir sobre salud para El Tribuno de Jujuy.
"Es muy difícil escribir; tanto para una revista como para un diario. Lo que sí me doy cuenta lo necesario e importante que es la comunicación. Es necesario que todos sepan que existe una terapia alternativa para vivir mejor", dijo.
Siguió siempre capacitándose y en 2018 se fue a Córdoba a sistematizar los 8 pasos del Ashtanga Yoga que luego llevó a la Quebrada. Cuando pensaba que estaba toda su vida armada en un lugar, lo impredecible de los caminos la llevarían por otros destinos...
El camino del crecimiento y la experiencia
Luciana Bash encuentra razones y ennumera condiciones para desarrollar un argumento lógico, racional; pero la verdad es que Salta la tiene enamorada.
Comienza su retahíla con su hijo Félix que tuvo que comenzar el Secundario y eligió el "Capitán Marcelo Lotufo", una institución de Nivel Medio aeronáutico que no hay en Jujuy, para el cursado. Siguió con un campo de trabajo más grande y variado; más alguna otra razón amorosa que encontró gracias a la virtualidad.
"En 2023 comenzamos a hablar de boxeo con Horacio", dijo y la conquistó.
Hablamos de un salteño que enseña la "dulce ciencia" del pugilato y que justo ella estaba incursionada en los tratamientos con deportistas. Tan interesante fueron las pláticas, tan extensas las conversaciones, que una cosa llevó a la otra y hubo coincidencias finalmente en el corazón.
Costó, pero se decidió a venir a nuestra ciudad y desde hace más de 5 meses que ya abrió su consultorio de medicina china y por supuesto que brinda sus clases de yoga.
"Tengo mi consultorio en la zona sur de la ciudad y mi expectativa es grande. Esta es una ciudad maravillosa y la gente ya me va conociendo. Por supuesto que trabajo con deportistas, con lesiones y un abordaje integral en sueño y nutrición, también en prevención. En este poco tiempo que estoy en Salta la gente respondió muy bien. También debo decir que no me fui del todo de Jujuy y siempre estoy volviendo a dar clases y talleres en San Salvador", dijo.
Es fácil encontrarla. Hay que googlearla ya que participa en streaming, programas de radio y de TV.