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15 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Adiós al coplero del Carnaval: falleció el legendario Severo Báez

Pastor, hombre de la Tierra y referente de la cultura ancestral, Severo Báez falleció este 15 de enero en la ciudad de Salta. Se viene el velorio con canto, cajas y poesías, que se realizará en su casa de Villa Primavera.
Jueves, 15 de enero de 2026 11:14
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La caja se queda sola, el maestro de ceremonias de Carnaval, Severo Baéz, dejó es plano de la vida hoy, 15 de enero, a las 9.30 de la mañana. El canto, las letras y las rimas de la picardía quedarán ahora en las bocas de quienes lo acompañaron en cada ritual ofrendado a la Pachamama, al Diablo del Carnaval o en el misterio del Día de las Almas.

A partir de ahora se viene el funeral mayor de Salta donde ya comenzaron a desandar los descensos los copleros de la Puna, las viejas chirleras de los valles intermedios, y hasta las comparsas del Valle de Lerma velarán el paso a la inmortalidad del coplero de Carnaval.

Severo será velado en su casa de Villa Primavera; el dolor se hará canto, baile y poesía tal cual como él lo pidió. A partir de ahora, todas las ceremonias se realizarán también en su nombre, pues Severo ya forma parte de su Pachamama.

Nacido en Brealito, en el corazón de los Valles Calchaquíes, Severo llegó a la ciudad de Salta a los 14 años para ayudar a su familia. Pastor y trabajador rural, nunca se alejó de sus raíces y, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las voces más respetadas y queridas de la cultura popular del norte argentino.

Durante décadas fue un incansable difusor de la copla y la baguala, expresiones profundas de la identidad ancestral. Su canto y su palabra recorrieron escenarios de Argentina, Latinoamérica y Europa junto a Los Bagualeros del Norte Argentino, llevando la memoria de los cerros, la Puna y los valles a distintos rincones del mundo.

Junto a su esposa, Rafaela Gaspar, fundó el Centro de Residentes Vallistos y Puneños en Villa Primavera, un espacio comunitario que se transformó en un verdadero refugio cultural. Allí se sostuvieron ceremonias, encuentros y celebraciones que mantuvieron vivas las costumbres ancestrales, con un fuerte sentido de pertenencia y transmisión intergeneracional.

Uno de los momentos más significativos de su legado fue la celebración de la Pachamama. Cada 1° de agosto, su casa en Villa Primavera se abría a la comunidad y se convertía en punto de encuentro para vecinos, copleros, artistas, turistas y medios de comunicación, en una ceremonia que año tras año reafirmó el vínculo con la tierra y la memoria colectiva.

Desde el Centro de Residentes Vallistos y Puneños, Severo Báez también impulsó celebraciones emblemáticas como el Día de la Tradición, el Carnaval Grande y numerosos encuentros culturales, siempre con el objetivo de honrar las raíces y fortalecer la identidad del pueblo.

Su trayectoria, documentada a lo largo de más de seis décadas, lo consolidó como un símbolo viviente de la cultura ancestral salteña. Profundamente ligado a su comunidad, dejó una huella que hoy forma parte del patrimonio cultural de la provincia.

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