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Durante meses, la relación entre Luciano Castro y Griselda Siciliani fue seguida de cerca por el universo del espectáculo. Versiones cruzadas, rumores persistentes y un nivel de exposición mediática poco habitual para una historia que, hasta no hace mucho, se había desarrollado con bajo perfil. Hoy, todo indica que ese escenario terminó por erosionar un vínculo que no logró sostenerse en medio del ruido.
La separación ya es un hecho y la decisión habría partido de la actriz. La confirmación llegó a través del programa Intrusos, donde la periodista Paula Varela aportó detalles que corren el eje del conflicto lejos de las supuestas infidelidades que circularon con fuerza en las últimas semanas.
“Griselda Siciliani y Luciano Castro están separados. La que tomó la decisión fue ella”, aseguró la panelista, quien remarcó que el motivo central no estuvo ligado a una traición puntual, sino al impacto emocional de quedar atrapados en una dinámica mediática permanente. “No pudo con lo mediático, fue lo que más le molestó”, agregó.
En ese sentido, Varela explicó que, puertas adentro, la actriz habría sido clara al diferenciar los conflictos de pareja de la presión externa. “No es el cuerno en sí; eso se puede hablar, se puede perdonar o no. El problema fue toda esta cosa mediática”, relató, dando cuenta de un cansancio acumulado frente a una situación que dejó de ser privada.
Aun así, la ruptura no habría derivado en un quiebre definitivo del lazo afectivo. De acuerdo a lo trascendido, ambos eligieron preservar un vínculo de respeto y cariño, con la intención de sostener una amistad. “No te voy a soltar la mano, podemos seguir siendo amigos”, habría sido una de las frases que sellaron ese acuerdo, lejos de enfrentamientos o reproches públicos.
Otro de los puntos que surgió tras conocerse la separación fue el destino de la propiedad que la pareja estaba construyendo en Mar de Cobo. Según la periodista, el proyecto quedará disuelto sin conflictos: cada uno continuará por su lado. “No convivían, así que tampoco hay un problema ahí”, explicó, descartando tensiones económicas o patrimoniales.
El distanciamiento físico también aparece como un factor clave en el desenlace. La separación se habría concretado cuando Siciliani regresó a Buenos Aires, mientras Castro permanecía en Mar del Plata por compromisos vinculados a la temporada teatral. Dos agendas distintas, sumadas al clima mediático, terminaron de profundizar la distancia.
Por ahora, el cierre definitivo de la historia parece estar en pausa. Según el entorno de la pareja, ambos esperan mantener una charla pendiente cuando coincidan nuevamente en la Ciudad de Buenos Aires. Un encuentro que buscaría ordenar lo que quedó abierto y ponerle palabras a una despedida que, más que por un conflicto puntual, estuvo marcada por el peso de una exposición que terminó siendo determinante.