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En tiempos donde muchas tradiciones populares quedaron en pausa, ya sea por excesos del pasado, prohibiciones o simples cambios culturales, una familia de Campo Quijano decidió ir a contramano del olvido. No por rebeldía, sino por memoria.
Los hermanos Pérez y su familia impulsan nuevamente la Caravana de Agua, una iniciativa que busca reflotar el carnaval de antes: el del juego sano, familiar y compartido. La cita será el próximo domingo 15 de febrero, pero la historia comenzó mucho antes.
Según relataron a El Tribuno, todo nació en 2024, durante una reunión familiar en la que surgió una pregunta simple pero potente: ¿cómo era el carnaval cuando éramos chicos? De esa charla surgió la decisión de volver a recorrer las calles del pueblo como se hacía décadas atrás: arriba de un camión, con baldes, bombuchas, jarras de agua, harina y pintura, pero sobre todo con ganas de divertirse.
“No se necesita más que eso”, explican para darle respuesta a algo que se solía ver décadas atrás y que en muchos lugares se perdió con el tiempo “Somos una familia que ama profundamente al pueblo y cree que estas tradiciones mantienen viva nuestra identidad y nuestra historia. Ganas de jugar, de encontrarse, de compartir. La caravana no es improvisada ni masiva sin control”, contó Agustín Pérez
La gran movida está organizada por una familia de aproximadamente 50 integrantes entre primos y tíos, a los que se suman vecinos y amigos, alcanzando cerca de 100 personas en la organización. Participan vehículos, un camión que transporta agua en tanques de mil litros, tachos de 200 litros, equipo de audio y un despliegue que, lejos del desorden, apunta a recrear una costumbre popular desde el respeto.
El objetivo no es invadir ni molestar, sino reencontrarse como pueblo y mostrarle a las nuevas generaciones cómo se vivía el carnaval de antes: sin violencia, sin imposiciones, sin excesos. Un carnaval donde el juego era un lenguaje común entre chicos y grandes.
“Queremos que los chicos aprendan jugando y que los grandes vuelvan a sentirse niños por un rato”, dice uno de los integrantes de los tantos Pérez que hay en Quijano, que son un montón en serio, están convencidos de que estas prácticas sostienen la identidad colectiva. Para ellos, cada balde de agua y cada risa compartida es una forma de transmitir historia, pertenencia y afecto por el lugar donde viven.
Por esto días, hay quienes consideran que estas costumbres deben quedar en el pasado y quienes creen que, bien organizadas y consensuadas, pueden convivir con los tiempos actuales. La Caravana de Agua no pretende imponer nada: propone recordar.
Porque en Campo Quijano, como en tantos pueblos de nuestro interior salteño, el carnaval no es solo una fecha del calendario. Es memoria, encuentro y comunidad. Y mientras haya familias dispuestas a sostenerlo desde el amor por su pueblo, la tradición seguirá recorriendo las calles, aunque sea con un balde de agua y una sonrisa. La invitación está hecha para todos los vecinos que ya participaron
¿DÓNDE Y A QUÉ HORA COMIENZA?
La tercera edición de la Caravana de Agua ya tiene punto de partida definido. La convocatoria será desde las 3 de la tarde en el barrio 21 de Noviembre, manzana A, casa 4, en el domicilio de la abuela de la familia Pérez, organizadora de la iniciativa. Desde allí comenzará el recorrido por las calles de Campo Quijano, con la participación de familiares, vecinos y amigos que se irán sumando con el correr de la mañana. Los organizadores señalaron que la concentración se extenderá hasta las 9.30 o 10, horario en el que ya se encuentra reunida la mayoría de los participantes.