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Ingeniero industrial, especializado en desarrollos inmobiliarios, comerciales y de retail, y conferencista, Gustavo Ortolá repasó con El Tribuno su trayectoria en proyectos emblemáticos como Nordelta y Puerto Norte (Rosario), analizó el presente del mercado argentino y proyectó el crecimiento de Salta como nueva centralidad urbana, con una mirada disruptiva y con foco en la inversión y el crédito como motores del desarrollo. Aseguró que lo mismo que se hizo en San Lorenzo Chico hay que trasladarlo al Acceso Norte.
En tu página web te definís como un "hacedor". ¿Cómo te describís profesionalmente?
Me considero un hacedor. Absolutamente. Y creativo. Sí, por supuesto. O sea, soy ingeniero pero tengo esa otra cara del marketing, de la creatividad. Yo digo, no alcanza con tener el mejor producto o el mejor servicio si no te ven. Tengo una mirada muy disruptiva de las cosas. Mis proyectos son singulares. Mis experiencias inmobiliarias son muy disruptivas. Soy desarrollador. He participado en muchos procesos virtuosos en Argentina y también en Uruguay. Y además tengo hoy una red inmobiliaria que se llama Like Propiedades que va a venir a Salta también. Tengo oficinas en 14 ciudades de Argentina. Así que es una mezcla de desarrollo, comercialización. Me divierto mucho. Está bueno.
Cuando uno se pone a ver qué es lo que hiciste como desarrollador, obviamente te quedan cosas y títulos como Nordelta, Ciudad Ribera, en Rosario...
Hay dos tipos de proyectos. Proyectos míos, con inversiones que yo fundé. Y otros proyectos donde me convocaron terceros para ayudar y colaborar, como el caso de Nordelta. A mí me llama Eduardo Constantini en el 2000, después de la crisis argentina. Eduardo estaba arrancando Nordelta. En realidad, las tierras eran de Astolfoni, un constructor muy pesado de Buenos Aires. Eduardo se asocia con Astolfoni y le da el glamour, el brillo para lo que es Nordelta hoy. Y me convoca para ayudarlo a conceptualizar y a comercializar Nordelta. En ese momento Nordelta era barro. Hoy es uno de los proyectos más importantes de Latinoamérica. Tiene 50.000 habitantes, 1.600 hectáreas. Y ahí aprendí muchísimo.
¿Cómo fue tu recorrido antes de meterte de lleno en el real estate?
Yo había trabajado antes haciendo expansión de cadena de retail. Trabajé en McDonald's, en Musimundo, en Freddo, en Havanna, después en Cencosud. Entonces tuve una etapa de retail, pero a partir del 2001 empiezo de cabeza en el real estate, empezando con Nordelta. Ahí hice un máster de desarrollos inmobiliarios. Fue para mí la incubadora más importante de mis conocimientos. Y a partir de ahí me independicé, empecé con mis proyectos.
También trabajaste con el presidente Javier Milei.
A partir de esa experiencia, me llamó Eduardo Eurnekian, de Corporación América. Laburé con él, laburé con Milei, o sea, fui compañero de Javier Milei. Lo conozco bien al presidente. Compartíamos el laburo, almuerzos y charlas. Es un tipo muy capaz, muy de sus principios. Con Eduardo hicimos también un proyecto muy importante en Córdoba. Después hice proyectos míos en Buenos Aires. También le vendió un piso a (Lionel) Messi en Rosario.
"A mí me encanta trabajar. Cuando me invitan a ver nuevos emprendimientos me pone muy feliz".
¿Cómo fue tu desembarco en Salta?
En Salta había estado haciendo cosas con Cencosud. Pero me llamó (Gilberto) Kiko Oviedo y era un desafío muy interesante. Él tenía una fracción de 800 hectáreas. Era el ingreso a San Lorenzo, zona oeste en San Lorenzo. Era la expansión de San Lorenzo. Él quería hacer un loteo. Yo le decía: no, no vamos a cortar fiambre. Vamos a hacer una urbanización. Este lugar, con esas infraestructuras que tiene la zona oeste, va a ser una postal, una centralidad nueva de Salta donde se va a generar mucho desarrollo inmobiliario. Y lo que le planteé a Kiko en ese momento es lo que hoy vengo y veo y se me caen las lágrimas de placer. No hagamos loteo familiar solamente de vivienda, sino que metamos programas mixtos. Hagamos una urbanización, una nueva centralidad con desarrollos comerciales, con oficinas. Me acuerdo el día que le presentamos hacer condominios, edificios. Después de muchas discusiones, llegamos al proyecto que lamentablemente él no pudo ver. Él hizo toda la inversión en la infraestructura y cuando él ya no está más, ya se empezó a comercializar y hoy es una centralidad muy potente de Salta.
¿Cómo ves el crecimiento urbano de Salta hoy?
Yo sigo viendo a Salta como una ciudad muy interesante. La ciudad crece con lo que se llama la conurbación. Pasó en Córdoba, pasó en Buenos Aires, pasó con Pilar, con Tortugas, con la zona oeste de Buenos Aires, con Villa Allende en Córdoba, con Funes y Roldán en Rosario. Salta tiene esa conurbación que empezó por el oeste. Y hoy el norte, que tiene amenities, creo que es la próxima centralidad. El corredor norte, que además tiene sus infraestructuras, creo que es la próxima centralidad. Esto es un trabajo en equipo. Público y privado. El Estado no es constructor. El Estado es un facilitador de códigos, de reglas de juego, de seguridad jurídica, de infraestructura, que hace que atraiga la inversión.
"Fui compañero de Javier Milei. Lo conozco bien al presidente. Compar- tíamos el laburo, almuerzos y charlas".
¿Cómo está hoy el mercado inmobiliario argentino?
Nosotros tuvimos una situación de muchísimos años de decadencia de actividad inmobiliaria, la más larga de la historia. Tuvimos como cinco años de retracción de precios. Recién esto se invirtió en el 2024, el año pasado empezaron a cambiarse los ratios y se empezaron a dar procesos virtuosos de comercialización, pero igual con valores muy bajos. Estoy hablando de Buenos Aires y de las grandes ciudades argentinas. ¿Por qué? Por el crédito hipotecario. Ahora, el segundo semestre del año pasado tuvimos de vuelta una baja en el crédito hipotecario, pero yo soy absolutamente convencido de que el 2026 va a ser un año de mucha actividad, donde va a haber mucha inversión inmobiliaria. Y eso va a pasar acá también.
Hay un déficit habitacional importante. ¿Cómo se revierte?
El Estado en Argentina demostró ser muy poco eficiente como constructor. El Estado debería ser un facilitador de condiciones para generar crédito para que la gente pueda acceder a su vivienda. Argentina está muy mal, tiene un déficit habitacional violento que se ha mantenido durante los últimos veinte, treinta años. Hay una asignatura pendiente. El crédito tiene que ser lo que va a asegurar el crecimiento del acceso a la vivienda. No hay nada más virtuoso que tener tu propia casa, tener tu hogar. Eso te genera estabilidad, armar tu familia.
¿Qué busca la gente cuando busca una vivienda?
Es muy lindo poder ser argentino, ese carácter propietario no se pierde. Hoy cada vez más la gente busca espacios verdes, busca vivir en comunidad. El barrio se ha vuelto a instalar, esto de poder resolver tu vida caminando. La ciudad de los quince minutos. Tener comercio cerca, centro médico, colegio. Las nuevas centralidades es un proceso que está pasando en todos lados. El desafío es generar las infraestructuras: agua, cloaca, luz, gas, todo bien diseñado, bien planificado.