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14 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
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"La boleta única de papel sin ningún conocimiento extra, permite al elector fiscalizar el resultado"

Sabado, 14 de febrero de 2026 00:45
Juan Ignacio Coria, exjuez y especialista en sistemas electorales.
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El exjuez y especialista en sistemas electorales Juan Ignacio Coria visitó Salta invitado por la Fundación Federalismo y Libertad, en el marco de una agenda centrada en cuestiones institucionales y productivas. En su paso por la provincia, analizó el escenario político nacional, el uso de tecnología en los sistemas de votación, el debate sobre la boleta única de papel y el proyecto para reinstalar la ley de lemas de cara a 2027. Con una mirada crítica pero técnica, planteó que el principal desafío es fortalecer la legitimidad democrática sin abrir espacio a sospechas sobre el proceso electoral, y advirtió que toda reforma debe priorizar la transparencia y la confianza ciudadana.

¿Cuál es el motivo de su visita a Salta?

El motivo de nuestra visita es que formamos parte de Federalismo y Libertad, una fundación que se ocupa de temas institucionales. Este año en Salta vamos a trabajar principalmente en cuestiones institucionales y electorales, en una línea de trabajo, y también en cuestiones productivas, sobre todo vinculadas a la minería y a las inversiones internacionales que puede tener Salta, en otra línea. Fundamentalmente en esas dos áreas vamos a generar nuestra actividad.

Es una fundación que ya tiene 12 años, con proyección internacional, con trabajos en varios países de América Latina y en distintas provincias. Nació en Tucumán, pero hoy se extiende al mundo.

¿Cómo analiza el contexto actual del país?

Argentina tiene la oportunidad de recuperar su lugar preponderante en América. Está en un momento histórico que lo puede lograr. El contexto internacional lo favorece. El gobierno nacional entiende y sabe leer esos procesos internacionales y los aprovecha en función del beneficio del país. Hay elementos a futuro más esperanzadores que los que teníamos cinco años atrás. Argentina tiene un futuro, puede despertar y aprovechar al máximo su potencial en esta tierra bendita, con tantas riquezas naturales.

Salta fue pionera en el uso de boleta electrónica. ¿Cómo evalúa ese sistema y el voto único de papel?

En el país tenemos sistemas muy diferentes. Salta fue pionera en utilizar tecnología para la emisión y el escrutinio, lo cual vemos como algo positivo. El problema es que esa tecnología actualmente afecta uno de los principios del derecho al voto, que es el voto directo. Entre mi voluntad como sufragante y el conteo de mi voto no debería mediar nada.

Cuando intervienen sistemas informáticos, más del 99,9% de la población no puede controlarlo por sí mismo. Tiene que confiar en un tercero, en un veedor electrónico, lo que puede generar suspicacias e incluso la malicia de una oposición que, incapaz de ganar, haga hincapié en que no pierde porque la gente no la vota, sino porque el sistema genera sospechas.

"Si el voto va a un chip, el ciudadano no puede corroborarlo. En ese sentido, la boleta papel otorga mayor confianza al sistema".

La democracia necesita total seguridad y legitimidad. Para eso hay que mejorar el sistema salteño o, lamentablemente, retroceder a tecnologías como la boleta única de papel, que es una tecnología de Gutenberg de hace 500 años. Lo razonable sería avanzar hacia el futuro, utilizar la tecnología correctamente y generar los procesos necesarios para que haya celeridad, transparencia, economía y confiabilidad.

¿El voto papel es una herramienta que puede garantizar todo eso?

El voto papel, como todo sistema humano, es vulnerable. Siempre va a haber defectos. Pero la boleta única de papel es un sistema en donde el elector, sin ningún conocimiento extra y utilizando sus propios sentidos al menos la vista puede fiscalizar el resultado. Si ve que la persona que quiere votar es la que figura en la boleta y luego es la que se cuenta, hay mayor confiabilidad. En cambio, si eso va a un chip, el ciudadano no puede corroborarlo. En ese sentido, la boleta papel otorga mayor confianza al sistema, aunque sea una tecnología que tiene 500 años desde Gutenberg a esta parte.

¿Podría explicar en qué consiste la ley de lemas?

La ley de lemas es un mecanismo de legitimación y proporcionalidad de mayorías y minorías. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la legitimidad democrática no estaba enfocada en la participación de las minorías, sino que se privilegiaba a las mayorías circunstanciales. Tras la guerra, la democracia comenzó a preocuparse por fortalecer la legitimación del proceso, incorporando mecanismos que dieran mayor representación a sectores minoritarios.

Eso abrió el debate sobre cuál es el sistema que mejor representa la proporcionalidad del poder que el soberano transmite a sus representantes. Sin embargo, la experiencia indica que la ley de lemas suele estar más vinculada a quienes tienen mayor poder económico y político, favoreciendo muchas veces a los sectores más fuertes en detrimento de una representación más clara de la voluntad popular.

"La experiencia indica que la ley de lemas suele estar más vinculada a quienes tienen mayor poder económico y político".

El caso de Palito Ortega en Tucumán, quien llegó a la gobernación con alrededor del 19% de los votos. La suma de los votos de los candidatos de ese espacio superó a la de otros partidos, pero si analizamos el resultado individual, el 81% de los tucumanos no lo había elegido directamente. Ahí se genera una dificultad para interpretar políticamente el resultado.

En Salta se ha presentado un proyecto para reinstalar la ley de lemas de cara a 2027, cuando se renovará la gobernación. ¿Cómo lo analiza?

Es muy probable que, si la ley de lemas prospera, sea porque al sector más poderoso económica y políticamente le conviene. De esa manera se asegura que alguien de ese espacio logre la gobernación sin enfrentar procesos de división interna. La ley de lemas suele ser una forma de resolver conflictos dentro de los oficialismos.

Existen otros métodos que también han mostrado limitaciones. Las internas partidarias no siempre resolvieron los conflictos de manera representativa. Las divisiones en procesos electorales anteriores, con múltiples candidaturas surgidas de los mismos espacios políticos, también fragmentaron la voluntad popular.

Para eso hemos venido para estudiar y ofrecer a la ciudadanía y a los actores políticos y sociales de Salta variantes superadoras tanto a la ley de lemas como al sistema electrónico vigente.

¿Qué debería hacer la Legislatura ante este proyecto?

Eso pertenece al ámbito del deber ser, de la ética y la filosofía. La política está en el ámbito del ser, de la realidad. Lo que la Legislatura vote será ley y deberá aplicarse. Tomar postura cerrada no ayuda al debate. Tenemos que debatir si realmente es positivo o si existen sistemas mejores. Aunque, siendo realistas, si al oficialismo le conviene habrá ley de lemas, y si no, el sistema seguirá igual.

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