inicia sesión o regístrate.
Este 1 de abril, la Artemis II dará un paso clave en la exploración espacial: llevará a una tripulación a orbitar la Luna en un viaje de diez días que pondrá a prueba no solo la tecnología, sino también la vida cotidiana en el espacio profundo.
A bordo de la cápsula Orion, los astronautas deberán adaptarse a un entorno reducido y completamente distinto al de la Tierra, donde cada actividad está planificada al detalle.
Cómo será la rutina en el espacio
La vida dentro de Orion se desarrollará en un espacio de apenas nueve metros cúbicos, donde todo está pensado para optimizar recursos y garantizar la supervivencia.
La alimentación estará previamente organizada: los tripulantes consumirán alimentos deshidratados que podrán rehidratar y calentar según un cronograma establecido. No habrá improvisación, cada comida forma parte del plan de misión.
El ejercicio será obligatorio. Al menos 30 minutos diarios estarán dedicados a entrenamientos físicos para evitar la pérdida de masa muscular y resistencia, uno de los principales efectos de la microgravedad.
La higiene también cambia. Los astronautas contarán con elementos especiales como champú sin enjuague y sistemas compactos para el aseo personal, adaptados a un entorno donde el agua no puede utilizarse de manera convencional.
Dormir sin gravedad
El descanso será otro desafío. Sin gravedad, dormir implica sujetarse a las paredes de la nave mediante bolsas especiales para evitar flotar durante la noche. La noción de “arriba” o “abajo” desaparece, y el cuerpo debe adaptarse a una nueva lógica.
Seguridad y tecnología en un entorno extremo
Uno de los aspectos más críticos será la protección frente a tormentas solares. En caso de radiación intensa, la nave dispone de compartimentos especiales donde la tripulación podrá resguardarse.
Además, los astronautas registrarán el viaje con cámaras, capturando imágenes inéditas de la Tierra y la Luna desde una distancia nunca antes alcanzada por humanos en décadas.
La misión no incluirá un alunizaje, pero sí un sobrevuelo completo del satélite natural, lo que permitirá ensayar maniobras, comunicaciones y sistemas de navegación en el espacio profundo.