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La capital de Irán enfrenta una emergencia ambiental sin precedentes desde este domingo.
Una masa de nubes negras se apoderó del firmamento tras las incursiones aéreas contra complejos petroleros, lo que generó la caída de gotas oscuras en diversos puntos de la metrópoli. Expertos locales temen que este fenómeno derive en una precipitación química altamente corrosiva y tóxica.
El escenario transformó la rutina de los casi 10 millones de residentes, quienes reportaron un ambiente asfixiante desde las primeras horas del día.
El corresponsal de CNN en Teherán describió la situación desde el terreno: "Se puede ver que la lluvia, el agua de lluvia, es realmente negra, aparentemente saturada de petróleo".
El periodista añadió que "esto es lo que está sucediendo esta mañana, este tipo de lluvia cargada de petróleo que estamos experimentando sobre la capital iraní, después de los ataques".
Un impacto devastador
La ofensiva tuvo lugar durante la noche del sábado, cuando fuerzas de Estados Unidos e Israel fijaron como blanco cinco puntos clave de la infraestructura energética en Teherán y la provincia colindante de El Alborz.
Respecto al alcance de los daños, Keramat Veyskarami, director ejecutivo de la Compañía Nacional de Distribución de Productos Petrolíferos de Irán, detalló a la televisión pública: "Anoche, cuatro depósitos de petróleo y un centro de transporte de productos petrolíferos en Teherán y El Alborz fueron atacados por aviones enemigos".
El funcionario confirmó que el fuego en las cinco instalaciones afectadas ya fue controlado por los equipos de emergencia.
Riesgo químico inminente
La Media Luna Roja local activó los protocolos de crisis ante la liberación masiva de agentes contaminantes en la atmósfera. El organismo enfatizó que "podría producirse una peligrosa lluvia ácida" debido a la combustión de los hidrocarburos, alertando que las primeras gotas contaminadas ya se registraron en barrios específicos.