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En una semana clave para la gestión local, la Municipalidad de Tartagal logró consolidar dos frentes fundamentales que impactan directamente en el desarrollo humano y la estabilidad financiera de la ciudad. Bajo la administración de Franco Hernández Berni, el Ejecutivo no solo dio un paso firme en el plan de ampliación de la infraestructura educativa, sino que también llevó tranquilidad a la familia municipal al concretar el pago del bono extraordinario. Esta combinación de inversión en capital físico, como las escuelas, y capital humano, a través de los salarios, se presenta como un motor de reactivación necesario en el actual contexto macroeconómico.
Educación: el nacimiento del desarrollo regional
La infraestructura escolar es, desde el análisis económico, la inversión con mayor retorno social a largo plazo. En coordinación con el Gobierno de la Provincia, el municipio ejecuta un despliegue de obras que busca eliminar el déficit de vacantes y mejorar la habitabilidad de los establecimientos. La construcción de nuevas aulas no es solo una mejora edilicia: es una expansión de la capacidad instalada que permite la inclusión de más niños en el sistema formal.
El detalle de las intervenciones muestra un enfoque federal dentro del propio municipio, con obras que alcanzan tanto al centro como a las comunidades.
En el nivel inicial, las escuelas La Mora y Lapacho sumarán nuevas salas de 4 y 5 años, además de núcleos sanitarios modernos, garantizando que el ingreso al sistema educativo se realice en condiciones óptimas.
En comunidades y zonas rurales, se destacan las ampliaciones en la Escuela Secundaria de Tranquitas y la construcción de nuevas aulas en puntos estratégicos como San José de Yacuy, Che Sundaro, en la comunidad Cherenta, y la Escuela Asamblea de Dios, en el kilómetro 6.
Este plan de obras genera, además, un efecto multiplicador en la economía local a través de la contratación de mano de obra y la compra de materiales en comercios de la zona, inyectando liquidez en el sector de la construcción de Tartagal.
El bono extraordinario ya es una realidad
Tras semanas de incertidumbre y una lógica ansiedad en el sector público, la gestión de Hernández Berni cumplió con lo pactado. El depósito del bono extraordinario para el personal de planta permanente y contratados se concretó este jueves, gracias a una administración eficiente de los recursos y al respaldo de la Provincia de Salta.
Desde una perspectiva financiera, este bono funciona como un estabilizador del poder adquisitivo frente a la inflación estival. Pero las buenas noticias para los trabajadores no terminan allí: hoy, viernes 23 de enero, ya se encuentra depositada la primera quincena de enero para el personal eventual bancarizado.
El cumplimiento en tiempo y forma de estas obligaciones salariales disipa el ruido que se había generado en torno a la solvencia municipal. Para el comercio local, esta inyección masiva de dinero en los cajeros automáticos representa un pico de consumo esperado, vital para sostener el movimiento económico en el departamento San Martín durante el primer mes del año.
Orden administrativo para el crecimiento
La capacidad del municipio para ejecutar obras de gran envergadura mientras cumple con compromisos salariales extraordinarios da cuenta de una gestión fiscal ordenada. En economía, la previsibilidad es uno de los activos más valiosos: cuando un municipio paga en fecha y, al mismo tiempo, construye escuelas, genera confianza tanto en los ciudadanos como en los inversores privados.
El impacto futuro de estas medidas es claro. Mejores condiciones educativas se traducirán en una juventud mejor preparada para los desafíos laborales del norte argentino, mientras que el saneamiento de las cuentas municipales permite proyectar un 2026 con perspectivas de crecimiento sostenido. La gestión local reafirma así su compromiso de priorizar la educación y el bienestar de sus trabajadores, pilares fundamentales para que Tartagal continúe posicionándose como referente del desarrollo regional.