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Una culebra, de las especies que viven la mayor parte de su vida en los árboles, fue detectada por pacientes del hospital Joaquín Castellanos de la ciudad de Güemes, reptando entre el muy deteriorado techo de tejas y el cielo raso de machimbre, en el sector de la galería de Clínica Médica, lo que generó cierta inquietud no solo en las personas que la observaron moverse por uno de los tantos agujeros del techo, sino también entre el personal del hospital, quienes se pusieron en la tarea de intentar extraerla del sector donde fue vista.
Por lo que se pudo observar, de trata de una culebra color verde, que se alimenta de la caza de roedores y aves, no es venenosa, por lo que no presenta un riesgo para las personas. "Es difícil poder encontrarla, los techos son muy grandes, como se mueve en forma constante, no sabemos a dónde puede estar en estos momentos" manifestó el ingeniero José María Serrano, jefe de mantenimiento del hospital.
Para obligarla a alejarse de los techos, se está intentando eliminar las nidadas de ratones y de aves, que son la razón de la presencia de la culebra en los tejados cuando busca alimentarse. "Vamos a rociar con un componente no tóxico preparado con cipermetrina y deltametrina para repeler a la serpiente. Para los roedores se están utilizando cebos con cumarina en soportes de frutas y trigo, este trabajo se realizará en todas las salas del hospital, los productos se colocan y rocían entre el machimbre y el tejado, para alejar al reptil permitiendo que los roedores consuman los cebos. Consideramos que sin animales para cazar podría alejarse de los techos", explicó Arturo Cajal, quién cuenta con amplia experiencia en la eliminación de plagas.
No existe un veneno para víboras, preparar uno debería contar con componentes muy potentes, los cuales afectarían también a las personas, y esa no es una opción.
Infraestructura vieja
El hospital Castellanos tiene 88 años de vida, desde hace un largo tiempo comenzó a mostrar un avanzado deterioro en sus techos, sistema eléctrico, cañerías de agua, algunas paredes, los cuales se manifestaron con la presencia de mucha humedad, caída de mampostería, fallas eléctricas, deterioro de sus sanitarios y aperturas. Para solucionarlos, se realizó mantenimiento en forma constante, pero para una solución de fondo, se hace necesario una importante inversión.
Estos problemas fueron evaluados hace tres años por el gobierno provincial, anticipando una inversión de 35 mil millones de pesos para el recambio del techado en varios pabellones, el recambio del sistema eléctrico, de cañerías, revoque y pintura, además de la construcción de nuevas salas o consultorios para incrementar la atención médica. A pesar de haber sido incorporada en el presupuesto provincial, esa inversión nunca se concretó. Al inicio de cada año se renuevan las esperanzas de que las obras se realicen, mientras tanto la aparición de serpientes, alacranes, murciélagos, manchas de humedad, techos que se llueven, entre otras sorpresas, seguirán ocurriendo.