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El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, exigió ayer al Gobierno una redefinición del programa económico ante la "crisis sin fin que generó en el sector productivo nacional". El dirigente advirtió que, de no mediar cambios, el país se encamina a un "equilibrio bajo y socialmente regresivo" que profundizará el cierre de empresas y la caída del empleo para el año 2026.
Rosato señaló que, si bien se estabilizaron las variables macroeconómicas, la producción nacional quedó "en el subsuelo". Según sus declaraciones, la pérdida de puestos de trabajo registrados superó los 300.000 desde el inicio de la actual gestión y afirmó que "la estabilidad lograda por el Gobierno se parece mucho a la paz de los cementerios".
Los datos surgen de un informe del Observatorio IPA, elaborado por el economista Federico Vaccarezza, que analiza el impacto de la política oficial en las pequeñas y medianas empresas. El documento que recibió detalla que la industria enfrenta un escenario de caída en las ventas y aumento de los costos operativos debido a la recesión.
El titular de IPA criticó la apertura de importaciones de textiles y calzado sin medidas que fomenten la competencia local. Al respecto, sostuvo que "sin fábricas no solo se profundiza la crisis, sino que se convierte en permanente" y añadió que, en una economía abierta, "bajar nuestros costos en dólares es clave", para lo cual reclamó un plan económico claro que genere confianza. Para el sector, la falta de un plan industrial genera desaliento a las inversiones y mayor informalidad laboral.
El informe concluye que, sin una mejora del salario real y acceso a créditos, la economía corre el riesgo de mantener un esquema de estancamiento con expectativas empresarias pesimistas para los próximos años.
Cocot y Dufour
En un marco de crisis en el sector textil, en medio de la apertura de importaciones desde China y la baja del consumo, otra empresa sumó dificultades. La firma Eseka S.A., que fabrica para las marcas de lencería Cocot y Dufour, enfrenta un conflicto por el despido de 140 empleados en los últimos dos meses y pagos fraccionados de los salarios.
En la puerta de la planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas se vivieron momentos de tensión, con intervención policial, en virtud de las protestas generadas por la decisión de la empresa de abonar sueldos, aguinaldos y vacaciones en cuotas.
Aseguran que esto se da pese a que las líneas de producción se mantienen operativas las 24 horas.
Los trabajadores informaron que los sueldos se ubican cerca de los $700.000 por turnos de nueve horas. La demanda principal es la regularización urgente de los pagos y el resguardo de la industria nacional.