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"En el valle Calchaquí. Tomá un vino y alegrate. Entonces podrás decir: Que el cielo está en Cafayate".... ya la estás silbando? Así, con nada menos, vibró Cafayate en su última jornada de Serenata con el ya tradicional cierre con al Chaqueño Palavecino.
La 52ª edición de la Serenata a Cafayate tuvo una madrugada y mañana para la historia del folclore. El protagonista, Oscar "El Cahqueño" Palavecino, quien subió al escenario alrededor de las 6 de y terminó su presentación cerca del mediodía, en una actuación memorable que rozó las seis horas de música ininterrumpida. La lista de 100 canciones que iba a interpretar fue presentada cerca de las 5.
"Intendenta, diga que sí"
El Chaqueño hizo un pedido especial. Eran más de las 10 cuando el artista le solicitó a la intendente de Cafayate, Rita Guevara, que permitiera el ingreso de la gente que no pudo conseguir entradas. Y ella accedió y se abrieron los accesos a la Bodega Encantada. Y la fiesta se potenció. El gesto fue aplaudido por la multitud, que agradecía el vivir un momento inolvidable en la Serenata.
Pasadas las 11.30, el Chaqueño interpretó el clásico "Amor salvaje", uno de los momentos más coreados. El show avanzó con "La ley y la trampa" y siguió con "Canta cardenal". Muchas veces, Palavecino agradeció el acompañamiento de la gente llegada desde Paraguay y Bolivia, y lanzó un sentido "¡Viva América!", bendiciendo al público.
Luego sonaron "Carnaval en La Rioja", la emblemática "Serenata" y el cierre fue con "Puerto Tirol". Ya casi sin voz, pero con el espíritu intacto, el Chaqueño sostuvo la energía del comienzo.
Antes de subir al escenario había anunciado que tenía preparado un repertorio de 100 canciones. Y, aunque no llegó a tocarlas todas, dejó en claro por qué muchos lo consideran "el dueño de la Serenata".
Incluso se dio el gusto de bromear con los bailarines y de agradecer a uno por uno.
Oscar Humacata lo despidió como "el hombre récord del cancionero popular". Y no exageró: pocas veces un artista sostuvo tantas horas la atención del público en Cafayate. "Cerró la puerta de la Serenata y se llevó la llave", graficaron desde la organización.
En el final, Palavecino tuvo un gesto que también es para destacar: le pidió a la gente que no viaje si había tomado alcohol, dejando un mensaje de cuidado y responsabilidad. La despedida fue con "Alégrate Cafayate", en una postal que resumió el espíritu de un domingo inolvidable en los Valles.
El gesto del artista y de la Intendente fue aplaudido por la multitud, que agradeció la oportunidad de vivir un momento inolvidable en la Serenata a Cafayate.