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25 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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El Paño, con huellas del Club Amigos de la Montaña

El cerro que se ubica en el límite entre Quijano y Jujuy no registraba ascensos desde hace más de quince años.
Miércoles, 25 de marzo de 2026 11:39

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Una cumbre esquiva volvió a tener huellas. El cerro Paño de 5400 msnm, en la exigente Sierra del Chañi, fue conquistado el pasado fin de semana por un grupo de montañistas que logró lo que no se daba desde hace quince años: regresar a una de las montañas menos visitadas y más desafiantes del norte argentino.

Todos los integrantes de esta expedición son del Club Amigos de la Montaña. Ellos son Iván Cardozo de Jujuy, Guadalupe De María de Salta, Carlos Saldaño, y José Luis Taritolay de Cafayate y Benito Mamani, lugareño del paraje El Rosal. La experiencia del grupo aportó el conocimiento necesario en una travesía donde no existen rutas marcadas.

"El Paño es un cerro que siempre me llamó la atención. Sabíamos que era exigente, pero también que tenía ese condimento especial de lo desconocido, de abrir camino", relató Taritolay, al resumir una aventura que combinó logística compleja, terreno agreste y un entorno natural tan imponente como hostil.

El grupo partió el viernes con base en El Rosal. El sábado avanzaron a pie tras agotar el acceso vehicular, internándose en una quebrada cerrada, con vegetación densa y siguiendo un rio de la zona. Fueron cerca de 7 kilómetros y 700 metros de desnivel hasta montar un campamento precario en una zona reducida.

Pero lo más duro estaba por venir. A las 4 de la madrugada del domingo comenzó el ataque final. Más de 1100 metros de desnivel positivo, pendientes constantes y un terreno que no da tregua marcaron el ritmo de una jornada exigente. Seis horas después, a las 10:30, el objetivo estaba cumplido.

"La pendiente es lo que lo hace distinto. No te da descanso. Es un cerro que te exige de principio a fin", explicó Taritolay, quien destacó además el microclima particular de la zona, en plena transición entre valle y puna.

Desde la cumbre, la recompensa fue total: vistas abiertas a los gigantes de la región, con el Chañi dominando el horizonte y una panorámica que abarca cerros de Salta y Jujuy. Un paisaje que pocos tienen el privilegio de observar desde allí.

El descenso cerró una travesía de aproximadamente 30 kilómetros y más de 2000 metros de desnivel acumulado en dos días. Una hazaña que no solo implica un logro deportivo, sino también un aporte al montañismo exploratorio.

"Es un cerro que tiene una combinación de factores que lo vuelven realmente especial. A mí siempre me atrajo muchísimo, sobre todo porque dentro de todo el cordón de la Sierra del Chañi ya habíamos recorrido varias cumbres como Castilla, Barro Negro, El Portezuelo y Alto del Pozo, pero el Paño nos había quedado pendiente, más que nada por una cuestión de tiempo.

Y eso lo hacía todavía más interesante. Era como esa cuenta pendiente que sabíamos que en algún momento íbamos a saldar. Además, es un cerro que genera mucha intriga porque no hay información concreta: no hay track, no hay registros técnicos claros. Lo poco que existe son relatos aislados, algunas referencias sueltas en internet, comentarios de gente que pasó por la zona, pero nada preciso.

Entonces, eso también le suma un condimento especial, no es sólo la exigencia física, sino también la incertidumbre, el tener que ir leyendo la montaña en el momento. Y creo que ahí está gran parte del atractivo que tiene el Paño."

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