inicia sesión o regístrate.
Juan Bautista Alberdi (1810-1884) es uno de los próceres de la Nación Argentina y como tal conocido biográficamente por todos los ciudadanos desde la escuela primaria.
Alberdi fue un formidable pensador y tal vez la cabeza jurídico-institucional más completa del continente. Los grandes principios que atesora su libro "Las Bases", puestos en práctica con la Constitución de 1853, fueron el disparador para que Argentina empezara a poblar los desiertos inhóspitos y la pampa salvaje, para que el país se enriqueciera con una inmigración trabajadora y el establecimiento de nuevas industrias.
Se buscó el progreso económico social sobre la base de la libertad, el respeto al derecho de propiedad, la seguridad jurídica, la educación, la cultura y el respeto irrestricto por las ideas de todos. La transformación política ocurrida en la Argentina en 1880 es la realización de las ideas básicas que Alberdi defendió sin descanso durante medio siglo.
Lo que poco se sabe es que tuvo un hijo al que públicamente reconoció como su sobrino: Manuel Alberdi (1837-1900). Ese hijo devino en un brillante observador de la minería argentina en el siglo XIX y sus ideas mantienen peso propio. Y es que meterse a escarbar en los pliegues de la historia tiene sus recompensas y cada hallazgo inesperado es un valioso premio. Es el caso de ese hijo de Alberdi, un personaje casi anónimo y opacado por la tremenda sombra de su progenitor pero que dejó escrita una obra excelente sobre la minería de Córdoba en el siglo XIX.
Un informe casi olvidado
Las primeras noticias de este caballero ignoto las tuve mientras recopilaba terminología minera para un diccionario que publiqué en España (Véase: Alonso, R.N. 1995. Diccionario Minero. Glosario de voces utilizadas por los mineros de Iberoamérica. Con prólogo del Dr. Vicente Araña Saavedra. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 263 p. Madrid).
El ingeniero sueco Carlos F. Stubbe (1884-1946), autor de un vocabulario minero antiguo, se nutrió en abundancia de la obra que dejó escrita Alberdi y que es una pieza de gran rareza solo disponible para bibliófilos. La suerte quiso que, en una de mis andanzas por viejas librerías de bibliófilos de Buenos Aires, descubriera la pieza histórica de marras. Se trata del "Informe sobre la minería y los principales criaderos metalíferos de la Provincia de Córdoba", volumen de 136 páginas, escrito por D. Manuel Alberdi y publicado en 1880 en Buenos Aires por la Litografía e Imprenta de Guillermo Kraft. Mi ejemplar tiene un ex libris de Héctor Dasso y al parecer perteneció originalmente al sabio alemán Guillermo Bodenbender.
La personalidad paterna
Antes de tratar el contenido e importancia de esta obra conviene recordar la figura de Juan B. Alberdi, ferviente patriota que vivió la mayor parte de su vida en el exilio. Como todo gran hombre, Alberdi capitaliza aún hoy odios y amores en porcentajes equivalentes. Sus apologistas hablan de él como un brillante jurisconsulto, eminente estadista, ilustre pensador político, constitucionalista, escritor, economista, sociólogo de jerarquía y hasta filósofo y artista, cuyo fuerte pensamiento le valió el exilio primero en tiempos de Rosas y luego con Mitre y Sarmiento.
Sus detractores y enconados enemigos han arreciado con críticas de toda especie hasta incluso calificarlo de disminuido, impotente y pervertido. Ignacio B. Anzoátegui le reclama haber pronunciado la frase de "gobernar es poblar" y sin embargo haberse quedado soltero. Lo cierto es que Alberdi, un hombre fino y muy culto, fue también un seductor nato y de sus amoríos con doña Petrona Abadía y Magán nació en 1837 en Buenos Aires su hijo Manuel, al que no reconoció legalmente, pero sí protegió económicamente. Poco se sabe de la vida de Manuel Alberdi Abadía salvo que viajó a Europa para formarse intelectualmente en Francia y en Inglaterra. Se manejaba fluidamente en francés e inglés, además de su idioma materno el español en el cual escribió artículos periodísticos y al menos uno de sus libros conocidos. En 1857 se encontró con su padre en París después de 20 años de no verse y se fundieron en un largo abrazo. Allí su padre volvió a colocarlo en instituciones francesas e inglesas para que continuara formándose académicamente. Pasó por el colegio del abate Cointreau en Versalles, luego una chacra en Chévry en Seine et Marné y más tarde por la Holloway School de Londres. En todos los casos parece que estuvo relacionado con estudios agrícolas.
En Córdoba
Precisamente su padre lo recomienda por carta al General Justo José de Urquiza en 1859 para trabajar en una granja de Urquiza en Entre Ríos. No se adapta y viaja a Bahía Blanca en busca de poder trabajar con algunos de sus parientes. En 1879 vuelve a encontrarse con su padre en Buenos Aires luego de otros 20 años de ausencia. Ahí Juan B. Alberdi le consigue una carta de Julio Argentino Roca para que lo vea a Miguel Juárez Celman, entonces ministro de gobierno en Córdoba. Se presenta a Juárez Celman con la carta y una tarjeta personal donde figura como Ingeniero de Minas. Aquí cabrían muchas reflexiones sobre cómo, dónde y cuándo estudió, si mintió sobre el título, entre otros asuntos.
Ramón J. Cárcano (1860-1946) lo conoció y dice de él que: "Era de regular estatura, un poco grueso, pobre en el vestir, de cierta distinción, parco de palabras y de fisonomía un poco encendida. Aparecía como un hombre muy retraído, melancólico, que no se comunicaba con nadie".
Lo cierto es que, en Córdoba, por el especial pedido Julio A. Roca a Juárez Celman, le fue autorizado realizar un trabajo sobre "…el estado e importancia de las minas en explotación, como el de las minas abandonadas". Alberdi anduvo varios meses recorriendo y reconociendo las labores mineras de las sierras de Córdoba, el sistema geológico de las Sierras Pampeanas. Presentó un largo informe que fue publicado oficialmente después de haber recibido el visto bueno nada menos que del sabio alemán Luis Brackebusch (1849-1906).
Dice Brackebusch: "Habiendo hecho un estudio minucioso de ese trabajo, debo manifestar que he leído con un verdadero placer y admirado las ideas sanas que su autor desarrolla en su tratado". Y agrega: "…y puedo con toda mi convicción recomendar encarecidamente al Exmo. Gobierno, la publicación de un trabajo tan interesante, tan importante y elaborado con tanto esmero".
La obra
Cuando se lee la obra se encuentran cosas muy interesantes. Primero hace un examen de la ubicación, geología, mineralogía y tipología metalogénica de medio centenar de minas metalíferas de oro, plata, plomo y cobre, activas e inactivas; luego de los establecimientos de beneficio activos y abandonados, sus dueños o arrendatarios, sigue con cuestiones de política minera y finaliza con un análisis sobre el marco jurídico de la actividad.
El manejo del vocabulario y el conocimiento de las técnicas del arte minero dan muestras a las claras de que era un profesional en el tema. Entre otros conceptos expresa: "…el medio más seguro y eficaz de fomentar la industria minera en la provincia, consiste, en mi concepto, en estimular el interés individual por las facilidades del trabajo, y estas, sabido es, están en razón de la seguridad de las personas y de la propiedad, de la pronta y equitativa administración de la justicia, de la facilidad de los transportes, de la brevedad y sencillez del procedimiento en los casos que tengan relación con la administración pública, de la reducción del número y cuota de los impuestos…" (p. 131).
Al morir Juan B. Alberdi testa en favor de su hijo. Manuel fue editor de los escritos póstumos de su padre desde el tomo I al XI, que no pudo continuar por haber fallecido en Buenos Aires el 9 de marzo de 1900, a los 63 años. Mantener viva la memoria de su padre fue su mayor legado.
El diario "El Tiempo" de Buenos Aires, al día siguiente de su muerte, dijo de él que había sido "un espíritu distinguidísimo y un periodista muy ilustrado". Hizo una defensa encendida de su padre al tratar sobre la biografía adversa que hicieron José J. Biedma y José A. Pillado en el "Diccionario Biográfico Argentino".
Osvaldo Cutolo lo rescata diciendo que: "Fue un hombre inteligente y nada vulgar que no pudo sobrellevar el papel que el destino le obligó a desempeñar, motivo por el cual pasó una existencia ensombrecida". Efectivamente debió ser muy difícil arrastrar el peso de un padre como Alberdi al cual vio un par de veces en su vida y que solo lo reconoció como su hijo en el último testamento.
Muchos de estos temas de la historia de la minería argentina, su presente y sus perspectivas futuras, fueron el motivo de una disertación del suscrito el 27 de noviembre de 2025 en Córdoba. Asistí invitado por el "Cluster PGM" de empresas industriales metal-mecánicas para petróleo, gas y minería, organizado por Inés Gerbaudo, Christian Cavallo, Roberto Campos, Raúl Frola, Luis Magistrali y Matías Montenegro, que contó con la presencia de numerosos empresarios y de los secretarios de Minería y de Industria de Córdoba, Gustavo Luis Caranta e Ignacio Tovo, respectivamente. En resumen, Manuel Alberdi, hijo natural de Juan B. Alberdi, puede considerarse como uno de los pioneros de los estudios mineros en Córdoba y su obra espera todavía el análisis y reconocimiento de los especialistas.