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Costa Rica: Tercera República y viraje hacia el autoritarismo

La categórica victoria de Laura Fernández ratifica la tendencia de su antecesor, Rodrigo Chávez y marca el epílogo de siete décadas en las que el país fue modelo de democracia.
Jueves, 12 de febrero de 2026 02:17
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Costa Rica, conocida hasta ahora como "la Suiza de América" y a menudo mencionada como ejemplo por una estabilidad institucional signada por la vigencia de un sistema democrático y un Estado de Derecho considerados modelos para la región, enfrenta un cambio histórico que abrió una era de incertidumbre política que se proyecta más allá de sus fronteras.

La victoria de la candidata oficialista, Laura Fernández, del conservador Partido Pueblo Soberano cosechó el 49% de los votos en la primera vuelta de las recientes elecciones presidenciales contra el 33% de su principal adversario, Álvaro Ramos, del socialdemócrata Partido de Liberación Nacional.

La categórica victoria y su anuncio sobre la decisión de avanzar hacia la creación de una "Tercera República" encendieron los timbres de alarma sobre la instauración de un "autoritarismo de derecha", emparentado con la experiencia liderada en El Salvador por Nayib Bukele, en un hemisferio conmocionado por el avance de las corrientes de derecha y la avasallante presencia de Donald Trump.

Ungida candidata por el actual presidente, Rodrigo Chaves, Fernández, Laura Fernández es una politóloga de 39 años que supo construir una relación de confianza con el actual mandatario, que la designó como jefa de Gabinete, un cargo al que renunció para participar en la campaña electoral, pero al que acaba de retornar para garantizar la transición hasta la transmisión del mando, prevista para el 8 de mayo. En su campaña, Fernández enfatizó la prioridad de la lucha contra el crimen organizado, que azota a Costa Rica con creciente intensidad. En junio pasado quedó en evidencia un entramado de corrupción que incluía a encumbrados ex altos funcionarios con el cartel azteca de Sinaloa y el Clan del Golfo colombiano. En diciembre las autoridades calificaron al Cartel del Caribe Sur, liderado por los hermanos Luis Manuel Picado Grijalva y Jordie Kevin Picado Grijalba, ambos presos y sometidos a procesos de extradición a Estados Unidos, como la primera organización criminal transnacional con epicentro en Costa Rica.

Esa expansión del narcotráfico coincidió con un notable incremento en las estadísticas de criminalidad. En 2025 la tasa de homicidios alcanzó los 17 por cada 100.000 habitantes, contra el 11,2 registrado en 2019. Siete de cada diez asesinatos están vinculados al narcotráfico, un fenómeno que transformó al país en un centro logístico y de exportación de drogas. Ese aumento es más visible aún en la zona de Puerto Limón, principal lugar de salida de los cargamentos de estupefacientes.

Declarada admiradora de Bukele, Fernández planteó imitar su estrategia de lucha contra las pandillas criminales, incluyendo la finalización de una mega cárcel, cuya construcción fue iniciada por Chaves, inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo salvadoreño, con capacidad para decenas de miles de reclusos. El proyecto fue elogiado por la secretaria de Seguridad de Estados Unidos, Kristi Noem, y tiene un amplio respaldo en la opinión pública.

Bukele asistió especialmente invitado a la inauguración de la obra en plena campaña electoral y, delante de Chaves y Fernández, afirmó que "la fuerza es la única forma de solucionar la violencia". También fue el primer líder extranjero en felicitar a la mandataria electa. "Acabo de felicitar vía telefónica a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández. Le deseo el mayor de los éxitos en su gobierno todo lo mejor para el querido pueblo hermano de Costa Rica", señaló con inocultable autocomplacencia Bukele. El programa enarbolado por Fernández para el restablecimiento de "la ley y el orden" contempla también un drástico endurecimiento de penas y la instalación del "estado de excepción" en aquellas zonas controladas por las bandas criminales. La candidata dijo estar dispuesta a suspender las "garantías fundamentales" en los barrios más conflictivos, una amenaza que generó respuestas negativas en las asociaciones de defensa de los derechos humanos.

En el debate televisivo previo a las elecciones, Fernández hizo hincapié en su propuesta de "mano dura" mientras que el derrotado Ramos, muy alejado de las expectativas de la mayoría del electorado, advirtió que "la seguridad no se recupera quitando libertades a los ciudadanos decentes sino volviendo a invertir". El veredicto de las urnas liquidó la discusión.

La reputación internacional sobre la singularidad institucional de Costa Rica en el escenario regional está asociada a la figura de su expresidente José "Pepe" Figueres, fundador del Partido Liberación Nacional, quien en 1948 encabezó una sublevación popular que puso término a una larga era de autoritarismo político e inauguró "la "Segunda República", esa etapa democrática de más de seis décadas que todavía enorgullece a sus compatriotas.

Durante varios años Figueres fue una personalidad relevante en América Latina. Junto con el expresidente venezolano Rómulo Bentarcourt lideró lo que se denominó la "Legión del Caribe", integrada por un conjunto de dirigentes políticos de distintos países consagrados a la lucha contra los regímenes dictatoriales que imperaban en la mayor parte de la región.

Chaves, un economista que durante 27 años se desempeñó como funcionario en el Banco Mundial, accedió a la presidencia en 2022 derrotando precisamente a José Figueres (h), candidato del partido fundado por su padre. Su triunfo marcó el ocaso de un período de siete décadas en que la solidez institucional y la reivindicación de esas tradiciones democráticas prevalecían en la opinión pública sobre las emergentes demandas de desarrollo económico y seguridad ciudadana.

Su programa de combate a la delincuencia organizada y de liberalización de la economía chocó con la maraña de regulaciones burocráticas heredadas de una estructura estatal fundada en la visión socialdemócrata propia de "Pepe" Figueres y sus herederos. Pero la ejecución de su plan de reformas tropezó con el escollo de una mayoría parlamentaria opositora y de un sector del Poder Judicial que le impidieron concretar sus proyectos más ambiciosos.

En esa áspera controversia, Chaves ensayó una fogosa prédica contra una estructura institucional que, a su juicio, entorpecía las transformaciones perseguidas por su gobierno. En línea con Bukele, reivindicó el modelo de la "eficracia" por sobre las formalidades institucionales. Fernández hizo luego de esa crítica uno de sus ejes de campaña mientras que la oposición enarbolaba la bandera de la defensa irrestricta de la institucionalidad.

Otro factor decisivo del respaldo popular a Chaves y a su sucesora es el decidido apoyo del ala conservadora de la comunidad evangélica, influida por sus correligionarios estadounidenses, cultores de la "teología de la prosperidad", opuesta a la "teología de la liberación", y políticamente identificados con Trump. En un país católico, y en abierto contraste con una tradición política profundamente laicista, renuente a toda vinculación entre religión y política, Fernández tuvo reuniones con líderes evangélicos y subrayó su compromiso con sus valores.

Las encuestas consignan que el movimiento evangélico es un fenómeno en ascenso que congrega ya aproximadamente al 30% de la población costarricense, un porcentaje que entre los jóvenes se acerca al 50%. Otras estimaciones indican que en lo que va del presente siglo alrededor de 500.000 fieles abandonaron la Iglesia Católica para mudarse a los templos evangélicos, que desarrollan una intensa y eficaz actividad proselitista. A imagen y semejanza de Trump, quien en su segundo mandato avanza sobre aquellos tópicos que su orfandad parlamentaria le impidió lograr en su primera estadía en la Casa Blanca, Fernández buscará materializar en su gobierno las reformas institucionales que por esa misma razón Chaves no pudo implementar durante su gestión.

En ese sentido, la oposición derrotada alerta contra la posibilidad de que la designación de Fernández como Jefa de Gabinete de Chaves durante la transición sea el prólogo de un "enroque" que permitiría que, en nombre de la "Tercera República", el actual presidente asuma esa misma función en el nuevo gobierno, en una maniobra similar a la ejecutada en Rusia en 2008 por Vladimir Putin, quien cuando la constitución le prohibía un tercer mandato consecutivo asumió como primer ministro de su sucesor, Dmitri Medvédev, para luego regresar a la presidencia en 2012.

* Vicepresidente del Instituto de Planeamiento Estratégico

 

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