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Tal como hemos señalado en otras oportunidades: "Las Tierras Raras no son raras, los que son raros son los yacimientos de Tierras Raras". Dicho esto, solo queda recordar que son un grupo de 15 elementos del Grupo de los Lantánidos de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos (Mendeléiev, 1869) que van desde el número 57 (lantano) al 71 (lutecio).
La historia de su hallazgo y el nombre de sus descubridores es uno de los fascinantes capítulos de la química moderna. Todo comienza cuando se descubren en una mina sueca unos minerales que contenían óxidos metálicos que no eran los óxidos comunes como los de silicio, hierro, calcio o magnesio. Eran nuevos y raros, y como en aquella época el término "tierra" se aplicaba a cualquier óxido insoluble en agua y resistente a la acción del calor pasaron a conocerse como "tierras raras".
Ceres: Vamos a describirlos aquí en orden alfabético. El cerio (Ce), elemento número 58, recibió su nombre del asteroide Ceres y fue originalmente descubierto en forma independiente por los célebres químicos Wilhelm Hisinger (1766-1852) y Jacob Berzelius (1779-1848) en Suecia y por Martin H. Klaproth (1743-1817) en Alemania. Fue el primer lantánido en ser descubierto en 1803, dos años después del asteroide o planeta enano Ceres. Ceres tomó su nombre de la diosa romana de la agricultura y de allí deriva la palabra cereal. Antiguamente se utilizaba en las piedras de encendedores, medicina y balas trazadoras de artillería. Al sueco J. Berzelius, uno de los padres de la química moderna, le debemos además haber propuesto los símbolos químicos actuales. M. H. Klaproth, por su parte, es considerado el padre de la Química Analítica.
Disprosio (Dy), elemento número 66, recibió su nombre de la palabra griega "inaccesible" y fue descubierto en 1886 por el químico francés Paul-Émile Lecoq de Boisbaudran (1838-1912). A él se le debe también el descubrimiento del galio, samario, gadolinio y europio.
Erbio (Er), elemento número 68, fue descubierto en 1843 por el químico sueco Carl Gustaf Mosander (1797-1858) quien le dio el nombre por la localidad de Itterby en Suecia. Mosander estudiaba el mineral gadolinita de la mina Ytterby y separó tres óxidos de la "itria", que fueron itria, erbia, terbia todos haciendo referencia a esa localidad y que luego fueron rebautizados como itrio, erbio e iterbio. Al itrio (Y), elemento químico N° 39, se lo considera indirectamente dentro de las Tierras Raras, pero no forma parte del selecto grupo de los lantánidos. Lo mismo ocurre con el escandio (N° 21). Europio (Eu), elemento químico número 63, fue descubierto en 1901 por el químico francés Eugene-Anatole Demarcay (1852-1904), quien le dio el nombre por Europa. Hoy da el color rojo a las pantallas de celulares, computadoras y televisores.
Gadolinio (Gd), elemento número 64; fue descubierto en 1880 por el químico suizo Jean Charles Galissard de Marignac (1817-1894) pero fue aislado más tarde, en 1886, por el francés Paul-Émile Lecoq de Boisbaudran. Tanto el mineral gadolinita como el elemento gadolinio hacen referencia y honor al químico y mineralogista finlandés Johan Gadolin (1760-1852) considerado el padre de la química finlandesa.
Holmio (Ho), elemento número 67; fue descubierto en 1879 por el químico y geólogo sueco Per Teodor Cleve (1840-1905) quien le dio el nombre por Estocolmo, su ciudad natal, cuyo nombre en latín es Holmia. Cleve sería también el descubridor del tulio y del escandio. El potente magnetismo del holmio lo hace fundamental en aplicaciones modernas.
Iterbio (Yb), elemento número 70; fue descubierto en 1878 por Galissard de Marignac a quién ya mencionamos por el gadolinio. Toma su nombre de la mina Ytterby en Suecia.
Lantano (La), elemento número 57; fue descubierto en 1839 por el ya mencionado químico sueco Mosander. El nombre viene del griego en el sentido de "escondido". Es un metal blando que se puede cortar con un cuchillo. Su viejo uso era en las piedras de encendedores. Hoy tiene aplicaciones tecnológicas que lo convierten en crítico como catalizador en la refinación de petróleo, en baterías de níquel-hidruro metálico para automóviles híbridos, para tratar la insuficiencia renal y en lentes ópticas de alta calidad para cámaras fotográficas, telescopios y vidrios absorbentes de infrarrojos.
Lutecio (Lu), elemento número 71; fue descubierto en 1907 por el químico francés Georges Urbain (1872-1938) quien lo bautizó por Lutecia, el antiguo nombre de París. Es el elemento más pesado y más duro de las tierras raras.
Neodimio (Nd), elemento número 60; fue descubierto en 1885 por el químico austríaco Carl Auer von Welsbach (1858-1929). Cuarenta años antes, Mosander, el descubridor del lantano, dio el nombre de "didimio" a lo que pensó era un nuevo elemento. Lo consideró un gemelo del lantano y de allí el nombre de "didymos" o gemelo en griego. Auer von Welsbach lo separó en dos elementos diferentes que fueron el neodimio ("nuevo gemelo") que daba sales de color rojo rosado y el praseodimio o "gemelo verde" por el color verde de sus sales (prasios en griego). Con el neodimio y el boro se fabrican aleaciones con las cuales se hacen los imanes permanentes más potentes de las tecnologías modernas y que se usan desde discos duros hasta turbinas eólicas, motores eléctricos, láseres de alta potencia y trenes de levitación magnética.
Praseodimio (Pr), elemento número 59; fue explicado antes junto con el neodimio, tuvieron un mismo descubridor y comparten los mismos usos, especialmente en la transición energética.
Prometio (Pm), elemento químico número 61; fue descubierto en 1945 a partir de productos de la fisión del uranio por los científicos estadounidenses Jacob A. Marinsky, Lawrence E. Glendenin y Charles D. Coryell en el Laboratorio de Oak Ridge (Tennessee). Es un elemento radiactivo y se utiliza en las baterías atómicas que alimentan de energía a sondas espaciales y satélites. Recibió su nombre en honor del titán mitológico Prometeo que robó el fuego a los dioses para dárselo a los humanos. Sus descubridores buscaron simbolizar así la energía y la radiactividad obtenida por el ser humano al manipular los minerales por medio de la tecnología.
Samario (Sm), elemento químico número 62; fue descubierto en 1879 por el francés Paul-Émile Lecoq de Boisbaudran, descubridor además del galio, gadolinio y europio. El hallazgo lo hizo mientras estudiaba muestras del mineral samarskita, un óxido complejo proveniente de los Montes Urales en Rusia. La historia del samario y samarskita es muy interesante y gira alrededor del militar y geólogo ruso Vasili Samarsky (1803-1870). Él proporcionó las muestras y el nombre del mineral se dio en su honor. Al descubrirse allí el nuevo elemento samario este recibió el nombre del mineral samarskita e indirectamente del geólogo ruso.
Más interesante aún fue que por esas cuestiones de la historia el samario fue el primer elemento químico que recibió el nombre de una persona. Una década más tarde ocurriría lo mismo con el gadolinio. Y ya en el siglo XX, otros elementos químicos recibirían nombres de científicos famosos, tal el caso de los actínidos, con el curio (N° 95) por los esposos Marie y Pierre Curie; einstenio (N° 99) por Albert Einstein; fermio (N° 100) por Enrico Fermi; mendelevio (N° 101) por Dimitri Mendeléiev; nobelio (N° 102) por Alfred Nobel y lawrencio (N° 103) por Ernest Lawrence. Lo mismo ocurrió con algunos de los transactínidos, desde el 104 (Rutherfordio) al 118 (Oganeson), donde se han honrado a sabios como Rutherford, Bohr, Copérnico y otros.
Terbio (Tb), elemento químico número 65; como se mencionó antes, fue descubierto en 1843 por el químico sueco Carl Mosander quien le dio el nombre por la localidad de Itterby en Suecia. En la actualidad se usa especialmente en el color verde vibrante de todo tipo de pantallas electrónicas y en imanes de alto rendimiento.
Tulio (Tu), elemento químico número 69, fue descubierto en 1880 por el químico sueco Per Teodor Cleve, también descubridor del holmio y del escandio. Le puso el nombre por Thule, que en la literatura mitológica escandinava representa el límite inalcanzable del mundo conocido ("Ultima Thule"), envuelta en brumas y misterio.
Al itrio y al escandio se los suma en sentido amplio a las tierras raras, y si bien son elementos raros, no forman parte de los 15 lantánidos que son los verdaderos elementos de las tierras raras.
Ahora bien, los primeros seis lantánidos, esto es lantano, cerio, prometio, praseodimio, neodimio y samario son las llamadas "Tierras Raras Livianas" y el resto, esto es europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio se conocen como las "Tierras Raras Pesadas". Salvo el prometio, que se descubrió en residuos radiactivos artificiales, el resto de los lantánidos se encuentran contenidos como óxidos metálicos en unos 300 minerales, pero muy pocos son de interés económico caso de bastnaesita, monacita, xenotima, gadolinita, loparita y huanghoite. Tal como se aprecia la mayoría de los elementos de las tierras raras se descubrieron en el siglo XIX, principalmente por químicos europeos y especialmente suecos, alemanes, austríacos y franceses.
La mayoría toman el nombre de localidades o viejas toponimias en latín (holmio, lutecio, tulio), salvo dos de ellos que se refieren a personas como el samario y el gadolinio. Otros remontan su etimología al griego (disprosio, lantano) e incluso a la mitología (cerio, prometio). Desde un origen anecdótico y casi inútiles en sus comienzos, hoy las tierras raras mueven la tecnología fina del planeta.