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El Gallinato es uno de los paisajes de Salta que están a poca distancia de la ciudad capital y son casi desconocidos. Tampoco forma parte de ninguna ruta turística tradicional. Pertenece al departamento y municipio de La Caldera.
A lo largo de la quebrada de El Gallinato corre la ruta provincial N° 11 que va hacia la localidad de Betania, Campo Santo y la ciudad de General Güemes. Se trata de una quebrada profunda con un hilo de agua permanente. El agua, de un raro color lechoso, forma pozas en las rocas y alberga las famosas "yuscas" o "lluscas" que son un atractivo de los pescadores. Estos pequeños bagrecillos, sumamente resbalosos, son de fácil pesca nocturna y muy buscados en las aguas turbias. Se asemejan a pequeñas anguilas, son de colores grisáceos amarillentos, habitan el fondo de los cuerpos de agua dulce y se ocultan bajo las rocas durante el día. Su nombre científico es "Heptapterus mustelinus" y fueron especialmente estudiados en la UNSa por la bióloga e ictióloga Gladys Monasterio de Gonzo.
El origen del nombre
Los flancos de la quebrada están cubiertos de una rica vegetación de selva subtropical con grandes árboles y epífitas. En la parte baja abundan los musgos y helechos. Así como también un universo de flores de todos los colores que alegran el paisaje y la vida de miles de insectos. Desde el fondo de la quebrada hasta la cima de los cerros vecinos hay una tupida vegetación y una extraordinaria avifauna. Tucanes, pavas de monte, charatas, urracas y una gran variedad de rapaces, pasan a la vista de los viajeros mientras se desanda el camino cuesta abajo. También suelen verse caranchos, teros, palomas, perdices y cochapoyas.
La presencia de aves del tipo gallináceas dio pie a la idea de que el topónimo Gallinato hacía referencia a esa etimología. Sin embargo, el origen del topónimo estaría relacionado con el apellido de viejos españoles que tuvieron por allí sus haciendas desde fines del siglo XVII. Si ello fuera así, la quebrada debería ser llamada llanamente "Gallinato" sin el artículo.
La quebrada de El Gallinato, tal como se la conoce, corre de oeste a este dentro del bloque orográfico de la sierra de Mojotoro. Esta unidad tectónica separa los valles de Lerma y Siancas (Cianca). La quebrada se encuentra al norte del río Mojotoro, es paralela y desemboca finalmente en este curso principal. Todos estos ríos forman parte de la alta cuenca del río Bermejo (ACRB). Para llegar a la quebrada de El Gallinato se parte de la ciudad de Salta hacia el norte por la ruta nacional N° 9 y luego de pasar la localidad de Vaqueros y el puente sobre el río Wierna, se llega a El Empalme donde nace la ruta provincial N° 11. Desde allí se debe doblar a la derecha y luego de pasar el puesto policial, ubicado en el cruce de las rutas mencionadas, se comienza a subir una cuesta suave hasta alcanzar una pequeña abra.
La ruta 11 es toda de camino consolidado o de tierra y se conserva transitable durante todo el año. Al llegar a la parte alta de la cuesta, y desde un improvisado mirador, se tiene una vista espectacular del extremo norte del Valle de Lerma, del río La Caldera, de la sierra de Vaqueros, de los Nevados de Lesser y otros rasgos hidrográficos y orográficos de esa región.
Entre los relieves prominentes se destacan algunos cerros que no superan los 2.000 m de altura sobre el nivel del mar, entre ellos el cerro Pucheta muy conocido por los amantes del senderismo. Luego la ruta desciende a través de pequeñas parcelas de cultivos en un entorno rural y gauchesco, donde sobresalen algunas casas y salas antiguas y también hermosas residencias veraniegas o de fin de semana.
Muchos potreros están habitados por soberbios ejemplares de caballos. A lo largo de unos 15 km la ruta transcurre por sembradíos y potreros, casas de campo, cruce de arroyos, vegetación exuberante, puentes circunstanciales, la Escuela Provincial N° 4118 "Gustavo Martínez Zuviría" hasta llegar al cruce con el camino a la estación Mojotoro del FFCC General Belgrano.
Geología apasionante
La ruta corre por el interior de la quebrada y va dejando a la vista afloramientos rocosos de las más diferentes formaciones geológicas. Todas son rocas viejas, precámbricas y paleozoicas, formadas en fondos marinos en el borde occidental del antiguo continente de Gondwana.
El perfil de la quebrada de El Gallinato es un paraíso para los geólogos y paleontólogos. Más allá de las clásicas formaciones geológicas que conforman el núcleo y los laterales de la sierra de Mojotoro, como las formaciones lajosas moradas del Precámbrico (Puncoviscana), las cuarcitas rosadas del Cámbrico (Grupo Mesón) y varias formaciones verdosas del Ordovícico.
Durante este interesante periodo (Ordovícico), que abarcó decenas de millones de años, toda la región estuvo sumergida en un océano donde se depositaban las arenas, limos y arcillas que eran arrastrados por los ríos. Había zonas litorales, playas marinas, plataformas hasta alcanzar los taludes y, hacia lo que hoy es la Puna, los fondos abisales.
Eran mares pletóricos de invertebrados marinos y recién comenzaban a aparecer los primeros peces como representantes de los vertebrados. Las plantas y otros vertebrados harían su aparición muchos millones de años más tarde. En las playas de arenas de cuarzo se desplazaban los trilobites, unos maravillosos artrópodos que conquistaron los mares paleozoicos. Se han conservado sus fósiles y también las huellas que dejaban al arrastrarse en las arenas marinas.
Cruzianas invertidas
Esas huellas fueron descubiertas y descriptas por vez primera en América del Sur, más precisamente en Bolivia, y fue el sabio francés Alcides D'Orbigny (1802-1857), discípulo de George Cuvier (1769-1832), quien les dio el nombre en homenaje al presidente boliviano el Mariscal Andrés de Santa Cruz (1792-1835).
Hoy se conocen como trazas fósiles en las rocas de todos los mares paleozoicos del mundo y Dr. Adolf Seilacher (1925-2014) las utilizó para demarcar una zona de batimetría, esto es de profundidad de los mares, que se utiliza hoy a escala mundial.
El Gallinato se hizo conocido entre los geólogos cuando el Dr. Oscar Ruiz Huidobro (1917-2004) descubrió cruzianas (huellas fósiles de trilobites) que estaban invertidas, dadas vuelta, mientras realizaba el levantamiento de la Hoja Geológica Salta. Consciente de lo que ello representaba invitó a colaborar al Dr. Félix González Bonorino (1918-1998) y publicaron un trabajo conjunto en 1953 en la revista de la Asociación Geológica Argentina bajo el título de "La estructura de la sierra de Mojotoro y la utilidad de "Cruziana" como indicador estructural" (AGA, 8 (4): 214-219, Buenos Aires).
Ahí se demostró la complejidad tectónica que tenía la sierra que limita a la ciudad de Salta en todo su flanco oriental. Había grandes fallas y pliegues que se habían doblado y retorcido hasta poner al revés aquellas viejas rocas primordiales. Lo interesante es que muchas de esas cruzianas vinieron a parar al monumento al General don Martín Miguel de Güemes cuando se quedaron sin rocas del cerro San Bernardo para continuar la construcción a finales de la década de 1930. Y todavía se las observa allí más allá del vandalismo que sufren por los inadaptados que las llenan de grafitis.
Lo cierto es que las rocas de El Gallinato tienen una increíble variedad de cruzianas que se las encuentra en los afloramientos a lo largo del camino y también en las rocas que se presentan a lo largo del río. Son un tesoro paleontológico poco conocido.
Sin embargo, lo que ha resultado ser una formación geológica altamente valorada es la que en su momento fue definida por el Dr. Horacio J. Harrington (1910-1973) en su libro de los trilobites ordovícicos de Argentina que publicara en 1957, en Kansas, junto a su colega Armando Leanza (1919-1975). Se trata de la Formación Santa Gertrudis, que toma el nombre de un topónimo local, cuya edad y fósiles la hacen completamente diferente. Desde que fuera identificada y definida, se han llevado a cabo allí decenas de trabajos científicos que han identificado su composición rocosa, antigüedad, contenido paleontológico y el ambiente marino de su formación.
Se trata de una formación de arenas y arcillas gris oscuro, ricas en materia orgánica, con calizas fosfáticas. Los trilobites fueron originalmente estudiados por el Dr. Harrington quien señaló también la presencia de nautiloideos (parientes de los calamares actuales); los braquiópodos, invertebrados típicamente marinos por el Dr. Juan Luis Benedetto; los bivalvos por la Dra. Teresa Sánchez de Benedetto (1945-2011); los microfósiles, entre ellos los conodontes, por el Dr. César Monaldi y el Dr. Guillermo Albanesi y todo el conjunto por la Dra. María Cristina Moya (1949-2022).
Se han estudiado miles de estos microfósiles llamados conodontes, excepcionalmente bien conservados, que han brindado información específica sobre la edad y el ambiente de las rocas portadoras. Los investigadores concluyeron que se trataba de mares fríos circumpolares y que su edad se remonta a un momento caracterizado internacionalmente como "Darriwiliano" en el Ordovícico medio a superior, esto es unos 465 millones de años atrás.
Y por esas cosas de la paleogeografía del Gondwana los mismos conodontes de El Gallinato se encontraron en África y en Arabia. En síntesis, más allá de la flora, la fauna y el paisaje, la quebrada de El Gallinato es un valioso reservorio geológico y paleontológico de la historia profunda de Salta.