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La noche suele diluir los movimientos de la ciudad, pero no los borra. En Villa Mitre, mientras la madrugada avanzaba con calles casi vacías y persianas bajas, una escena aparentemente común terminó revelando una situación que no figuraba a simple vista. Un control de rutina, de esos que pasan inadvertidos para la mayoría, se transformó en una alerta judicial que cambió el rumbo de la intervención.
El episodio se produjo durante un patrullaje preventivo realizado por personal de Seguridad Urbana en calle Carmen Niño al 1000, una zona incluida dentro de los recorridos habituales que se despliegan durante la noche. Allí, los efectivos identificaron a un hombre de 27 años, sin que mediara una situación de violencia ni un hecho puntual que motivara el procedimiento.
Sin embargo, al cargar los datos en los sistemas oficiales, surgió un dato clave: el joven registraba código rojo, una condición que indica la existencia de un requerimiento judicial vigente. La información activó de inmediato el protocolo correspondiente, ya que el pedido estaba vinculado a una causa por robo en trámite.
La intervención se desarrolló sin incidentes y bajo los pasos formales establecidos. El hombre fue demorado y puesto a disposición de la Justicia, con intervención del Juzgado de Garantías 8, que tomó conocimiento del caso y quedó a cargo de definir las medidas procesales a seguir.