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En la oscuridad de la madrugada, cuando el tránsito pesado domina la Ruta Nacional 34 y el movimiento parece previsible, una inspección cambió el destino de un cargamento que no tenía como fin abastecer verdulerías. Lo que aparentaba ser un traslado común de berenjenas terminó convirtiéndose en uno de los procedimientos más relevantes de las últimas horas en el norte de Salta.
El operativo se concretó en el marco del Plan Güemes, una estrategia que apunta a reforzar la presencia y los controles en zonas consideradas críticas por su cercanía con pasos fronterizos y rutas utilizadas históricamente para el tráfico de estupefacientes. Fue allí donde efectivos de la Sección “Santa Rosa” y de la Sección Seguridad Vial “Orán”, dependientes del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional Argentina, detuvieron la marcha de un camión a la altura del kilómetro 1.320, en jurisdicción de Pichanal.
A simple vista, el transporte no ofrecía mayores irregularidades: un semirremolque cargado con cajones de verduras, documentación en regla y un conductor mayor de edad al volante. Sin embargo, el procedimiento incluyó la intervención del can detector de narcóticos “Oreo”, cuya reacción marcó el punto de quiebre del control. La señal fue clara y obligó a profundizar la inspección del cargamento.
El camión fue trasladado a la unidad para continuar con el procedimiento bajo condiciones de seguridad y en presencia de testigos. Allí, los gendarmes descargaron cerca de 1.200 kilos de berenjenas, distribuidos en cajones que ocultaban algo más que producción agrícola. Entre la mercadería aparecieron 30 paquetes rectangulares, prolijamente envueltos en cinta amarilla, una modalidad habitual para el transporte de cocaína.
Las pruebas de campo Narcotest confirmaron las sospechas: se trataba de 31 kilos con 370 gramos de cocaína, listos para continuar su recorrido por una de las rutas más transitadas del norte argentino. La hipótesis investigativa apunta a un esquema que aprovecha el traslado de alimentos perecederos para disimular cargamentos ilegales, reducir tiempos de control y evitar sospechas.
El procedimiento no terminó allí. De manera coordinada, los efectivos también aprehendieron a otros cuatro hombres que circulaban en un Volkswagen Gol, presuntamente vinculados a la maniobra. La intervención de la Fiscalía Federal Descentralizada de Orán permitió avanzar rápidamente con las medidas judiciales.
Por disposición de la autoridad interviniente, se ordenó el secuestro del camión y del vehículo particular, el decomiso de la droga, la tonelada de verdura utilizada como pantalla y teléfonos celulares, elementos considerados clave para reconstruir la red de contactos, la logística y el destino final del cargamento.
Los cinco involucrados quedaron detenidos y a disposición de la Justicia, mientras la investigación continúa para determinar el origen de la droga, su ruta prevista y si existen otros eslabones operando en la provincia. El caso vuelve a poner en foco el rol estratégico de Salta dentro del mapa del narcotráfico y la importancia de los controles sostenidos en corredores como la Ruta 34, donde una carga aparentemente inofensiva puede esconder un negocio millonario.
La escena, lejos de un parte policial clásico, deja una imagen elocuente: cajones de verduras abiertos en la madrugada, un perro marcando el rastro y una ruta que, por unas horas, dejó de ser un simple camino para convertirse en frontera.