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21 de Mayo,  Salta, Centro, Argentina
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El anuncio periodístico del hallazgo y una promesa cumplida

El 27 de marzo de 1999 los Niños quedaban bajo la guarda de Salta. 
Sabado, 23 de marzo de 2024 18:54
Esta foto del recordado Osvaldo Stigliano muestra el camión, cuyo chofer le relató el hallazgo a El Tribuno.

El sábado 27 de marzo de 1999 en la redacción de El Tribuno, en Limache, se escribía la crónica que difundió uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo. Increíblemente, el equipo periodístico de este diario, que estuvo en el lugar y no se le permitió conocer detalles de la extracción, se valió para comunicar este hito del testimonio (con algunas imprecisiones sobre la edad y el sexo de las momias) del chofer del camión de la delegación municipal de Tolar Grande, quien accedió a detalles por haber transportado en la cabina del rodado a un grupo de peruanos que participó de la expedición y le relataron el hallazgo.      

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El sábado 27 de marzo de 1999 en la redacción de El Tribuno, en Limache, se escribía la crónica que difundió uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo. Increíblemente, el equipo periodístico de este diario, que estuvo en el lugar y no se le permitió conocer detalles de la extracción, se valió para comunicar este hito del testimonio (con algunas imprecisiones sobre la edad y el sexo de las momias) del chofer del camión de la delegación municipal de Tolar Grande, quien accedió a detalles por haber transportado en la cabina del rodado a un grupo de peruanos que participó de la expedición y le relataron el hallazgo.      

Ese mismo sábado, casi simultáneamente, personal de Gendarmería del Escuadrón 22 de San Antonio de los Cobres detuvo en el paraje El Gólgota, en la Quebrada del Toro, a la expedición que venía del Llullaillaco, y retuvo a los tres niños y al ajuar funerario completo, quedando este patrimonio arqueológico bajo la guarda de la Provincia de Salta. 

Un papel trascendental tuvo aquel día el director de Patriminio del Gobierno de la Provincia, arquitecto Mario Lazarovich, quién apoyándose en la vigencia de la ley 6649 y en la Constitución provincial, hizo valer su calidad de autoridad de aplicación de la ley que protege el patrimonio histórico de Salta "ante la posibilidad cierta de que éste estuviera amenazado, pese a un compromiso verbal del propio Reinhard", cabeza de la expedición financiada por la National Geographic.

El acceso a una de las salas de la muestra permanente del Museo de Arqueología de Alta Montaña.

La nota publicada por El Tribuno en la página 50 del domingo 28 de marzo de 1999, reza: "La Provincia resguarda el hallazgo del Llullaillaco. Las momias están ya bajo custodia".  

Sin demoras, el lunes 29 de marzo de 1999, este diario informaba en su página 37, la trascendental decisión tomada por el entonces gobernador de Salta, Juan Carlos Romero: "Los restos de los pequeños incas tendrán un museo propio". Fue así como la extracción de los tres niños sagrados de los incas, del santuario en el volcán Llullaillaco, dio pie a la creación del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), donde recién se pudieron exponer sus cuerpos extraordinariamente conservados, ocho años después.    

Ese lunes 29 de marzo de 1999, el gobernador Romero prometía la creación de un museo que sería fuente de investigaciones históricas, etnológicas, antropológicas y sociológicas, que posibilitarían conocer aspectos aún discutidos del periodo prehispánico. Sabía que un museo de tales características requeriría de conocimientos científicos, recursos tecnológicos y cuantiosos fondos, y dispuso lo necesario para lograrlo.

Una espera de ocho años para verlos

Los tres niños permanecieron cinco años en freezers en una sala de la universidad Católica de Salta, tiempo en el que se gestó el MAAM, inaugurado en noviembre de 2004. Entonces ya se pudo ver parte del ajuar de los Niños. Un tiempo más llevó contar con el complejo equipo de crioconservación, diseñado por profesionales salteños y materializado por INVAP (Bariloche), que permitió exhibir desde 2007 a los Niños del Llullaillaco.

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