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Durante las últimas semanas, la situación del Hospital Arturo Oñativia fue tema de debate hasta en la Legislatura provincial. Todo se desencadenó con el anuncio de renuncia de su gerente, el Dr. Marcelo Nallar, luego de implementar un nuevo sistema de guardia que generó cuestionamientos y tensión interna. Sin embargo, tras dialogar con el ministro de Salud, Federico Mangione, y con el gobernador Gustavo Sáenz, el doctor Nallar decidió dar marcha atrás y continuar en su cargo.
En una entrevista exclusiva con El Tribuno, el médico explicó las razones detrás de su decisión, habló de los desafíos del sistema público de salud, respondió a las acusaciones de legisladores y detalló cómo continuará la atención en el hospital.
Hace pocos días presentó su renuncia, pero finalmente decidió quedarse. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión?
Sí, es cierto. Presenté la renuncia, pero después de reunirme con el ministro de Salud, Federico Mangione con quien tengo una gran relación desde hace años, y también con el gobernador Sáenz, entendí que no era el momento de abandonar el barco. Estamos atravesando una tormenta, y la salud pública siempre es más vulnerable ante cualquier cambio político, económico o social. En este contexto, hay que tener templanza. Volví a comprometerme con el hospital y con la gente, porque hay mucho por hacer.
¿La renuncia estuvo relacionada con un cambio en el sistema de guardias?
Era algo que ya teníamos planificado. Queremos orientar el hospital hacia la alta complejidad exclusivamente: trasplantes, diálisis, obesidad y enfermedades metabólicas. Pero hubo un impacto inesperado: muchos contratados COVID que pasaron a planta redujeron su carga horaria, y no pudieron seguir haciendo guardias. Eso generó un desequilibrio, y tuvimos que cambiar la modalidad. No fue por un enfrentamiento, sino por una necesidad organizativa.
¿No hubo un conflicto con el ministro de salud Federico Mangione?
No. Siempre hay discusiones, como en cualquier lugar de trabajo, pero no hubo una pelea. Con Federico Mangione tenemos una relación de muchos años, incluso estudiamos juntos sistemas de salud internacionales. Lo que pasó fue una falta de comunicación de mi parte, reconozco eso. Le tendría que haber avisado antes de implementar los cambios. Pero ya lo hablamos y lo superamos.
El ministro también habló de auditorías. ¿Eso fue una señal de desconfianza hacia su gestión?
Para nada. Él se refería a un sistema general de control para todos los niveles de atención en la provincia. Y está bien que lo haga. En el Hospital Oñativia tenemos auditorías de manera periódica desde hace 18 años. Nunca hubo observaciones económicas serias. Las observaciones suelen ser sobre procesos administrativos, y nos ayudan a mejorar. Son bienvenidas.
La diputada Sofía Sierra también hizo denuncias sobre supuestas irregularidades, dificultades de acceso a turnos, y cobros indebidos. ¿Qué dice al respecto?
Primero, ya la llamé y mañana viene al hospital. Creo que cometió un error al hacer declaraciones públicas sin pruebas. No se puede ir a la Legislatura a repetir lo que “me contaron”. Eso es para una peluquería, no para un recinto legislativo. Si tiene información concreta, está obligada a llevarla al Poder Judicial. Segundo, sobre los turnos, es cierto que hay dificultades. La demanda es infinita y la oferta limitada. Pero no se trata de mala intención ni de irregularidades, sino de falta de recursos.
Turnos, demoras y un sistema sobrecargado
¿Cómo se explica que todavía haya personas que deban levantarse a las 4 de la mañana para conseguir un turno en centros de salud?
Sí, eso ocurre. Y es una situación injusta y dolorosa. Estamos trabajando para mejorar los canales de acceso, como el 148, que si bien no depende de Salud, está mejorando. Pero el verdadero problema no es el canal, sino la capacidad. En el Oñativia se hacen unas 260 consultas diarias, y la capacidad interna es de 190-200. El resto se hace en centros de salud o se deriva. Para resolver eso, necesitamos más médicos, más cargos, y eso depende de otros ministerios. Recursos Humanos siempre retacea cargos, y eso ocurre en todos los gobiernos, no solo en este.
¿Cómo queda la guardia del hospital tras esta reorganización?
Desde ahora, volveremos a atender consultas espontáneas, pero exclusivamente de pacientes que ya pertenecen al hospital y que presenten urgencias relacionadas con nuestro perfil: pacientes diabéticos descompensados, con problemas metabólicos, en diálisis o con enfermedades crónicas complejas. No atendemos traumatismos, ACV ni infartos. Para eso está el Hospital San Bernardo, que es nuestro referente en urgencias generales.
Se criticaron los convenios con privados y sugieren que se cobraban cirugías. ¿Cuál es la verdad?
El hospital es de autogestión, igual que el San Bernardo. Eso significa que debemos arancelar todas las cirugías. Se le informa al paciente el costo, pero si no puede pagar, se lo deriva al área social. El 99% no paga nada. Si puede colaborar, deposita directamente en la cuenta del hospital y se le da un recibo oficial. No hay intermediarios ni cobros indebidos. Y no hay ningún tipo de preferencia por quien colabora económicamente. Eso sería inadmisible y, si detectamos algo así, lo denuncio personalmente.
¿Cómo está el hospital en cuanto al cobro a obras sociales?
Muy mal. Desde que cambió el gobierno nacional, ya no podemos recuperar los costos a través del Ministerio de Salud de la Nación. Eso dejó a los hospitales desfinanciados. Las obras sociales dejaron de pagar. Gracias a una ley provincial impulsada por Mangione, ahora vamos a poder emitir certificados de deuda que nos permitirán recuperar el dinero a través de embargos si no pagan. Esa ley fue aprobada y está en proceso de reglamentación. Es un paso enorme.
¿Qué mensaje deja a los pacientes que necesitan atención en el Oñativia?
Que tengan confianza. Estamos trabajando día y noche para mejorar la atención. Somos conscientes de las dificultades y de la frustración que genera no conseguir un turno. Pero estamos avanzando. Queremos descentralizar, llevar especialistas a los barrios y al interior, para que nadie tenga que viajar ni madrugar por una consulta. Y por último, les pido que apuesten a los hábitos saludables. No hay mejor tratamiento para la diabetes o la obesidad que una buena alimentación, actividad física y controles médicos. En eso también podemos ayudarlos.