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En diálogo con El Tribuno, el presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Gustavo Herrera, analizó el impacto del arancel cero para la importación de teléfonos celulares y advirtió que, por el momento, no se registran bajas concretas en los precios. En un contexto más amplio, también se refirió al consumo retraído, a la presión impositiva, al uso limitado de tarjetas y a la pérdida de competitividad de la capital salteña.
Celulares con arancel cero: sin impacto inmediato en precios
Respecto del Decreto 333/2025, que completó el esquema de reducción progresiva y eliminó el arancel para la importación de celulares, Herrera señaló que se trata de una medida reciente y que todavía no se trasladó al mostrador.
“Es una noticia que todavía nos está impactando en general y no tenemos ninguna novedad sobre bajas efectivas. Habrá que ver cómo se traslada eso al mercado en los próximos meses”, indicó.
No obstante, aclaró que no se debe sobredimensionar la medida. “El celular es un producto necesario, pero no elemental. No tenemos que pensar solo en eso: la gente necesita comer, vestirse, tener salud y educación”, sostuvo.
Un escenario complejo para el comercio
Más allá del tema puntual de los celulares, el titular de la Cámara describió un escenario general adverso para el comercio. “Fue un período muy duro, principalmente por la baja del consumo, los impuestos que tenemos que pagar, el aumento de las tasas, los servicios y los alquileres. No hubo una baja importante de los impuestos que alivie al sector”, afirmó.
Si bien reconoció una leve mejora respecto de períodos anteriores, aclaró que no alcanza para una recuperación sólida. “Es una mejora mínima, no significativa para el comercio en general”, explicó.
El consumidor cambió sus hábitos
Herrera explicó que el comportamiento del consumidor también se modificó con la desaceleración de la inflación. “Cuando la inflación estaba alta, la gente salía y se estoqueaba. Hoy compara precios y compra solo lo que puede y lo que necesita”, señaló.
“La gente aprendió a comprar, pero eso impacta directamente en las ventas”, agregó.
Tarjetas con poco margen y más morosidad
Consultado sobre las modalidades de pago, indicó que las tarjetas dejaron de ser una herramienta eficaz para sostener el consumo.
“Aunque haya cuotas sin interés, los costos siguen existiendo y la gente ya no tiene margen. Compra con efectivo hasta el día 10 o 15 del mes y después usa la tarjeta de forma muy controlada”, explicó.
Además, advirtió que la morosidad aumentó durante el último año. “Si no se paga en tiempo y forma, el interés es tan alto que después no se puede salir”, señaló.
Impuestos altos y competencia desleal
Herrera remarcó que entre el 45% y el 50% del precio final de un producto corresponde a impuestos. A esto se suma el contrabando y la informalidad.
“Somos una provincia limítrofe, con un alto grado de informalidad, y eso hace que el comercio formal no pueda competir”, afirmó.
Comercios que se mudan a San Lorenzo Chico
Finalmente, resaltó la necesidad de que Salta capital sea más competitiva frente a municipios vecinos con menor presión fiscal.
“Tenemos que ser competitivos, porque hoy los comercios se están yendo a San Lorenzo Chico. Los impuestos y las tasas municipales son más bajos y eso influye directamente en la decisión”, advirtió.
Según explicó, una baja de impuestos también podría incentivar la formalización. “Si logramos que parte de la informalidad pase al sistema formal, habrá más recaudación y se podrán bajar los impuestos. Es una regla simple, pero hay que aplicarla”, finalizó.