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2 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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"Para que un niño vaya en moto, tiene que tener más de 10 años"

Entrevista a Adrián Sánchez Rosado, director de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia.
Viernes, 02 de enero de 2026 00:42
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La siniestralidad vial volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública de Salta. Para analizar las cifras, las conductas de riesgo y el impacto real de los accidentes en la vida cotidiana, El Tribuno dialogó con Adrián Sánchez Rosado, director de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia, quien realizó un balance del 2025, expuso las principales causas de los siniestros y dejó definiciones sobre prevención, controles y el desafío de avanzar hacia una verdadera cultura vial.

¿Qué balance general hace de los siniestros viales en la provincia de Salta?

El balance depende desde qué aspecto se lo analice y con qué lo comparemos. Si hablamos del plano educativo y preventivo, es positivo. Durante 2025 se multiplicaron las capacitaciones junto a la Subsecretaría de Seguridad Vial, con la que tenemos una alianza estratégica. Trabajamos de manera permanente con Pavicei, con la Agencia Nacional de Seguridad Vial y con las áreas municipales de tránsito. Las capacitaciones llegaron a escuelas primarias, secundarias, jardines de infantes, organismos públicos, privados, empresas mineras y distintos sectores de la comunidad. También fue clave el acompañamiento de los medios de comunicación, que nos permitió llegar a muchos hogares. Además, este año innovamos. La Policía de la Provincia venía con una estructura más rígida y, con el respaldo del jefe y el subjefe de Policía, comenzamos a utilizar redes sociales como TikTok, con un tono más cercano y distendido, para llegar a más gente y reforzar los mensajes preventivos. Desde ese punto de vista, estamos conformes.

Si tuviera que hacer un ranking de infracciones, ¿cuáles son las más graves o frecuentes?

Si hablamos de las que generan consecuencias más graves en términos de heridos y víctimas fatales, tanto en rutas provinciales como nacionales, el exceso de velocidad ocupa el primer lugar. En eso coincidimos con otras jurisdicciones y con la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial.

 

En segundo lugar aparece la distracción: el uso del celular, el GPS, la falta de concentración en lo que sucede adelante y atrás del vehículo. En tercer lugar, la alcoholemia, que se incrementa claramente los fines de semana y feriados, y que está asociada a despistes y vuelcos, como los que vimos recientemente.

Cuando realizan controles de alcoholemia, ¿suelen enfrentar situaciones de tensión o reacciones agresivas?

Sí, se dan situaciones de todo tipo. Algunas son casi cómicas, como se ve en programas humorísticos, pero ocurren en la vida real: intentos de ofrecer dinero, lo que derivó en detenciones; otras ofertas insólitas, como entregar un teléfono. Pero también enfrentamos situaciones graves. Tenemos controles masivos, con más de quince efectivos, distribuidos en distintos puntos de la ciudad durante los fines de semana.

En algunos casos, conductores intentaron fugarse, incluso en contramano o por veredas, poniendo en riesgo a la ciudadanía y al personal policial. En 2025, una jefa sufrió lesiones en rodilla y muñeca tras ser embestida por una motocicleta que quiso darse a la fuga. El jefe de Caminera también sufrió una fractura en el empeine cuando un vehículo le pasó por encima del pie. Hubo varios oficiales embestidos, pese a que los controles están debidamente señalizados, con conos, luces y bastones luminosos.

En el caso de los motociclistas, ¿qué evaluación hacen del cumplimiento de normas básicas como el uso del casco?

En Salta Capital hemos notado un avance en el uso del casco, lo cual es positivo. No ocurre lo mismo en el interior de la provincia. En algunas ciudades grandes del interior es muy raro ver a motociclistas con casco.

Los datos son claros: en el 62% de las víctimas fatales por siniestros viales hubo participación de una motocicleta. Y del total de personas fallecidas en hechos con motos, el 70% no llevaba casco. Es una situación muy seria. Lo mismo ocurre con automovilistas que no usan cinturón de seguridad.

Si la gente viera lo que vemos a diario quienes trabajamos en esto, estoy seguro de que usaría casco y cinturón. Las lesiones son terribles: personas despedidas del vehículo, traumatismos graves, secuelas de por vida si sobreviven. No es fácil recuperar un tobillo, una rodilla, una cadera, y ni hablar de los daños neurológicos por golpes en la cabeza.

¿Dónde están hoy los puntos más críticos en materia de siniestralidad, especialmente en la capital salteña?

Los sectores más complejos son las rutas, por las velocidades que se desarrollan. En el caso de la Circunvalación Oeste, la peligrosidad disminuyó luego de que se redujera la velocidad máxima a 110 kilómetros por hora. Si bien una autopista debería permitir 130, la conducta vial obligó a tomar medidas: limitación de velocidad, controles con cinemómetros y fotomultas cuando no hay presencia policial. Todo apunta a un solo objetivo: evitar lesionados y muertes.

Hay casos de siniestros que impactan y muestran que le puede pasar a cualquiera, incluso a peatones. A mí siempre me impacta el caso de la pareja que salía de trabajar de un carro sanguchero sobre avenida Paraguay. Eran peatones. El hombre perdió ambas piernas y su mujer estuvo internada mucho tiempo. Ahí se ve cómo cambia la vida de una persona de manera radical, sin haber cometido ninguna infracción.

Y no solo cambia la vida de la víctima y de su familia, también cambia para siempre la vida del victimario. Nadie quiere matar a otra persona, pero muchas veces se toman decisiones incorrectas, se juega al límite, y cuando uno quiere reaccionar, ya es tarde.

La avenida Paraguay sigue siendo una herida abierta para Salta. Todavía duele. Las cinco víctimas fatales, jóvenes en su mayoría. Eso demuestra que las conductas correctas son para todos: para el automovilista, el motociclista, el ciclista y también el peatón. El peatón debe cruzar por las esquinas, no en diagonal, mirar a ambos lados. Hoy ni siquiera un semáforo en verde garantiza seguridad.

¿Cómo evalúa el comportamiento de los ciclistas en Salta?

En líneas generales, los ciclistas son los que más cumplen la normativa. Usan indumentaria adecuada, casco, luces. Incluso vemos bicicletas con más luces que muchas motocicletas. Hay motos circulando sin luces, lo cual es incomprensible: arriesgar la vida por no gastar unos pocos pesos en un foco.

Se ven situaciones extremas en motos, incluso con bebés o más de dos personas.

La motocicleta es solo para dos personas, ambas con casco. Si viaja un niño, recomendamos que tenga al menos diez años, que llegue a los estribos y pueda sujetarse. El casco debe ser para niños, no uno grande. Así como yo no uso una zapatilla de un número que no es el mío, un niño no puede usar un casco de adulto.

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