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Durante años, la salmonelosis fue una de las enfermedades transmitidas por alimentos con mayor presencia en los reportes sanitarios de Salta. El escenario comenzó a cambiar de manera vertiginosa. Los datos oficiales correspondientes a 2025 muestran una reducción del 90% en los casos confirmados, una caída que no solo resulta significativa en términos estadísticos, sino que marca un punto de inflexión en la vigilancia epidemiológica provincial.
Entre las semanas epidemiológicas 1 y 52, el sistema de salud notificó 42 casos positivos en todo el territorio salteño. El contraste con el año anterior es elocuente: en el mismo período de 2024 se habían registrado 410 infecciones, una cifra que hoy parece lejana. La baja no es aislada ni circunstancial, sino que se inscribe en una tendencia descendente que ya se había evidenciado entre 2023 y 2024, cuando los casos pasaron de 1.486 a 410, lo que implicó una disminución interanual del 72,4%.
El análisis de la distribución temporal de los casos permite observar que la mayor actividad de la enfermedad durante 2025 se concentró en momentos puntuales del año, particularmente en la semana epidemiológica 3 y en la 52, con un máximo de cuatro casos semanales. Estos picos coinciden con el período estival, una etapa que históricamente presenta mayor riesgo para las enfermedades entéricas.
Desde el enfoque epidemiológico, esta estacionalidad suele asociarse a altas temperaturas, mayor consumo de agua no segura, ingesta de alimentos crudos o mal conservados y desplazamientos turísticos, factores que favorecen la proliferación bacteriana. No obstante, a diferencia de años anteriores, estos aumentos fueron limitados y controlados, sin derivar en brotes.
Según el corredor endémico, herramienta que compara la incidencia actual con el comportamiento histórico de la enfermedad, Salta se encuentra actualmente en zona de éxito, lo que significa que se registran menos casos de los esperados para este período.
Capital concentra la mayoría de los positivos
En términos geográficos, el departamento Capital continúa siendo el área con mayor cantidad de notificaciones, concentrando 31 de los 42 casos confirmados durante 2025, lo que representa el 73,8% del total provincial. El resto de los positivos se distribuyó de manera aislada en La Caldera (2), Cerrillos, Los Andes, Cachi, General Güemes, Orán, San Carlos, Rosario de Lerma, La Viña y Rivadavia, con un caso en cada uno.
Este patrón territorial refuerza la importancia de las intervenciones focalizadas en zonas urbanas densamente pobladas y con mayor circulación de personas y alimentos.
Niños y adolescentes, el grupo más afectado
El informe sanitario también detalla el impacto por grupos etarios. Durante el último año, más de la mitad de los casos (56%) correspondieron a niños y adolescentes de entre 1 y 14 años, un dato que mantiene a este segmento como el más vulnerable frente a las infecciones alimentarias.
En segundo lugar se ubicaron los jóvenes de 25 a 34 años, que representaron el 19,5% de los positivos. En el resto de las franjas etarias, la presencia de la enfermedad fue esporádica, sin concentración significativa.
El cordón sanitario, eje de la estrategia
Desde el Ministerio de Salud Pública atribuyen este descenso sostenido a un conjunto de acciones intersectoriales implementadas desde febrero de 2024, con eje en el cordón sanitario de la cuenca del río Arias-Arenales. El ministro Federico Mangione destacó que se trata de un trabajo articulado entre diferentes áreas del Gobierno provincial y los municipios involucrados, orientado a reducir los riesgos sanitarios vinculados al agua y a los alimentos.
La estrategia abarca los departamentos Capital, Rosario de Lerma, Cerrillos, Chicoana y La Viña, e incluye una combinación de vigilancia epidemiológica reforzada, control ambiental, monitoreo de alimentos, intervenciones en focos críticos y acciones de prevención comunitaria.
Un componente clave del esquema son las 72 escuelas centinelas, ubicadas en zonas cercanas a la cuenca, que funcionan como puntos de alerta temprana para detectar síntomas compatibles con enfermedades transmitidas por alimentos.
Controles, monitoreo y cumplimiento judicial
En paralelo, la Dirección de Bromatología intensificó las capacitaciones en manipulación segura de alimentos, las inspecciones en mercados y puestos de venta y la toma de muestras de frutas y verduras, especialmente de hojas verdes, uno de los productos con mayor riesgo de contaminación.
Además, se reforzó la vigilancia por laboratorio, se realizaron inspecciones en cultivos de hortalizas, se habilitó un tablero de monitoreo con indicadores epidemiológicos y se desplegaron operativos específicos en puntos críticos como el río Astillero y mercados locales.
Estas acciones también responden al cumplimiento del Acta de Sentencia del Poder Judicial (Expediente Nº 800732/23), vinculada a la contaminación de la subcuenca del río Arias-Arenales, lo que le dio un marco legal y operativo más sólido a la estrategia sanitaria.
Prevención: la clave para sostener la baja
Aunque el escenario actual es favorable, las autoridades sanitarias insisten en que la prevención sigue siendo fundamental para evitar repuntes. La salmonella ingresa al organismo a través del consumo de agua o alimentos contaminados, como carnes crudas o mal cocidas, huevos, leche, mayonesa, pescados y mariscos, además de frutas y verduras lavadas con agua no potabilizada.
También puede producirse contaminación cruzada en la cocina, cuando los jugos de carnes crudas entran en contacto con alimentos listos para consumir.
Entre las principales recomendaciones se destacan:
– Cocinar bien los alimentos, especialmente los de origen animal.
– Manipular los huevos con cuidado, evitando yemas líquidas.
– No consumir preparaciones con ingredientes crudos, como ciertos aderezos o postres caseros.
– Mantener limpias las superficies de cocina y lavarse bien las manos.
– Evitar el contacto con heces de mascotas y reforzar la higiene posterior.
– No cocinar para terceros si se presentan síntomas digestivos.
– Refrigerar adecuadamente los alimentos y no dejarlos fuera de la heladera por más de una hora.
Los síntomas más frecuentes de la salmonelosis incluyen náuseas, vómitos, diarrea, calambres abdominales, fiebre y dolor de cabeza. Ante su aparición, se recomienda no automedicarse y consultar en un servicio de salud.
El desafío ahora es sostener este descenso histórico y evitar que la salmonelosis vuelva a ocupar un lugar central en las estadísticas sanitarias de la provincia.