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Pasadas las luces del Año Nuevo y el desfile interminable de platos calóricos, el cuerpo suele enviar señales de saturación. En un enero donde el termómetro no da tregua, la transición hacia una dieta más equilibrada no es solo una cuestión de estética, sino una necesidad biológica para combatir el letargo y la pesadez. El desafío actual no es "dejar de comer", sino aprender a elegir aliados que nos permitan transitar el verano con vitalidad.
Según explica la licenciada Cecilia Alessandri, nutricionista, el organismo no demanda los mismos combustibles en invierno que bajo el sol estival. La clave, sostiene la experta, reside en la "sintonía": escuchar lo que el cuerpo requiere para regular su temperatura corporal de forma natural, priorizando la frescura por sobre la complejidad de las cocciones.
Los aliados del mercado: color e hidratación
En esta época, las góndolas y ferias se llenan de opciones que son, en esencia, "agua sólida". La especialista destaca que frutas como la sandía, el melón y el ananá no solo son bajas en calorías, sino que actúan como vehículos de electrolitos esenciales -como el potasio y el magnesio- que el cuerpo elimina a través de la sudoración.
En el terreno de las hortalizas, el tomate, el pepino y el zucchini se imponen como la base ideal para cualquier plato. Estas opciones facilitan una digestión rápida, evitando que el sistema digestivo trabaje horas extra bajo el calor, lo que suele provocar esa sensación de agotamiento tras el almuerzo.
El mapa de la alimentación inteligente
Para recuperar el equilibrio perdido entre las Fiestas, la propuesta se resume en simplificar el plato:
| Categoría | Alimentos Recomendados | Beneficios Principales |
| Frutas Hidratantes | Sandía, melón, durazno, ananá | Aporte masivo de agua y vitaminas. |
| Verduras Frescas | Tomate, pepino, rúcula, zanahoria | Fibra y minerales de fácil digestión. |
| Proteínas Magras | Pescado, huevo, legumbres frías | Energía sostenida sin sensación de pesadez. |
| Snacks Saludables | Bastoncitos de verdura, hummus, yogur | Evitan la caída en los ultraprocesados. |
"No se trata de comer menos, sino de comer mejor", enfatiza Alessandri. La premisa es clara: desplazar las grasas pesadas y los condimentos excesivos para dar lugar a las grasas saludables, como la palta y los frutos secos, que aportan saciedad sin inflamar.
La hidratación: mucho más que un vaso de agua
Un error común en esta época es intentar calmar la sed con bebidas azucaradas o algunas de ellas con alcohol (caso cerveza). Sin embargo, estas sustancias suelen ser contraproducentes, ya que favorecen la deshidratación. El agua segura debe ser la protagonista absoluta de la mesa.
La experta pone la lupa sobre los sectores más sensibles de la familia:
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Niños: Es fundamental ofrecerles frutas frescas y licuados naturales de forma proactiva, ya que su sistema de regulación térmica aún es inmaduro.
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Adultos mayores: Es vital recordarles que deben beber agua constantemente. Con los años, la sensación de sed se atenúa, y para cuando el adulto mayor pide agua, es probable que ya exista un cuadro de deshidratación incipiente.
En definitiva, la nutrición posfiestas no debe entenderse como un castigo o una restricción severa, sino como una estrategia de bienestar. Elegir alimentos de estación es la mejor defensa que podemos ofrecerle a nuestro organismo frente al golpe de calor.