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En diálogo con El Tribuno, Miguel Ángel Quiquinto relató en detalle su historia, marcada por la perseverancia y la ilusión de acceder a la casa propia.
“Después de estar tantos años inscrito en el IPV, llevo aproximadamente 18 años de antigüedad. He participado de todos los sorteos y nunca salí sorteado”, comenzó.
Ante el anuncio del último sorteo con ahorro previo en Pereyra Rosas, decidió volver a intentarlo: “Cuando vi que el IPV iba a realizar este sorteo, tomé la decisión de inscribirme”.
Antes, se acercó a consultar: “El muchacho que me atendió me dijo literalmente que no me ponga a sacar préstamos ni a vender algún bien hasta no salir sorteado. Porque la gente piensa que con inscribirse ya tiene asegurado el departamento y no es así”.
Ese consejo le devolvió la esperanza: “Ahí dije, bueno, me voy a inscribir y si llego a salir sorteado me pongo a buscar el dinero”.
Salir sorteado y enfrentar una nueva dificultad
Finalmente, Miguel salió sorteado. “Gracias a Dios salí sorteado. Me llamaron, me informaron y me explicaron los financiamientos que tienen”, contó.
Pero rápidamente llegó la dificultad: “El más básico es abonar el 50% en un solo pago y el resto en 12 cuotas. El monto del ahorro previo son aproximadamente 30 millones, porque estamos hablando de UVIs y eso sube todos los meses”.
También detalló el valor total: “El departamento ronda los 100 millones, porque son 90 mil UVIs”.
Frente a ese panorama, inició una carrera contrarreloj: “Empecé a buscar la plata, fui a bancos, hablé con mi jefe para un adelanto de sueldo, pero se me hizo imposible conseguir el dinero”.
Notas, pedidos y falta de respuestas
Ante la imposibilidad de pagar, decidió presentar una nota: “En diciembre presenté una nota en el IPV solicitando otra financiación. Me la denegaron”.
También intentó gestionar una audiencia: “Solicité una audiencia con la presidenta del IPV y tampoco me la dieron”.
Como única alternativa, le ofrecieron una prórroga: “Me dieron plazo hasta el 30 de enero para pagar el 50% en un solo pago y desde febrero las 12 cuotas del otro 50%”.
Sin lograr reunir el dinero, insistió: “Volví a presentar otra nota en febrero solicitando una audiencia para explicar mi situación y ver si me daban otra financiación”.
Pero hasta el momento, no obtuvo respuestas: “Hasta ahora no me respondieron”.
El recurso a los medios y el pedido a las autoridades
Desesperado por no perder la oportunidad, decidió visibilizar su caso: “Recurrí a los medios para ver las posibilidades legales, para ver si el gobernador puede intervenir”.
Además, gestionó audiencias con distintos funcionarios: “Presenté notas solicitando audiencia con el gobernador, también al intendente, y fui a ver a diputados y senadores, pero no tuve respuesta”.
Su pedido es claro: “Apelo a llegar al corazón del gobernador, para que pueda ayudarme, ya sea con un subsidio que yo pueda devolver o que pueda mediar para facilitar el pago”.
Una familia numerosa detrás del sueño
La situación de Miguel está atravesada por su realidad familiar.
“Trabajo en seguridad privada. Actualmente alquilamos un departamento y el contrato vence en agosto. No sé si me lo van a renovar”, explicó.
Luego describió su núcleo familiar: “Tengo cinco hijas. Cuatro son menores. Tengo un bebé que cumple tres años en abril. Una hija de ocho años que tiene una discapacidad con retraso mental. Después tengo adolescentes de 15 y 16 años, y mi hija mayor de 23 que trabaja conmigo”.
Para poder ingresar al sorteo, tuvo que reunir múltiples ingresos: “Sumé mi sueldo, una pensión, el salario familiar y el ingreso de mi hija. Con eso llegué al requisito de seis salarios mínimos”.
Intentos previos y una oportunidad única
Miguel también recordó que ya había intentado acceder por otras vías: “Hubo un sorteo de 200 departamentos para casos especiales, antigüedad y madres solteras, pero tampoco salí”.
Por eso decidió anotarse en este nuevo plan: “Con la esperanza de conseguir el dinero después, me inscribí en el de demanda libre”.
Hoy, la situación es crítica: “Solo logré juntar 3 millones con un adelanto de sueldo. Me faltan 27 millones”.
Y el monto sigue subiendo: “El UVI cambia todos los meses, por eso cada vez es más difícil”.
El tiempo corre y la deuda crece
El plazo inicial ya venció: “El 30 de enero se venció el pago del 50%”.
Ahora debería afrontar las cuotas: “En febrero tendría que pagar la primera de las 12 cuotas del otro 50%”.
Sin embargo, no tiene los recursos: “Presenté otra nota en febrero y sigo esperando respuesta”.
Propuestas para no perder la vivienda
A pesar de las dificultades, Miguel busca alternativas:
“Una de las cosas que propuse es que, una vez entregada la vivienda, pueda pagar una cuota adicional aparte de las cuotas que establezcan”.
También remarcó la incertidumbre: “Ni siquiera sabemos cuánto van a ser las cuotas después, porque también se calculan en UVIs”.
Cómo funciona el programa de Ahorro Previo
El plan de Ahorro Previo del IPV es un programa provincial que busca reactivar y finalizar viviendas en construcción, con obras que avanzan en paralelo a la infraestructura de servicios como agua y energía.
Según explicó la titular del organismo, la entrega de las unidades depende del cumplimiento de cada familia y del avance de las distintas etapas del proceso. En ese marco, los sorteos establecen un compromiso estimado de entre 12 y 18 meses para la entrega de las viviendas, plazo que aún no se cumple para los primeros adjudicatarios, cuyo proceso continúa en curso.
Uno de los requisitos centrales es contar con el ahorro previo cancelado. En el caso de los departamentos, corresponde a 23.000 UVIs, mientras que para los dúplex asciende a 40.000 UVIs. Este valor está atado a la cotización diaria que fija el Banco Central, lo que impacta directamente en el monto total a pagar.
Actualmente, el IPV registra unas 15.000 fichas activas en toda la provincia, organizadas por municipio, mientras que aún hay familias que no completaron el proceso de inscripción en la plataforma online.
“No quiero nada regalado”
Con la voz cargada de emoción, Miguel cerró con un mensaje contundente:
“Apelo a su corazón. Esto no se da dos veces en la vida, es una oportunidad única. No quiero perderla. Mi deseo es pagarlo, no quiero nada regalado”.
Su historia refleja la realidad de muchas familias: acceder a la vivienda propia sigue siendo un desafío donde la suerte no alcanza sin acompañamiento real.