inicia sesión o regístrate.
El camino de TEMET no se explica sin contexto. Nació en uno de los momentos más complejos del país y logró sostenerse durante medio siglo en un sector altamente competitivo. “50 años, un camino muy largo recorrido”, resumió Armando Galloni, su fundador, al repasar la historia de una empresa que comenzó como un taller familiar y hoy produce tecnología electromecánica con alcance internacional.
El inicio no fue casual ni sencillo. “Fue más que un placer, fue una necesidad”, recordó Galloni sobre aquel 26 de marzo de 1976, en medio de un escenario de fuerte inestabilidad. Junto a sus hermanos, dio los primeros pasos bajo el nombre de El Transformador, que luego derivaría en TEMET, sigla de Taller Electromecánico El Transformador. Desde entonces, la empresa evolucionó de los servicios a la fabricación industrial.
Esa transformación marcó un punto de inflexión. “Era o subir o desaparecer”, explicó. A partir de 1986, ya en una nueva etapa, TEMET comenzó a producir transformadores, máquinas de soldar y luego avanzó hacia desarrollos más complejos. Con el tiempo, la firma se posicionó en nichos altamente especializados, como la fabricación de baterías de litio y arrancadores para aeronaves. “Nos adaptamos de ser la única fábrica de batería de litio de Sudamérica, a ser la única fábrica de arrancadores de aviones”, señaló.
Pero el crecimiento nunca fue lineal. Como toda PyME argentina, la empresa enfrentó crisis económicas, cambios de reglas y momentos críticos. “Ser PyME es una carrera de obstáculos”, definió Galloni. Entre los desafíos más duros menciona la pandemia, que impactó directamente en el sector aeronáutico: “Pasamos prácticamente a no tener clientes”. Aun así, la empresa sostuvo su estructura y continuó apostando a la innovación.
Uno de sus productos más reconocidos resume esa evolución: la “valijita amarilla”, un equipo portátil utilizado para el arranque de aeronaves en tierra. En este aniversario, TEMET presenta una nueva versión más liviana y eficiente. “Hoy estamos lanzando una valija más chica, con nueva tecnología, pensada también para quienes buscan alternativas al litio”, detalló Galloni sobre este relanzamiento.
Actualmente, la empresa trabaja con un equipo de entre 12 y 14 personas y mantiene una estrategia basada en la calidad, el servicio y la cercanía con el cliente. “Tenemos contacto permanente con nuestros clientes, eso nos permite mejorar cada producto”, afirmó. En un contexto de mayor apertura de importaciones, la firma busca diferenciarse con valor agregado local y desarrollo propio.
De cara al futuro, Galloni no duda en sostener una idea que lo acompañó durante décadas: “El futuro es hoy”. Con nuevos proyectos en investigación y la intención de retomar exportaciones a países de la región, TEMET sigue apostando a crecer desde Salta hacia el mundo.
A modo de síntesis, el empresario define el espíritu de la compañía con una frase que atraviesa su historia: “La pasión por la perfección”. Un concepto que, según afirmó, se renueva todos los días y explica cómo una PyME logró sostenerse, adaptarse y proyectarse durante 50 años.