Personal de Gendarmería Nacional comenzó ayer a buscar restos de desaparecidos en el espacio donde se ubica el monumento al Combate de Manchalá, un símbolo que un sector venía pidiendo retirar porque se considera que reivindica el terrorismo de Estado.

Es la primera vez que investigan la posibilidad de que hayan enterrado cuerpos en estos terrenos militares, si bien organismos de derechos humanos de Salta manejaban hace tiempo esta versión.

Las pericias se iniciaron por disposición del fiscal federal número uno, Ricardo Toranzos, quien había recibido una denuncia anónima sobre el supuesto ocultamiento de restos humanos en la zona.

El personal de Gendarmería estudia el suelo varios metros a la redonda del monumento con un georradar que puede indicar si existen materiales extraños bajo tierra.

Mariana Gamba, secretaria de la Fiscalía Federal Número Uno, dijo a El Tribuno que solo después de estos primeros análisis se sabrá si es necesario ordenar excavaciones.

Hasta ayer ninguna fuente oficial hablaba de la posibilidad de sacar el monumento a Manchalá para avanzar con la investigación.

Sin embargo, Nora Leonard, familiar de desaparecidos, pidió demoler la estructura para agilizar la búsqueda. “Es imposible ver lo que hay abajo sin removerla”, señaló a este medio ayer, mientras trabajaba Gendarmería.

Si bien se desconoce quiénes podrían ser las víctimas sepultadas en el lugar, se especula con la posibilidad de que allí esté Víctor Brizzi, un joven secuestrado en 1976 mientras hacía el servicio militar obligatorio.

El monumento se ubica en tierras del Ejército, sobre la avenida Arenales, y evoca un enfrentamiento entre soldados y guerrilleros del ERP que ocurrió en Tucumán en 1975.

Los registros sobre la contienda son confusos, pero se sabe que se produjo en el marco del Operativo Independencia, organizado por el Estado para combatir al movimiento guerrillero.

A principios de año el Concejo Deliberante aprobó un proyecto del edil Martín Avila para solicitar al Gobierno de la Nación que desmantele la obra. Los legisladores coincidieron en que es un homenaje abierto al Plan Cóndor y al terrorismo de Estado.

Los estudios de Gendarmería ayer en la avenida Arenales volvieron a abrir debates. Marcelo Dorado, de la Asociación de Excombatientes del Operativo Independencia, llegó hasta la zona para averiguar qué pasaba y defender la existencia del monumento.

Referentes de la organización de derechos humanos Lucrecia Barquet, en cambio, fueron para ver los trabajos y manifestarse a favor de la demolición.

Las tareas están a cargo del Departamento de Investigaciones y Pericias Complejas de Gendarmería y se realizan con un georradar que la fuerza trajo desde Buenos Aires.

Está previsto que las pericias se extiendan hasta el viernes. La información que se obtenga en las próximas horas determinará cómo seguirá la causa.

El enfrentamiento fue en Tucumán

El monumento al Combate de Manchalá muestra un cóndor, un soldado y un mapa de América en el que Argentina aparece pintada de rojo.

Algunos registros indican que el enfrentamiento armado que evoca la obra se produjo entre 70 miembros del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y 12 soldados que trabajaban en una escuela el 28 de mayo de 1975.

La contienda fue en Manchalá, en las cercanías de la localidad tucumana de Famaillá. Si bien el hecho ocurrió antes de la dictadura militar que comenzó en 1976, se considera que forma parte de los sucesos con los que empezó el terrorismo de Estado.

Exintegrantes del Operativo Independencia, en el cual se enmarcó el enfrentamiento, dijeron que se inició cuando un grupo armado tomó desprevenidos a los soldados

Mario Vidal Lozano, el artista que hizo el soldado del monumento, dijo que no le habían informado sobre la finalidad de la obra y se manifestó de acuerdo con que la eliminen.

 

 “Lo asesinaron en el Ejército”

Cristina Cobos, viuda del joven desaparecido Víctor Brizzi, dijo ayer a El Tribuno que está esperanzada con la posibilidad de que encuentren sus restos en el lugar donde se ubica el monumento a Manchalá.

Los rastros de Brizzi se perdieron mientras hacía el servicio militar obligatorio, en marzo de 1976. Antes de incorporarse como soldado, era estudiante de derecho, militante de la Juventud Peronista y había trabajado en la UNSa.

“Siempre pensamos que a Víctor lo tuvieron detenido y lo asesinaron en el Ejército, así que podría estar ahí. No lo vieron alojado en ningún otro centro... no tuvimos más pistas”, relató la mujer.

“Siempre tengo la ilusión de encontrar sus restos. No sabemos cuánto tiempo pudo permanecer detenido antes de que lo mataran”, dijo Cristina Cobos, quien estuvo ayer en los terrenos del Ejército donde se iniciaron pericias por una denuncia anónima que indica que allí enterraron a desaparecidos.

Cuando Cristina Cobos empezó a buscar a su esposo, las autoridades militares le decían que su marido había pedido permiso para salir pero que no había regresado.

En la misma época la mujer perdió a su hermano de 18 años, acribillado por una patrulla policial que irrumpió en su casa.

 

 

 

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