Paula Broadwell está devastada por el resultado de su romance extramarital con el general retirado David Petraeus, lo que causó su salida como jefe de la CIA, dijo una persona cercana a la mujer ayer.

Broadwell lamenta profundamente lo que ha hecho a su familia y a todos los demás y está tratando de reparar eso y seguir adelante, dijo la persona, quien habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a hablar con la prensa.

Un grupo de amigos y vecinos dieron la bienvenida a Broadwell, su esposo Scott y sus hijos menores cuando regresaron a su casa en Charlotte, Carolina del Norte, después que Broadwell pasara más de una semana acosada por la prensa cuando estuvo quedándose en casa de su hermano en Washington. Familiares dijeron que estaba favorablemente abrumada por el apoyo de sus vecinos y conocidos.

Aunque Petraeus sólo ha dado una entrevista y comunicó su arrepentimiento por el amorío a través de amigos y gente cercana, este es uno de los primeros mensajes al público de Broadwell.

 

Documentos confidenciales

El FBI todavía está investigando a Broadwell por los documentos confidenciales encontrados en su computadora y en su casa, los cuales, según los investigadores, recabó la autora mientras investigaba para su biografía sobre Petraeus en Afganistán. Los investigadores indican que muchos de los documentos son viejos y posiblemente ya no sean secretos a pesar de sus etiquetas, y agregaron que Broadwell les dijo que no los consiguió con Petraeus.

El FBI se enteró del romance después de rastrear correos electrónicos anónimos que al parecer Broadwell envió a Jill Kelley, empleada del Ejército en Florida, para exigirle que se alejara de Petraeus y del comandante en Afganistán John Allen.

Kelley era una especie de enlace social para el Comando Central.

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