Martín Jáuregui eligió Cafayate para presentar su último libro “Historias de mi país. Geografías argentinas II”. Y lo hizo como más le gusta: viajando. Inquieto, charlatán y “seudocartógrafo” -como el mismo se define- partió de Buenos Aires junto a un grupo de periodistas y al llegar a Salta subió a un vehículo que los llevó -también a El Tribuno- a ese lugar de cerros colorados que lo ha enamorado y que reúne la tradición de la llegada de la cultura española, con la de los pueblos originarios. Que además combina el paisaje y la arquitectura colonial y donde, a cada paso, se respira historia.

Los doce relatos de éste, su último libro, condensan la personalidad de su autor, su día a día, el siempre recorrer y querer seguir adentrándose en un país que él ya conoce casi de punta a punta. Y que seguirá mientras la energía y la pasión por conocer historias ligadas al paisaje y la cultura se lo permitan.

Cargado de historias

Como postales de nuestra Argentina, Jaúregui ilustra con el solo recurso de la palabra a nuestro extenso país.

Aparece entre las páginas el relato de una partera narradora quien acompaña el duro camino a Ingeniero Jacobacci de una madre a punto de dar a luz; un maestro rural quien lleva a sus alumnos a recorrer el monte santiagueño y juntos encuentran una misteriosa fiesta en un rancho; un rabdomante italiano recordando sus desventuras en Santa Fe en la búsqueda denodada de agua; una pescadora quien agradece con devoción al río Uruguay por haberle devuelto a su padre y las coplas y la cocina que rigen la vida de una abnegada viuda en los Valles Calchaquíes. Y cada narración es como una postal porque en la escritura aparece el Jáuregui documentalista.

“Soy muy visual a la hora de escribir. Vengo de lo visual y tengo un mundo interno muy relacionado a eso. A mí me gusta contar así porque es el modo en que me relaciono con el paisaje”, dice en diálogo con El Tribuno.

La pasión de escribir

Ferviente admirador de Horacio Quiroga, Martín reconoce que nunca imaginó que iba a escribir libros y asegura haber descubierto una pasión. Una más. Dice que la gente quiere que le cuenten historias y que aún falta que los argentinos hablemos y aprendamos más sobre nuestros lugares, nuestra cultura, nuestra propia historia. Para eso camina, charla con la gente.

La historia está en lo que pueda contarle un señor del pueblo, una señora que barre la vereda durante una tarde otoñal. En lo más cotidiano.

Mirando el precioso paisaje cafayateño, concluye: “Vos acá venís y respirás Latinoamérica”.

Melancólica postal
de Alemanía

Hace varios años Martín Jáuregui llegó hasta Alemanía buscando a don Mamaní, el único habitante del pueblo, por aquellos años. Le habían contado que el señor vivía allí sólo y él quiso conocer su historia. Al llegar encontró que lo que decían era cierto. El hombre había decidido permanecer allí para cuidar la estación del tren, por si un día volvía a funcionar.

La semana pasada, Martín hizo una parada en el pueblo. ­Qué lindo hubiera sido un reencuentro con don Mamaní! Pero ya no estaba. Dicen que se fue a vivir a la capital salteña. Resignado, quizás.

“Ese congelado en el tiempo que son las vías de la estación, llenas de pasto e inutilizadas, es una metáfora tristísima”, dice Jáuregui.

Kilómetros de recorrido

Martín Jáuregui nació en Buenos Aires. Trabajó durante casi diez años en el programa Historias de la Argentina Secreta, como realizador de muchos capítulos que se emitieron por Canal 7. Vivió algunos años en Puerto Madryn trabajando en el desarrollo del turismo de la región.

Perteneció al equipo del programa Estudio País, conducido por Juan Alberto Badía. Viajó por muchos países, conoció lugares remotos y tierras exóticas, pero la mayor cantidad de kilómetros los recorrió en la Argentina. Trabajó en diversos programas de radio y televisión.

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