La que pasó, bien podría recordarse como “la semana de los bloopers” - con poca gracia, vale aclararlo- en homenaje a ciertos errores que corresponden más a la comedia de enredos que a una crónica política.

Primero, con la vuelta al ruedo del Caso Buabse, el procurador Pablo López Viñals debió admitir que cuando se hicieron las primeras pericias a los niños que viajaban en el transporte escolar donde dos menores habrían sido abusadas, el CIF no tenía psicóloga. De ese modo dejó en mala posición a Buabse y al gobernador Juan Manuel Urtubey, quienes intentaron defender lo indefendible invocando la autoridad de una profesional que nunca se inmiscuyó en la causa.

El segundo tropezón correspondió al superministro Carlos Parodi, quien tuvo que explicar las críticas a la inflación, la política cambiaria y las interferencias en el comercio exterior contenidas en el proyecto de presupuesto. Las autoridades provinciales vislumbran un 2013 de vacas flacas y tratan de adelantarse a los acontecimientos.

El pase mágico

La “construcción del relato”, en su versión salteña, carece de buenos relatores. El diputado opositor Javier David es un experto en materia de presupuesto y conoce perfectamente el pensamiento y las preocupaciones de Parodi y del resto de los asesores contables de Urtubey. Sabe que nadie que a los treinta años aplaudía la convertibilidad y las privatizaciones se vuelve revolucionario de izquierda a los cuarenta.

Fue David el que hizo público un dato que sus colegas parlamentarios ya habían notado: el Fondo de Reparación Histórica no va a incrementar el dinero disponible para obras en el Norte salteño, al menos en el año electoral. Lo que se incorpora con ese fondo se resta en el presupuesto.

Los números son categóricos: en 2011 el presupuesto destinó a San Martín, Orán y Rivadavia 231 millones de pesos, que equivalían al 20 por ciento de obras públicas. En 2012, con 25 por ciento de inflación, la cifra bajó a 193 millones, equivalentes al 15 por ciento de las obras proyectadas en la provincia. En el texto destinado a 2013, el presupuesto baja 165 millones, el 12 por ciento de las obras para Salta y con otro 25 por ciento de inflación.

David observó que el presupuesto de obras públicas se incrementa en apenas un 5 por ciento en un presupuesto global que sube el 22 por ciento la proyección de gastos; 200 millones de diferencia que neutralizaría, en su opinión, los aportes del FRH para el próximo ejercicio, que es el de un año electoral.

El relato que no alcanza

Los números son inexorables, aunque las palabras intenten encubrir la realidad. “Hechos, no palabras”, y “Primero vivir, después filosofar” son dos axiomas que sintetizan el pragmatismo de la civilización romana. Los números, este año, no ayudan y los que manejan las palabras no saben cómo presentar la mala noticia. De todos modos, el FRH nunca fue presentado como un aporte al presupuesto sino como un plan de desarrollo específico para los departamentos norteños. Nadie podría suponer que los fondos que les dan a esos departamentos por un lado, se los sacan por el otro. Claro: la necesidad suele tener cara de hereje.

Todo indica que el debate sobre esta cuestión presupuestaria recién comenzó.

 

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