Nadie quiso faltar ayer a la celebración del cumpleaños número 91 de la institución azabache: socios, hinchas, familias, jugadores, exjugadores, incluso dirigentes y ex dirigentes, quienes olvidaron por un momento sus diferencias y sus rencillas personales para confundirse en un abrazo fraterno, en el que predominaba un sentimiento en común: la devoción eterna por ese color negro azabache.

La celebración arrancó desde temprano con la misa de bendición oficiada por el padre Barrios, a la que asistió la cúpula dirigencial y algunos representantes de comisiones anteriores. Luego se montó el escenario en las afueras de la sede social y la fiesta tomó color con los números musicales que engalanaron la velada y con los sorteos para los hinchas de la entidad de barrio norte. Y como corolario de la fiesta, un show de fuegos artificiales le dio vida a la mágica noche azabache, a la que asistieron miles de hinchas cuervos, conmemorando un nuevo año de la creación de un club netamente futbolero, popular y casi centenario.

El titular del cuervo, José Macaione, rescató lo positivo de una fiesta integradora: “Fue una linda oportunidad para que estén juntas todas las agrupaciones. Esperemos que esto sea el comienzo de una integración genuina. Hay cosas muy positivas que poco se rescatan, por ejemplo, que hace más de seis meses que no tenemos la violencia en las tribunas que había antes entre hinchas. Desde que asumimos tratamos de integrar al hincha. Siempre existen los planteos, como el tema de las entradas, pero todo transcurre dentro de un marco de tolerancia. Y lo que ocurrió el otro día (las amenazas a dirigentes y jugadores) fue un hecho aislado que esperemos que no se repita”.

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