DR. JAVIER CORNEJO

Abogado, especialista en Derecho Internacional

Para hoy está prevista una reunión en la sede de la Cámara de Comercio e Industria de la Provincia de Salta, entre los delegados de las cámaras empresarias de toda la provincia que en horas del medio día expondrán a nuestros representantes ante el Congreso de la Nación las inquietudes y problemáticas que imperan en las distintas regiones.

El empresariado local, a través de las instituciones o cámaras que los aglutinan, revisten el “poder real” en su relación y formando parte de la comunidad. Lo que se manifiesta, por un lado, con el aporte impositivo que posibilita el funcionamiento de la maquinaria estatal, y, por el otro, en el real motor de la economía con la ideación o creatividad y riesgo empresario integrado a los factores de producción aplicados a los procesos de transformación de la materia, traduciéndose en concretos “puestos de trabajo”, esenciales para la conformación eficiente de nuestro entramado social, en el que todos los argentinos dignifican su existir sin la prebenda fácil del plan clientelista.

Se verifica que el poder creíble y efectivo, paulatina y crecientemente, se traslada a las organizaciones intermedias, empresarias, en contraposición a un Estado nacional que dispone cada día de menos credibilidad, siendo tan solo un ejecutor de las políticas financieras emanadas fuera del país, traduciéndose en medidas de atroz succión de lo que produce el pueblo argentino “inscripto”.

Falso modelo de desarrollo

La herramienta impositiva que cada día presiona más y más a quienes generan la verdadera riqueza del país produce un hastío y repulsa al ser dirigida en forma exclusiva a determinado segmento del pueblo argentino, quedando fuera de ella todo el comercio ilegal, toda la actividad delincuencial que resulta incluso amparada por funcionarios de primer nivel nacional. Tal lo acontecido en la puesta como “modelo” empresarial argentino en el reciente viaje a Angola del “emprendimiento” La Salada, que se replica a lo largo y ancho del país.

Se habla de reforma tributaria, de planes antievasión, siendo todas las propuestas, sin excepción, aumentar la presión de acuerdo con el repetido eslogan de “cazar en el zoológico”, sin que la ampliación de la base tributaria esté en consideración. Por supuesto el sector financiero goza de total invulnerabilidad.

A lo expuesto se suma la transferencia a las empresas de obligaciones inherentes al Estado, las que bajo el pomposo título de “responsabilidad social empresaria” se agregan con un peso que las empresas no están preparadas para afrontar.

El ajuste

El ajuste se impone.

Nuestro país no está blindado.

La desaceleración está instalada.

La sintonía fina de paliar el déficit fiscal llegará hasta el último contribuyente que se atrevió a lanzarse a una actividad productiva en la que cifró sus esperanzas de progreso y supervivencia.

Por ello, es preciso que nuestros representantes conozcan con precisión las angustias de los emprendedores salteños y puedan canalizar sus inquietudes en pos de la Salta previsible, de orden, seguridad y progreso que todos queremos.

 

 

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