El padre de Pablo Albarracini, el testigo de Jehová que se niega a recibir una transfusión de sangre a raíz de su condición religiosa, criticó hoy el fallo de la Corte Suprema que avaló la decisión de su hijo, cuya salud de deteriora “rápidamente”.
“A la Justicia le falta frescura y con su resolución la Corte se maneja como los testigos de Jehová. Tienen un párrafo y lo siguen a morir. No innovan, no nos van a tratar individualmente, nos van a tratar de acuerdo a lo que está prescrito”, consideró Jorge Albarracini.
De esta manera, el padre de Pablo Albarracini, internado desde el 4 de mayo pasado luego de que le dispararan seis balazos en un intento de robo, se refirió al fallo que a última hora del viernes dio a conocer la Corte Suprema.
Con las firmas de los jueces Elena Highton de Nolasco, Enrique Petracchi, Juan Carlos Maqueda y Carlos Fayt, la Corte respondió a una medida precautaria presentada por Jorge Albarracini en favor de su hijo que lleva 29 días internado sin poder ser operado para
la extracción de las balas.
La Corte resolvió que “al no existir constancias en autos que indiquen que la negativa de recibir un tratamiento médico contrario a sus creencias religiosas” encuadra en circunstancias
excepcionales analizadas en el expediente, “no existió en el caso algún interés público relevante que justificara la restricción en la libertad personal del nombrado”.
En base a informes de la Procuración General y del Cuerpo Médico Forense, la Corte declaró “formalmente admisible el recurso extraordinario interpuesto (por la esposa del paciente) y se
confirma el pronunciamiento apelado”.
El papá de Albarracini se quedó así sin instancias judiciales para lograr su cometido y salvar a su hijo, quien previamente estableció en un documento que se oponía a recibir transfusiones
de sangre debido a su fe religiosa.
Sobre el estado de Pablo, el papá explicó que “está deteriorándose, con un peso muy bajo, y sigue atado a la cama”.
“Cada vez que se despierta está con una mirada desesperada”, describió Albarracini sobre lo que vive su hijo en la cama de la clínica Bazterrica del barrio porteño de Recoleta.
“Los testigos no van a cambiar su postura, porque con su idea de la vida eterna no les importa la vida en la tierra”, completó el hombre, quien admitió que todo depende de la esposa de su hijo.
“Ella es la única que puede revertir esto. Es terrible no poder decidir, no poder hacer, no esta en la mente de uno y lo único que se pude hacer es entrar con un equipo comando y transfundirlo”, concluyó.
 

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