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Según la ONU, el 25% de los jóvenes latinos no estudia ni trabaja

Viernes, 27 de julio de 2012 23:28
En promedio en el mundo, la desigualdad reduce en un 23% el índice de desarrollo humano (IDH), según datos de la ONU.
Se destacó que América Latina va a cumplir con el 80% de las propuestas en los “Objetivos de desarrollo del milenio”.

El informe fue lapidario y realmente preocupante en cuanto a la proyección de los futuros profesionales y a la masa productiva de los países de Latinoamérica. Según las Naciones Unidas, la región latinoamericana enfrenta un problema de oportunidades para sus jóvenes, ya que un 25 % de ellos ni va a la escuela ni tiene un empleo.

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En promedio en el mundo, la desigualdad reduce en un 23% el índice de desarrollo humano (IDH), según datos de la ONU.
Se destacó que América Latina va a cumplir con el 80% de las propuestas en los “Objetivos de desarrollo del milenio”.

El informe fue lapidario y realmente preocupante en cuanto a la proyección de los futuros profesionales y a la masa productiva de los países de Latinoamérica. Según las Naciones Unidas, la región latinoamericana enfrenta un problema de oportunidades para sus jóvenes, ya que un 25 % de ellos ni va a la escuela ni tiene un empleo.

“El 25% de los jóvenes de América Latina no estudia ni trabaja, uno de cada cuatro de los jóvenes de 15 a 24 años no están insertos en ningún marco de institucionalidad ni educativa ni laboral, y sin duda este es un elemento importante a considerar”, dijo la número dos del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), Rebeca Grynspan.

Durante los trabajos de la XVIII Reunión Plenaria del Círculo de Montevideo, que se celebran en México, la costarricense explicó que existe una correlación “entre conflictividad social y violencia con el nivel de desigualdad” en los países latinoamericanos que, por ejemplo, no existe con la pobreza.

“No me malinterpreten porque sé que el crimen organizado y el narcotráfico son un fenómeno que tiene una dinámica y origen propio, pero sin duda se nutren de una oferta de mano de obra de la juventud excluida”, apuntó.

Recordó que en promedio en el mundo la desigualdad reduce en un 23% el índice de desarrollo humano (IDH), según datos de la ONU, y en algunos países, como Uruguay, es un 16%, en México el 23% y en Colombia “más del 30%”.

Adelantó, también, que “Latinoamérica va a cumplir con el 80 % de las metas propuestas” en los “Objetivos de desarrollo del milenio”, indicadores adoptados en 2000 tomando como base la situación de 1990 y como fecha límite de cumplimiento 2015.

Dijo que la región ha reducido “significativamente” la pobreza y la desigualdad en los últimos años.

Sobre el mismo asunto, el titular de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias, dijo que el desempleo planteaba hoy “un serio problema, pues hay 75 millones de jóvenes desempleados en el mundo, 200 millones de jóvenes que viven con menos de 2 dólares diarios”.

“A diferencia de la juventud del pasado, a diferencia de las juventudes de la edad dorada de la vida, que era la edad de la aventura, hoy día tenemos una juventud con miedo”, destacó.

El uruguayo Iglesias recordó que en los conflictos y situaciones violentas que hay en el mundo, “un gran número de muertos es gente joven”, y que uno de sus renovados temores es el de no poder insertarse en la sociedad a la que pertenecen, lo que detectó en Europa. Ayer se celebró la XVIII Reunión Plenaria del Círculo de Montevideo, la segunda jornada de sus trabajos en México, dicho encuentro terminará con una declaración final. Específicamente hablando del caso de Argentina, se estima que 1.200.000 jóvenes no tienen trabajo. De ese conjunto, el 40 por ciento son jóvenes de entre 18 y 25 años, con mayoría de mujeres.

Las exigencias para acceder al campo laboral son diversas para los postulantes. Por lo común, la demanda de los empleadores empieza por los estudios secundarios completos y una cuota de experiencia, valla esta última difícil de superar cuando el joven se está iniciando en el mundo del trabajo. Por otro lado, el reclamo de secundario terminado tampoco puede completarse por razones sociales y económicas. Esto termina convirtiéndose en un círculo del que es difícil salir.

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