“La pesificación no se puede imponer, solo ocurrirá si se controla la inflación y hay previsibilidad”.

Los vaivenes de la economía argentina de las últimas décadas provocaron la dolarización del sector inmobiliario. Desde el 31 de octubre de 2011, el Gobierno impulsó una serie de medidas para “pesificar” la economía ante la fuga de dólares. Un análisis de los efectos generados refleja que el sector más perjudicado es el inmobiliario. En los mayores centros urbanos se registró, en los primeros cinco meses del año, una disminución del 70% en las transacciones de inmuebles de superficie mayores a 150 metros cuadrados. Los motivos radican en que los inmuebles representan en la mayoría de los casos una inversión realizada con el ahorro de toda una vida y venderlos en pesos en una economía inflacionaria implica una pérdida. Por otra parte los créditos otorgados para la construcción se desvalorizan a una tasa del orden del 25% o más, por lo que los adjudicatarios no podrán construir los metros proyectados. Para aquellos que escojan los fideicomisos de construcción en pesos deben considerar que las cuotas se ajustan, no son fijas y se incrementarán cuando varíe el costo de la construcción.

Todos deseamos que el peso sea una moneda fuerte y que permita el ahorro genuino, pero la pesificación no se puede imponer. Ocurrirá si se controla la inflación y si hay previsibilidad.

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